Quevedo y Góngora protagonizaron una gran rivalidad literaria y personal entre los conceptistas y culteranistas. Cada uno criticaba el estilo del otro a través de poemas satíricos, donde se burlaban de sus debilidades y defectos físicos. A pesar de sus diferencias estéticas, el conceptismo y culteranismo no son del todo opuestos y ambos enriquecieron la literatura española del Siglo de Oro.