Las Cruzadas fueron una serie de campañas militares convocadas por el Papado entre los siglos XI y XIII para recuperar Tierra Santa de manos musulmanas. La Primera Cruzada logró capturar Jerusalén, mientras que las siguientes no tuvieron el mismo éxito y llevaron al debilitamiento de los estados cruzados. La Cuarta Cruzada atacó inesperadamente Constantinopla, debilitando aún más a los bizantinos y allanando el camino para la conquista otomana posterior.