El documento discute cómo los profetas del Antiguo Testamento advertían al pueblo de Israel y Judá sobre adorar a Dios solo en forma, sin vivir de acuerdo a Sus principios de justicia y misericordia. Citando a Isaías, Miqueas y Jeremías, enfatiza que Dios valora más el trato justo a los demás que los rituales religiosos. También advierte contra hacer ídolos de cosas como la iglesia o el ministerio en lugar de adorar solo a Dios.