Las reformas borbónicas fueron cambios administrativos implementados en el virreinato de Nueva España a partir del siglo XVIII por los monarcas de la casa de Borbón, con el objetivo de mejorar la situación económica y política de España y sus colonias. Estas reformas buscaban aumentar la recaudación tributaria, recuperar el control político y reducir el poder criollo, lo que generó descontento en las colonias y contribuyó a los movimientos de independencia. Entre sus consecuencias se encontraban mayores ingresos para la metrópoli, un imperio español más centralizado y un aumento de las tensiones sociales.