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LAS MUSAS
Clio,
la historia
Talía,
la comedia
Erato,
el canto
Euterpe
la música
Polimnia,
la poesía
Caliope,
la voz
Tepsicore,
el ritmo
Urania,
la astronomía
Melpómene,
la tragedia
Historia © 2026
Simon Ibarretxe
Antón Raphael Mengs: “El Parnaso”, 1761.
En su origen, las Musas eran los espíritus de las aguas, eran las ninfas inspiradoras de las
fuentes. “El agua habla cuando corre”, esta frase refleja la idea muy difundida en la
antigüedad de que el agua, o los espíritus del agua, podían profetizar. Y a los profetas
también se les consideraba poetas, de ahí la idea de que las musas podían, a quien ellas
quisieran, inspirarle a escribir oráculos en verso y también poesía. Como eran muy sabias,
conocían todas las historias y podían inspirarlas a quienes ellas quisieran. Por esto se
convirtieron fácilmente en las protectoras de toda forma de literatura a medida que iba
desarrollándose, y por una extensión natural, también de otras artes.
Antes de la mitología: “Las Ninfas de las Fuentes”.
“El Parnaso” (1497),
A. Mantegna
Las musas se encontraban
en el monte Parnaso, que
estaba consagrado a Apolo.
También tenían un santuario en el Helicón, la montaña más alta de
Beocia (norte de Atenas), donde se encuentra la fuente
Hipocrene, que surgió de una coz del caballo alado Pegaso.
A los pies de este monte se
encontraba la Fuente
Castalia, en la que los
artistas se purificaban antes
de entrar al templo del dios.
Las Musas y el Monte Parnaso.
Con 2.457 m de altura, el Monte Parnaso es una
de las montañas más altas de Grecia y a sus pies
se alzaban la ciudad y el templo de Delfos.
El monte esta al este del santuario
y una parte del monte forma del
Parque Nacional fundado en 1938.
El monte Parnaso era considerado por los griegos la
morada de las musas y de Apolo (Dios de la luz y el sol;
la verdad y la profecía; el tiro con arco; la medicina y la
curación; la música, la poesía y las artes).
También es considerado como la
patria simbólica de los artistas,
donde encontraban su inspiración.
La morada de Apolo y las Musas. El Monte Parnaso.
Cerca de esta fuente se reunían las
musas y las ninfas, quienes bailaban
y cantaban acompañadas de Apolo y
su lira.
Del Monte Parnaso brotaban manantiales que
formaban varias fuentes y la más famosa en la
antigüedad era la fuente Castalia, rodeada de un
pequeño bosque de laureles consagrados a Apolo.
En la vertiente oriental del macizo del Parnaso, se alzaba el templo de Apolo. La
leyenda de la fundación del templo dice que Apolo quería fundar un oráculo y llegó a
Crisa, cerca del monte Parnaso, le agradó el lugar y comenzó a construir el templo.
Las Musas, el templo de Apolo y el Monte Parnaso.
El gobierno de Delfos estaba en manos de las
familias nobles que además tenían el control
del oráculo. Era un gobierno teocrático.
El templo y su dios poseían extensos dominios de tierra que eran cultivados
por esclavos del templo; además los sacerdotes recibían regalos de reyes y
hombres ricos que iban a consultar el oráculo, y ofrecían sacrificios.
Las Musas, el templo de Apolo y el Monte Parnaso.
Era un manantial sagrado donde los
peregrinos se purificaban antes de
entrar en el recinto sagrado del templo.
Se consideraba que el agua de la fuente
favorecía la inspiración de los poetas.
En el monte Parnaso se encontraba la fuente Castalia,
situada a mitad de camino del santuario de Delfos.
La mitología: las Musas, Zeus y Mnemósine.
Hesíodo y la Musa, por Gustave
Moreau (Museo Orsay, París).
El poeta griego Hesíodo (s. VIII a.C.) es el primer autor
que da los nombres de las nueve musas, y a partir de
entonces así serán reconocidas.
Alrededor del siglo VIII a. C., la adoración de las musas, como hijas de
Zeus y Mnemosine, se extendió por todo el territorio de la Hélade:
Apolo y las 9 Musas, por Gustave Moreau.
La mitología: las Musas, Zeus y Mnemósine.
Homero (s. VIII a. C.), a quien
se le atribuye la autoría de los
principales poemas épicos
griegos: la Ilíada y la Odisea,
considera a las musas diosas de
la música y la poesía que viven
en el Olimpo. Sin embargo, no
menciona ninguno de sus
nombres.
Según el poeta griego Píndaro
(s.VI a.C.), Zeus creó a las Musas
para cantar la obra y el orden
cósmico; son la voz que celebra la
creación. El poeta es un servidor
de las Musas encargado de
eternizar la fama, a menudo
uniendo sus cantos con la
memoria de héroes míticos (como
Aquiles o Heracles).
La obra cumbre de Heródoto (s. V
a.C.), “Las Historias”, esta
considerada el primer gran relato
histórico de Occidente. Dividida
en nueve libros, cada uno de ellos
lleva el nombre de una de las nueve
musas de la mitología griega.
Herodoto
Homero
Según la mitología clásica, las Musas son hijas de Zeus y
Mnemósine, hija de Urano y Gea, y Diosa de la memoria.
Zeus, buscando como perpetuar sus hazañas, se unió a Mnemósine, diosa de la
memoria. Estuvo con ella durante nueve noches consecutivas. De esta unión nacieron
las nueve Musas, diosas inspiradoras de las artes, la literatura y las ciencias.
La mitología: las Musas, Zeus y Mnemósine.
Esta relación simboliza que el
conocimiento y el arte requieren
memoria para perdurar.
Mnemósine personifica la memoria, el
recuerdo y la conservación del pasado.
Su unión con Zeus destaca la importancia
de la memoria en la civilización y el arte.
Zeus y Mnemósine: la memoria
Apolo Las Musas
Las Tres Gracias
Bertel Thorvaldsen: “Apolo y la danza de las musas en el Helicón”.
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Simon Ibarretxe
Las musas son divinidades femeninas
de la mitología griega que presiden las
artes y las ciencias e inspiraban a los
filósofos y a los poetas.
Aunque su número varíe según
los autores, por lo general se
acepta que son nueve.
Los griegos buscaban en todo la
perfección y la belleza, con la
música buscaban la armonía del
cuerpo y el alma.
Siete de las nueve musas están dedicadas o
bien a la música o bien a actividades
relacionados con ella (danza, poesía, o canto).
Las Musas
En origen, el Museo era el templo de las
Musas y la palabra Música designaba al
conjunto de las artes de las Musas, más
tarde pasaría a designar el arte de los
sonidos.
Todas son inspiración para todos los artistas.
La misión de las Musas era la de
amenizar con sus cantos y sus
danzas los banquetes de los dioses.
El Parnaso, Estancia del Sello. 1511. Rafael, Museos Vaticanos.
Musas, museo, música…
El título de musas se ha extendido a cualquier fuente de inspiración. Cada artista,
divulgador, o enamorado, tiene su propia musa, humana, mitológica o abstracta.
Las musas han sido el objeto del arte. Desde la época clásica y, en especial,
en el Renacimiento, se han elaborado numerosas pinturas y esculturas que
representan a las musas. También hay representaciones modernas.
Las Musas
Estas diosas se presentan como
cantantes en las fiestas de los dioses,
y forman parte del séquito de Apolo.
Se decía también que acompañaban a los reyes, dándoles las
palabras necesarias para gobernar, inspirándoles sabiduría y
otorgándoles la virtud de la justicia y la clemencia, con la que
se ganaban el amor de sus súbditos.
Su primer canto fue el de la victoria de los
dioses del Olimpo sobre los Titanes y el
establecimiento de un nuevo orden cósmico.
Apolo con sus atributos, la lira y la serpiente
sagrada Pitón. Estatua romana de mármol.
Las Musas
A pesar de su importancia, las musas aparecen
en muy pocos mitos. Según una leyenda el rey
Píero de Pieria, en Tracia, tenía nueve hijas que
eran muy hábiles en el arte del canto.
Las piérides, derrotadas, fueron castigadas por
su arrogancia; las musas las transformaron en
urracas, cambiando sus voces por graznidos.
Estaban tan orgullosas de esta virtud que
decidieron viajar y retar a las musas a una
competición, que las diosas aceptaron.
Las piérides entonaron una canción maravillosa
que incluso los pájaros enmudecieron al
escucharlas, pero el canto de las musas conmovió
hasta las piedras.
Clío, Euterpe y Thalía, s. XVII
Las Musas y
las Piérides
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Simon Ibarretxe
Las Musas: sus atributos
Clío Erato
Calíope, “el bello haz”. Es la musa
de la poesía épica. La de la bella
voz, que da ritmo a los versos de
los poetas y simboliza la
elocuencia. Puede aparecer con
una tablilla y una trompeta.
Erato, “la adorable”. Canta a las
alegrías y las penas del amor. Su
nombre significa “deseada” o
“amorosa”. Es la musa de la
poesía amatoria. Lleva corona
de mirto y rosas.
Calíope
Clío, “la gloriosa”. La musa de la
historia, relata el pasado de los
hombres. También conocida
como “la que da fama” o “la
proclamadora”. Su principal
ocupación es mantener siempre
vivo el recuerdo de los actos
generosos y de los grandes
triunfos. La fama. Coronada de
laurel, con libro y tablilla.
Las Musas: sus atributos
Melpómene, “la celebrada en
cantos”. Es la musa del teatro y
la tragedia, habla de la muerte.
Suele aparecer también con una
máscara y un puñal.
Euterpe, “la deliciosa”. Es la musa
de la música. Hechiza con su
música tanto a dioses como
humanos o animales. Su nombre
significa “la que complace”, o “la
muy placentera”. Coronada de
flores y acompañada de una flauta.
Melponeme
Polimnia
Euterpe Polimnia
Polimnia, “la cantora de
himnos”. Es la musa de la Poesía
Lírica, la musa “de los muchos
himnos”, la musa del canto de
los dioses. Inspira a los poetas
que se acompañan de una lira.
Aparece con túnica blanca.
Las Musas: sus atributos
Terpsícore, “la danzante”. Es la
encargada de dar ritmo a la
danza, “la que deleita con la
danza”. Es la musa de la danza.
Puede aparecer con guirnaldas
de flores y una lira.
Talía, “la floreciente”. Es la
musa y la inspiración de la
comedia, se burla de todas las
cosas. Su nombre significa
“florecer”. Su atributo es una
máscara teatral.
Urania
Talía Terpsícore
Urania, “la celeste”. Es la musa
de la astronomía y canta a la
armonía de los astros. Puede
llevar un globo terráqueo, un
compás y una corona de
estrellas, significa “celestial”.
Las Musas en el Arte
El Parnaso o Apolo y las musas (1631-32), Nicolás Poussin. Museo del Prado.
Escena mitológica en el monte Parnaso. Apolo está rodeado por las nueve musas y por otros
poetas. Apolo ofrece una copa de néctar, bebida de los dioses, a un poeta, probablemente Homero, al
tiempo que Calíope le corona con laurel. En primer plano, dos amorcillos ofrecen a los poetas el agua
purificadora de la fuente Castalia, personificada en la mujer desnuda del centro.
La pintura muestra el mitológico Monte
Parnaso, la montaña sagrada donde
reside el dios Apolo y las musas de la
mitología griega. Aparecen poetas de la
antigüedad y del Renacimiento.
“El Parnaso”, Rafael (1511).
Estancias del Vaticano
Las Musas en el Arte
En el centro del
cuadro está la
fuente Hipocrene.
Encima de la fuente Apolo
toca un violín o una viola de
brazo, instrumento capaz
para la polifonía.
Homero
Dante
Virgilio
Estacio
Talia Clio Euterpe
Caliope
Safo, poetisa griega
Eratio
Ludovico
Ariosto
Boccacio
Terpsícore
Las Musas en el Arte
Parece que el rostro de Apolo es el del papa
Julio II, tañedor de viola de brazo.
“El Parnaso”, Rafael (1511).
Estancias del Vaticano. Personajes.
Apolo
Clío, la gloriosa, es la musa de la historia y
de la poesía heroica. Se dice que fue quien
introdujo el alfabeto fenicio en Grecia.
Las Musas: Clio, la historia
Su principal ocupación era mantener
siempre vivo el recuerdo de los actos
generosos y de los grandes triunfos. Fama.
Se la representa con frecuencia
sosteniendo un rollo de pergamino, con
corona de laurel y una trompeta.
Coronada de laurel, con libro y tablilla.
Clío de Artemisa Gentileschi.
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Simon Ibarretxe
Calíope “el bello haz”, musa de la poesía épica.
Es la primera de todos en dignidad, y ocupa un
lugar de honor en el cortejo. La mayor y más
distinguida de las musas que presidía la
elocuencia y la poesía épica.
Las Musas: Calíope, la voz
Era representada con un estilete, una tabla
de escritura y una trompeta.
Charles Meynier (1768-1832), Calíope, Cleveland
Museum of Art. (Homero, al fondo).
Erato, la adorable. Es la musa de la
poesía amorosa, además de la mímica.
Las Musas: Erato, el canto
En el arte se la muestra con una lira,
corona de mirto y rosas.
Erato, 1870. Edward J. Poynter, (1836-1919).
Euterpe es la musa de la poesía lírica y de
la música. Se le atribuye la invención de la
flauta doble, con la que es representada.
Las Musas: Euterpe, la música
Euterpe, la deliciosa: musa de la
música. Coronada de flores,
acompañada de una flauta y guirnaldas
de flores fragantes y frescas.
Euterpe, Arnold Böcklin.
Melpómene, celebrada en cantos. Es la
musa del teatro trágico. Usa los coturnos
tradicionales de los actores, y es
representada con un cuchillo en una mano
y la máscara trágica en la otra.
Las Musas: Melpómene, la tragedia
Melpomene, The Muse of Tragedy, Elisabetta Sirani.
Lleva una mascara trágica.
Polimnia, canto de himnos. Preside los himnos
sagrados y la elocuencia. Aparece con frecuencia
en una actitud meditativa, con la mirada seria y
un codo apoyado en una columna. A veces se la
muestra con un dedo sobre la boca, simbolizando
el silencio y la discreción.
Las Musas: Polimnia, la poesía
Polimnia es la musa del canto de los
dioses. Aparece con túnica blanca.
Melpomene, The Muse of Tragedy, Elisabetta Sirani.
Lleva una mascara trágica.
Terpsícore, la danzante. Es la musa de la
danza y de los coros dramáticos. Se la
representa sentada con una lira en las manos.
Varias leyendas le atribuyen la maternidad
de las sirenas.
Las Musas: Terpsícore, la danza, el ritmo
Puede aparecer con guirnaldas de
flores y una lira.
Terpsichore, de Paul Baudry. Opera de Paris.
Talía, la floreciente. Musa de la comedia.
Preside el arte de la comedia y de la poesía
pastoral. Sus atributos son la máscara de la
comedia y el cayado de pastor.
Las Musas: Talía, la comedia
Talía, la floreciente. Musa de la comedia.
Preside el arte de la comedia y de la poesía
pastoral. Sus atributos son la máscara de la
comedia y el cayado de pastor.
Talía, de Giovanni Baglione, 1620.
Urania, celeste. Es la protectora de los
astrónomos y los astrólogos. En el arte aparece
con una esfera o un globo terráqueo en la mano
izquierda y una espiga en la derecha.
Está vestida con un manto cubierto de
estrellas y mantiene la mirada hacia el cielo.
Las Musas: Urania, la astrología
Urania, es la musa de la astronomía. Puede
llevar, un compás y una corona de estrellas.
Urania y Melpómene, 1680-1681. Louis de Boulogne.
Las Musas en Roma
En la mitología romana, las 9 musas son heredadas directamente de la mitología
griega. Son las deidades protectoras de las artes y las ciencias, hijas de Júpiter
(Zeus) y Mnemósine (la Memoria). Eran consideradas inspiradoras de poetas y
músicos, a menudo estaban vinculadas con el dios Apolo, el conductor de las musas.
Las musas en el mosaico romano de la villa
romana de Moncada (Valencia).
Las musas en un mosaico romano de la villa de Zeugma (Turquía).
Moneda del emperador Probo (277-78) con la musa Calíope
tocando la lira en el reverso.
Sarcófago romano de las Musas, s. II d.C. Louvre.
A principios del siglo II d.C., el entierro había
sustituido a la cremación, y los romanos
empezaron a utilizar sarcófagos decorados en
relieve; primero con guirnaldas, un motivo
tomado de altares funerarios del siglo I, y luego
con escenas narrativas.
Algunas de ellas evocaban la vida del difunto.
Pero, en general, los artistas recurrieron a la
mitología griega, estableciendo una conexión
entre el tema elegido y las creencias del difunto.
La decoración de este sarcófago es un
ejemplo de los ideales del arte funerario
romano de los siglos II al IV d.C.
Clio,
la historia
Talía,
la comedia
Erato,
el canto
Euterpe
la música
Polimnia,
la poesía
Caliope,
la voz
Tepsicore,
el ritmo
Urania,
la astronomía
Melpómene,
la tragedia
Calliope y Homero
Sócrates y Erato
Sarcófago romano de las Musas, s. II d. C. Louvre.
Sarcófago romano de las Musas, s. III d. C. Murcia.
Es una de las piezas más preciadas del Museo de la Catedral, datada en el siglo III a.C.
Sarcófago romano de las Musas, s. III d. C. Missouri, EE. UU.
En el centro está la difunta, una mujer adinerada representada sosteniendo un pergamino. A su izquierda
está Minerva, la diosa de la sabiduría. A ambos lados de ellas están las nueve musas con sus atributos.
Historia © 2026
Simon Ibarretxe