Las rebeliones indígenas en el siglo XVIII fueron insurrecciones de campesinos indígenas y otros grupos contra el sistema colonial español, motivadas por abusos y explotación. Destacan la rebelión de Túpac Amaru II, que buscó restaurar el Tahuantinsuyo y terminó en su ejecución y la represión violenta de los levantamientos. Las consecuencias incluyeron la creación de nuevas autoridades coloniales y la prohibición de la enseñanza de la lengua quechua.