El Panteón de Roma fue reconstruido en el siglo II d.C. bajo el emperador Adriano. Es conocido por su enorme cúpula de hormigón que cubre un espacio circular sin columnas internas. La luz entra a través de un óculo en la cúpula, iluminando simbólicamente el interior como el sol. El Panteón representa los avances arquitectónicos de los romanos y su influencia duradera en el arte posterior.