Las primeras civilizaciones surgieron en Mesopotamia y Egipto debido a los cambios económicos, sociales y políticos generados por los excedentes agrícolas producidos en las fértiles tierras regadas por los ríos Tigris, Éufrates y Nilo. Esto permitió el desarrollo de las primeras ciudades-estado con reyes y sacerdotes que gobernaban y organizaban a la sociedad en torno a la agricultura y el comercio.