La arquitectura manierista en Italia se caracteriza por romper con el equilibrio y la armonía de la arquitectura clásica renacentista, concentrándose en el contraste y la tensión. Los arquitectos manieristas como Peruzzi, Romano y Miguel Ángel rechazaron las reglas vitruvianas y crearon formas más complejas, dinámicas e imaginativas, poniendo su sello personal en cada obra y generando una sensación de inquietud.