La Iglesia de Santa Sofía de Estambul fue construida en el siglo VI por orden del emperador Justiniano. Fue diseñada por los arquitectos Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto y destaca por su gran cúpula central de 33 metros de diámetro soportada por pilares. A lo largo de la historia fue iglesia cristiana, mezquita musulmana y actualmente es un museo, convirtiéndose en uno de los edificios más emblemáticos de la arquitectura bizantina.