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“Shadow-cliff:
La Biografía de Patricio Hevia y Los Masters”
No. de Inscripción de Propiedad de Registro Intelectual: 250275
Biografía Autorizada
1
Claudio Gajardo Cornejo
Nació el 25 de julio de 1973 en Santiago de Chile. Es Magíster en Artes con
mención en Musicología; Magíster en Educación y Formación Universitaria;
Profesor de Artes Musicales; Licenciado en Educación y Bachiller en Música. Ha
conducido programas musicales televisivos, así como también ha redactado
artículos para medios escritos y para revistas académicas. Del mismo modo, es
autor del libro, “Sólo tu nombre puede cortar las flores: la biografía de Los
Sicodélicos”, el cual fue material consultado y mencionado por la “Bloomsbury
Encyclopedia of Popular Music of The World. Volume IX. Genres: Caribbean
and Latin America”, cuyo organismo editor es la IASPM (International
Association for the Study of Popular Music).
Dentro de sus 17 años en la Pedagogía Musical, ha dictado Conferencias sobre
problemáticas concernientes a la música actual y ha sido académico de
universidades de la Región Metropolitana. Asimismo, es Compositor,
Intérprete y Productor de 6 registros fonográficos (y un single) de su proyecto
de música popular, Claudio Gajardo & The Rocket Blues (1993-2015).
Actualmente, creó el formato teórico-musical “Memorial” como innovación
educativa para el proceso enseñanza-aprendizaje del bajo en una composición
musical a tres voces.
2015
2
Palabras
“Lo que pasa es que nosotros teníamos a nuestros referentes que
eran Los Shadows y a través de éstos conocimos a Cliff Richard
pero, luego, nos derivamos a escuchar a otros ‘grupos agresivos’
que vinieron después. Ahora, como el comienzo de nosotros
fueron estos cuatro grandes músicos -que eran Los Shadows-,
cada uno soñó tocar, ojalá, como ellos. Si te das cuenta era algo
bastante ‘iluso’ para ese tiempo porque todo lo ‘aprendimos de
oído’. Sin embargo, lo bueno de esto es que se fue transformando
en una meta para cada uno de nosotros porque hizo que nos
esforzáramos en ‘sacar muchos temas a la pata’”. (Tilo González, 7
de mayo de 2012).
Aquí se presenta, en formato digital, “Shadow-cliff: La biografía de
Patricio Hevia y Los Masters” del autor, Claudio Gajardo Cornejo, que
continúa a su investigación, “Sólo tu nombre puede cortar las flores: La
biografía de Los Sicodélicos”.
¿Por qué publicar la biografía de Patricio Hevia y Los Masters? Porque
para comprender el éxito de un proyecto musical como lo sigue siendo
Congreso se deben conocer los caminos previos que se fijaron para lograrlo.
En este caso, todas las decisiones que tomaron los hermanos González,
junto a Carlos Rodríguez, Fernando Hurtado y Patricio Hevia (Q.E.P.D.) no
fueron por mera casualidad, sino más bien son respuestas a la
materialización de un sueño colectivo que guardó relación con la
proyección de una carrera musical que tuvo como propiedades: la
disciplina, la perseverancia, el sacrificio, el trabajo en equipo y la fuerza
mental.
En “Shadow-cliff: la biografía de Patricio Hevia y Los Masters”,
conoceremos la historia de sus integrantes, cuyo testimonio sólo había sido
conservado por medio de la “memoria colectiva” de éstos. Sin embargo, este
testimonio, ahora, es revelado y publicado de la manera que el musicólogo
presenta al público. Conforme con lo enunciado, esta investigación estudia
los inicios musicales de Los Jets, Los Stereos, Patricio Hevia y Los Masters
para terminar finalmente con la grabación del primer single de éstos sin su
cantante.
3
Desde marzo de 2011 hasta enero de 2015, el autor compartió con los
ex-músicos que integraron Patricio Hevia y Los Masters1, así como con
personas que conocieron su proyecto musical. Es, por ello, que se otorgan
los agradecimientos (en nombre de todos los que amamos a la música
chilena) a los hermanos González (Fernando, Patricio y Tilo), a Carlos
Rodríguez y a Fernando Hurtado, por haber construido una historia musical
que deja muchas enseñanzas de vida.
Al margen de lo anterior, el musicólogo transcribió, en partitura, la
canción, Unidos Todos, de Patricio Hevia (Q.E.P.D.) para el posterior análisis
de otros investigadores musicales, así como para la interpretación de
músicos populares que estudian en todas las academias del mundo.
Finalmente, esta investigación reivindica frente al público chileno y
extranjero la participación de Patricio Hevia dentro de un conjunto musical
que fue uno de los “semilleros” de Congreso.
¡¡Hasta siempre Patricio Hevia (1946-2009) (Q.E.P.D.) !!...
Claudio Gajardo Cornejo
Magíster en Artes con mención en Musicología
Universidad de Chile
Santiago, Chile, Enero de 2015
1 Todos menos Patricio Hevia, puesto que éste falleció en el año 2009.
4
DEDICADO A:
DIOS; a LOS MASTERS (Fernando, Patricio y Tilo González,
así como a Carlos Rodríguez, Fernando Hurtado y a Patricio
Hevia); a Tito Kroff, Patricio Hevia Pacheco y a Carlos
Rodríguez Hevia; a Hugo Lévano (escritor peruano del
libro, “Sótano Beat: Días Felices”), a Gustavo Pitrau (disc-
jockey argentino de Radio KLA, Mar del Plata); a mi difunto
padre, Manuel Gajardo; a mi madre, Ena Cornejo; a mi
esposa, Mariana Zamorano; a mi hija, Renata, y a mis
hermanos, Carlos, Juan y Jeannette.
AGRADECIMIENTOS A:
Patricio Hevia Pacheco y a Carlos Rodríguez Hevia por
facilitarme material fonográfico de Patricio Hevia Tejeda; a
Claudio Farías Báez (profesor) por facilitarme fotografías
de los carnavales de Quilpué; a Pedro Lazo y a Fernando
Rojo por facilitarme etiquetas discográficas de Los
Masters; y a Sergio “Pirincho” Cárcamo, Franco Palma y a
Tito Kroff por sus recuerdos y testimonios.
EL AUTOR EXIGE:
Respetar su trabajo investigativo mediante su nombre y
sus dos apellidos cuando los lectores, periodistas,
musicólogos u otros investigadores reproduzcan texto e
imágenes en cualquier medio de difusión.
GAJARDO CORNEJO, CLAUDIO, 2015. Shadow-cliff: La biografía de
Patricio Hevia y Los Masters. Santiago, Chile: autoedición. pp. 191.
5
PRÓLOGO
Escribir estas palabras para este libro resulta complicado para mí…
Escribo para un papá, al cual no tuve la oportunidad de conocer, un
papá que es un rompecabezas para mí… Es en resumidas cuentas: unas
fotos, tres cassettes de música con su voz, una guitarra muy desgastada y
carreteada por el tiempo y uso, así como muchas historias que me han
contado de gente que compartió y vivió con él y que se convierten en piezas
que se suman a este rompecabezas…
Sé que fue un tipo que buscó, en la música, su vida…, su pasión que
quiso lograr en este difícil mercado de la música y que fue quedando en el
camino como tantos otros. Fue importante para él ser parte de este grupo
que formaron en un principio y dentro de una época que no fue fácil darse a
conocer, pues todos soñaban con ansias el éxito.
Tengo la seguridad que este libro pondrá en la historia de Los Masters a
Patricio Hevia, en su justa participación y en la parte más difícil de todas:
mostrarse en un mercado pequeño y con medios muy limitados para una
época como lo fue la década del ’60.
Y termino con estas palabras que muestran a Patricio Hevia como parte
de la génesis de un grupo como Los Masters que evolucionó hasta lograr lo
que todos buscaron en un principio: el éxito.
¡¡Te amo, Papá!!
Patricio Hevia Pacheco
6
ÍNDICE
PALABRAS .................................................................................................................2
PRÓLOGO...................................................................................................................5
ÍNDICE.........................................................................................................................6
INTRODUCCIÓN ..................................................................................................... 8
CAPÍTULO I
QUILPUÉ: CUNA DE PATRICIO HEVIA Y LOS MASTERS.....................................11
Patricio Hevia-Los Masters y Quilpué ............................................................................. 11
Quilpué, etimología y breve historia................................................................................ 11
Quilpué bajo la mirada de los años ‘60 ........................................................................... 15
Quilpué y el Carnaval del Sol (1962-1966)................................................................... 17
CAPÍTULO II
SUS INICIOS, HISTORIA MUSICAL Y CARRERA ASCENDENTE .........................28
Sus inicios: Los Jets y su “batería de tarros” .............................................................. 36
Los Stereos: Los Hermanos González y su Primo Carlos .....................................49
Patricio Hevia se integra como cantante de Los Stereos...................................... 63
De Los Stereos a Patricio Hevia y Los Masters.......................................................... 66
Patricio Hevia y Los Masters en el IV Carnaval del Sol ....................................75
Carrera ascendente de Patricio Hevia y Los Masters ............................................ 80
Patricio Hevia y Los Masters ante el terremoto de 1965.....................................86
Patricio Hevia y Los Masters: Su primer show en Santiago.................................94
Sus primeras apariciones en shows radiales............................................................. 95
Patricio Hevia y Los Masters en el V Carnaval del Sol ....................................... 106
Patricio Hevia y Los Masters como “teloneros” en el Séptimo Festival de la
Canción de Viña del Mar.................................................................................................... 111
Episodio doloroso tras la renuncia de Carlos Rodríguez.................................. 116
Fernando Hurtado: El nuevo bajista de Los Masters .......................................... 121
El Quinteto de Quilpué concursa para Rincón Juvenil ...................................123
Los sellos independientes y el Sello Pleno .............................................................. 130
7
Patricio Hevia es rechazado por el Sello Pleno ...................................................... 133
Destino de Carlos Rodríguez y de Patricio Hevia ................................................. 141
CONCLUSIONES.............................................................................................................144
BIBLIOGRAFÍA .............................................................................................................160
GLOSARIO.......................................................................................................................176
ANEXO (Partitura de una pieza musical de Patricio Hevia).........................188
Unidos Todos (versión acústica) ................................................................................... 189
8
INTRODUCCIÓN
En los años ’60, mientras el gobierno de Eduardo Frei Montalva (1964-
1970) impulsaba la Reforma Agraria, la Nacionalización del Cobre y la
Reforma Universitaria, la sociedad chilena siguió expandiéndose con mayor
fuerza desde lo rural hacia lo urbano2. En este contexto, muchos modelos
arquitectónicos de viviendas urbanas generaron cambios en las formas de
sociabilidad al interior de la familia criolla.
Tomando en cuenta lo anterior, la influencia estadounidense sobre
nuestras familias urbanas generó que éstas se sometieran a nuevas formas
de consumo, gracias a una publicidad activa de productos culturales que
respondieron a nuevos paradigmas de vida familiar moderna. Es así como
se organizaron nuevos espacios domésticos que produjeron ciertas
autonomías en muchos jóvenes que reivindicaron el derecho de apropiarse
del tocadisco de la casa para darle lugar en sus dormitorios.
Juan Pablo González, Óscar Ohlsen y Claudio Rolle en su publicación,
“Historia Social de la Música Popular en Chile (1950-1970)”, expresan que la
unión de los discos, los pick-up, la radio a transmisores, el cancionero y la
guitarra en el dormitorio incrementarán la autonomía de los jóvenes en
torno, al acceso, a la música. Más aún, añaden que esta autonomía también
los impulsará a disponer del living para escuchar programas de sus disc-
jockeys favoritos, así como también para pololear, organizar fiestas, e,
incluso, para ensayar con sus instrumentos musicales:
2 Gonzalo Planet en, “Se oyen los pasos”, explica que la población rural chilena experimentó una
desigualdad social debido a que vivió dentro de un sistema feudal decimonónico. No obstante,
con la Ley de la Reforma Agraria, este periodista indica que nuestro país avanzó hacia un
cambio no tan sólo social, sino que también económico y político: “A inicios de los años sesenta
Chile contaba con una población de 7.341.115 habitantes, de los cuales 2.125.000 se
encontraban en Santiago, la capital. Es una década de modernización que se hará cargo de
muchos desafíos para este país pequeño comparado incluso con sus vecinos, aún pobre,
tremendamente desigual, con una importante población rural aferrada a un sistema feudal
decimonónico que recién se modificaría bien entrados los años sesenta con la ley de Reforma
Agraria. Chile no estará ajeno a los vaivenes de las grandes potencias en plena Guerra Fría. En
poco tiempo el país cambiará radicalmente en términos sociales, económicos y políticos con el
gobierno democratacristiano de Eduardo Frei Montalva que se inicia en 1964”. (Planet, 2013:
13).
9
“Esto ocurre con la autonomía que comienzan a adquirir algunos jóvenes, que los
hace, habitar con mayor plenitud la casa, convirtiéndose en amos y señores de sus
dormitorios. Además, llegan a disponer del living para escuchar a sus disc-jockeys
favoritos en la radio familiar, organizar bailoteos, pololear, y hasta ensayar con sus
instrumentos acústicos y electrónicos. […] La fértil combinación entre radio portátil,
tocadiscos, cancionero y guitarra desarrollará todo su potencial en el dormitorio del
adolescente chileno de fines de los años cincuenta”. (González, Rolle y Óhlsen, 2009:
59).
Ante este hecho, sin duda que las relaciones familiares entre padres-
hijos e hijos-padres experimentarán nuevos vínculos que se explicarán por
los cambios socio-culturales anglo-americanos que influirán en Chile. De
este modo, la “brecha generacional” tendrá un impacto real en aquella
sociedad conservadora, marcando un antes y un después en la historia de
nuestro país. En este sentido, la industria cultural jugará un papel relevante,
en la medida que dirija con maestría a los agentes transformadores de
conciencias humanas. A partir de lo anterior, Gonzalo Planet se refiere a la
influencia de los medios masivos que unió a Chile con el mundo:
“La juventud chilena también logra un vuelco enorme. Asume un rol activo en la
evolución de su realidad local ya sea desde el trabajo o la universidad, y al mismo
tiempo se conecta como nunca antes con el resto del mundo, gracias a la relevancia
que cobra el desarrollo de los medios de comunicación masivos, estratégico puente
informativo entre Chile y el resto del globo, principalmente Estados Unidos y su
influyente despliegue de contenidos de todo orden hacia Latinoamérica tras la
Segunda Guerra Mundial”. (Planet, 2013: 13).
De acuerdo a lo expuesto anteriormente y como bien pudimos
aprender de la biografía de Los Sicodélicos, éstos respondieron al formato
de conjunto colérico que derivó de la filosofía e ideología de grupos
musicales como The Beatles que promulgaron la “brecha generacional”
entre padres e hijos3. Sin embargo, aunque muchos artistas chilenos de la
Nueva Ola se inspiraron en el trabajo de los fab four, lo cierto es que los
3 Los Sicodélicos están clasificados dentro de la corriente musical, Beat Progresivo-Psicodélico
Chileno.
10
anteriores no comulgaron con su contracultura, puesto que la gran mayoría
prefirió representar una “imagen limpia”4 (entre comillas) ante los adultos.
En concordancia con lo enunciado, uno de estos artistas-jóvenes que
planificaron su carrera musical, en función al trabajo profesional, riguroso y
puritano, fueron los hermanos González que aquí son presentados bajo sus
proyectos musicales durante el período 1962-1966: Los Jets, Los Stereos,
así como Patricio Hevia y Los Masters.
4 Señalamos entre comillas “imagen limpia” porque antes de la aparición de la música de The
Beatles hubo ciertos críticos que catalogaron de coléricos a los cantantes chilenos nuevoleros. ¿La
razón? Parte de su repertorio musical derivaba del rock n’ roll: corriente musical definida como
irreverente ante al orden social.
11
Capítulo
Quilpué: Cuna de Patricio Hevia y Los Masters
“En los carnavales estaba la ‘creme de la creme’ cuando actuó
gente como Los Tigres, Los Blue Splendor, Cecilia, Los
Ramblers, o bien, cuando hicieron su show, humoristas como
‘Firulete’. En realidad, vinieron todos los músicos que estaban
sonando en Chile, y Quilpué marcó mucho para las ciudades
cercanas como Viña [del Mar] y Valparaíso que aún no lo
habían hecho. Incluso, vino hasta el cantante ‘gringo’, Deen
Reed”. (Fernando González, 31 de marzo de 2011).
Patricio Hevia-Los Masters y Quilpué
Hasta antes de los años ’60, Quilpué era conocido por ser la localidad
donde pereció el prócer de la Guerra del Pacífico, Carlos Condell (1843-
1887). No obstante, a fines de la década mencionada, obtendrá mayor
reconocimiento cuando artistas ilustres como el escritor, Daniel de la Vega
(1892-1971); o bien, grupos musicales como Los Masters, Los Fratellos, Los
Sicodélicos y Congreso emergerán de su tierra para proponer un discurso
musical que llamará la atención no tan sólo de la industria cultural de Viña
del Mar o Valparaíso, sino que también de nuestra capital, Santiago.
Los protagonistas de este libro con una vida adolescente muy vinculada
a la música lograron la admiración de una urbe como Quilpué y sus
alrededores. Patricio Hevia y Los Masters nacen, aquí, en esta zona que es
conocida internacionalmente como la “Ciudad del Sol”.
Quilpué, etimología y breve historia
El Dr. Juan Grau nos manifiesta; en su publicación, “Voces indígenas de
uso común en Chile”; que el nombre de Quilpué procede etimológicamente
de la lengua mapuche, de külpu= tórtola y we= lugar5. Vale decir, “Lugar de
Tórtolas” (Grau, 1998: 294).
5 Grau agrega: “Zenaida auriculata u otra especie de tórtola. Proponemos otro étimo (del
quechua: qipo= buenaventura, la dicha en cosas superiores. La é final podría haber sido
agregada con el significado de: hue o we=lugar. ‘Lugar dichoso”. (Grau, 1998: 294).
12
Figura 1: Estación de Quilpué cerca del año 1870.
(Hurtado, Julio. El Mercurio de Valparaíso, 4 de mayo de 2008)
http://www.mercuriovalpo.cl/prontus4_noticias/site/artic/20080504/pags/20080504163808.
html
Por otro lado, El Mercurio de Valparaíso por medio del artículo, “Quilpué
celebra hoy 70 años de existencia”, citó a ciertos lingüistas como Armengol
Valenzuela o a historiadores como Vicuña Mackenna, quienes también
explican sus propias definiciones de la palabra “Quilpué”:
“Según el gran lingüista, Armengol Valenzuela, el origen del nombre vendría de
cúllpo, tórtola, y de hué, lugar, que en buen araucano significa lugar de tórtolas. El
ilustre historiador, Vicuña Mackenna, aludiendo a la costumbre de la flebotomía que
tenían los indios, hace derivar la palabra del araucano queipués, nombre con que
designaban los indios a los guijarros agudos y afilados que les servían de
instrumentos contundentes para practicar las sangrías. Y como en Quilpué abunda el
granito peculiar de la región con que se fabricaban esas lancetas de cirujano, cree
Vicuña Mackenna que el nombre de queipués, por una metonimia, se trasladó de la
cosa localizada al lugar. La explicación referida, dicha en otra forma, d[a] el
significado de la palabra al lugar donde hay superabundancia de piedra jaspeada o
vetada, llamada vulgarmente ‘alamosca’, que es el caso de Quilpué”. (El Mercurio de
Valparaíso, 25 de abril de 1968: 1).
13
Complementando lo enunciado, Raúl Rivera, uno de los autores del
libro, “Pasas por Quilpué recorriendo su historia”, explica que se han escrito
tres teorías que guardan relación con el origen de la palabra “Quilpué”:
“Se han escrito tres teorías referidas al origen de la palabra ‘Quilpué’. Todas
coinciden en que se trataría de una palabra compuesta derivada del mapudungun y
que la terminación ‘ué’ correspondería al vocablo ‘hue’, ‘lugar’. Las teorías difieren
en la caracterización de este ‘hue’. El lingüista Armengol Valenzuela, autor de la
teoría más conocida, relaciona al lugar con tórtolas, en mapudungun ‘cullpo’. La
tórtola, aunque es común entre las regiones de Coquimbo y Aysén,’… Para anidar,
escogen cualquier arbusto o árbol, a poca distancia del suelo, de preferencia en las
cercanías del agua’6. Según Vicuña Mackenna, el lugar habría sido sitio de extracción
de material para fabricar los ‘Queupús’, en mapudungun ‘piedras para sangrar’. Las
piedras de granito con que se fabricaban, son efectivamente características de
Quilpué por lo que también debemos considerar esta teoría como razonable. La
tercera teoría nos habla de la palabra ‘keipú’, nombre de una piedra negra, es decir,
‘lugar de piedra negra’”. (Rivera y otros, 2009: 6).
La historia de Quilpué comienza cuando, el 26 de abril de 1547, el
Cabildo de Santiago dona a Don Rodrigo de Araya las tierras de Quilpué
(López Azcárate, 2012: 15-16)7. Tres siglos después, el 13 de enero de
1891, éstas se constituyen en circunscripción municipal y, más tarde, el 25
de abril de 1898, recibe bajo el gobierno del presidente Errázuriz, el Título
de Ciudad. Tomando en cuenta lo referido, Raúl Rivera y otros indican:
“La confirmación ‘oficial’ de Quilpué como comuna, a finales del siglo XIX, tiene 3
eventos: el 13 de enero de 1891, el presidente Balmaceda decreta como
circunscripción municipal a Quilpué. Decreto que fue invalidado por el siguiente
gobierno, pero el 14 de octubre de 1893 J. Montt vuelve a darle la misma categoría
con un nuevo decreto presidencial. Por último el presidente Errázuriz le otorga a
Quilpué el título de ciudad, el [25] de abril de 1898. Esto ocurre veinte años después
que su vecina Viña del Mar (1878), y siglos después que la capital de la provincia;
Valparaíso (que recibe oficialmente el título de ciudad al menos en tres
oportunidades: 1608, 1796 y 1802). Sin embargo, la comuna de Quilpué no
abarcaba la extensión territorial que conocemos ahora; por ejemplo, en esta época
también se creaba la comuna de Marga-marga, ubicada a 27 km. de la estación de
Quilpué, con carácter rural de productividad agrícola, sector que ahora es parte de
la comuna de Quilpué. Pero más que decretos oficiales, el inicio del siglo XX en
Quilpué es el de una ciudad nueva, con una población formada en su mayoría por
6 Lamentablemente, el número de página de la cita no es mencionado por Raúl Rivera y otros.
Sólo aparece su bibliografía: Goodall, Johnson y Philippi (1946). Las aves de Chile, su
conocimiento y sus costumbres. Buenos Aires: Platt Establecimientos Gráficos.
7 Leer, "Quilpué: De floreciente villa a ciudad capital” de Juan José López Azcárate.
14
inmigrantes recién llegados, provenientes de otras zonas de Chile, o desde otros
países y continentes. En esos años, Quilpué estuvo marcada e impulsada por un
elemento de desarrollo urbano que tuvo trascendencia para toda la región; la
construcción del ferrocarril desde Valparaíso a Santiago“. (Rivera y otros, 2009: 73).
Figura 2: Titular de la crónica, “Ciudad que tiene más horas de Sol”.
(El Mercurio de Valparaíso, 25 de abril de 1968: 13).
En otro orden de cosas, en cuanto a las propiedades meteorológicas de
esta urbe, La Unión [de Valparaíso] publicó la crónica, “Mejor clima se
encuentra en Quilpué”, para destacar sus bondades referidas, así como de
vegetación: razón por la cual atraía, tanto a los veraneantes chilenos como
extranjeros. En dicha crónica, se informó que los médicos recomendaban a
las personas vivir en una ciudad como la aludida, puesto que era una zona
rica en oxígeno. Debido a lo anterior y a las numerosas horas de sol durante
el año que acumula día a día, Quilpué se fue ganando el nombre de “Ciudad
del Sol8. (La Unión [de Valparaíso], Suplemento: Por la ruta de las vacaciones:
Valparaíso y Aconcagua. 1 de enero 1962: 25).
8 El siguiente párrafo describe el valor medicinal para los residentes con depresión que eligieron
vivir en Quilpué. La historia cuenta acerca de un chileno que viajó a Alemania en busca de
remedios medicinales que combatieran sus achaques. La sorpresa, sin embargo, se la llevó el
propio compatriota cuando el médico alemán le recomendó que se trasladara a Quilpué porque
su clima sería una excelente solución terapéutica: “Quilpué tiene fama mundial en cuanto a su
clima y condiciones para la vivienda humana. He aquí una anécdota: Un chileno cansado de
viajar y buscar remedio, llegó hace algunos años a Alemania en busca de salud. Fue a ver a un
médico de esa nación y le contó sus pesares, sus angustias y achaques. El facultativo le dijo:
Usted para sanar tiene que ir a Chile y ubicarse en una ciudad llamada Quilpué. En ella Ud.
encontrará lo que desea y será indiscutiblemente una persona feliz. Este enfermo volvió a Chile y
se ubicó en nuestra ciudad y pudo comprobar que el médico extranjero tenía toda la razón, ya
que en esta ciudad se mejoró por completo y pudo contar a cuantos pudo lo que le había sucedi-
15
Igualmente, con el fin de aportar más antecedentes a sus bondades
climáticas, El Mercurio de Valparaíso, señaló por medio de la columna,
“Ciudad que tiene más horas de Sol”, que las propiedades atmosféricas de
Quilpué se basaban en cambios de temperatura muy suaves y atenuados, lo
cual generaba un clima ideal para sus residentes. Asimismo, mediante
estudios estadísticos metereológicos, dicho diario notificó que Quilpué era
el punto de la región que más horas de sol tenía durante todo el año9:
“Muchos se preguntarán el por qué se denomina a Quilpué como ‘La Ciudad del Sol’.
Para aquellos que viven en la ciudad y también para los numerosos veraneantes que
la visitan, la contestación surge de inmediato. Mientras en Valparaíso, distante sólo
20 kilómetros o en Viña del Mar, a ocho kilómetros, puede estar nublado, en Quilpué
brilla un sol esplendoroso. La ciudad tiene una altura de 103 metros sobre el nivel
del mar, pero está separada, puede decirse, de Viña del Mar, por un cordón de cerros
de poca altura que seguramente deben influir impidiendo la pasada de nubes. Es
notable el cambio que se experimenta al viajar hacia el mar y se nota visiblemente
después de pasar el túnel de Paso Hondo, que está antes de llegar a la Estación El
Salto. No queremos decir que en Quilpué siempre haya un tiempo caluroso y que el
sol queme como en los mejores días de verano. Muy por el contrario, su clima es
ideal, muy suave y de cambios atenuados. Las variaciones de temperatura no se
producen con brusquedad. En el verano los atardeceres y las noches son de una
suavidad extraordinaria, que invitan a recorrer los distintos paseos de la ciudad.
Según estadísticas obtenidas de estaciones meteorológicas, es Quilpué la ciudad de
la región que tiene más horas de sol durante el año. De aquí ha salido el nombre de
‘Quilpué’, la ciudad del sol’”. (El Mercurio de Valparaíso, 25 de abril de 1968: 13).
Quilpué bajo la mirada de los años ‘60
Para 1962, esta urbe tenía 50.000 habitantes y se le consideraba como
una ciudad que crecía en torno al progreso. ¿La razón? Quilpué lucía calles
pavimentadas, hermosos edificios, grandes industrias, próspero comercio,
agua potable, alcantarillado y excelente servicio de energía eléctrica que la
convertía en una de las zonas más modernas de la provincia. Por ello,
Quilpué se le definió como una urbe excepcional, tanto para los quilpueínos
do antes de conocer a Quilpué. Casos como este hay muchos y por esta situación es que la
población de Quilpué, ‘La Ciudad del Sol’, como ha sido considerada por sus numerosas horas de
sol en el año, aumenta día a día en forma extraordinaria”. (La Unión [de Valparaíso], Suplemento:
Por la ruta de las vacaciones: Valparaíso y Aconcagua. 1 de enero 1962: 25).
9 De hecho, todas estas ondas climáticas referidas siguen existiendo en Quilpué.
16
como para los propios veraneantes. De aquí, entonces, su fama mundial. (La
Unión [de Valparaíso], Suplemento: Por la ruta de las vacaciones: Valparaíso
y Aconcagua. 1 de enero 1962: 25).
Figura 3: Mapa del Plano Regulador de Quilpué.
(El Mercurio de Valparaíso, 27 de marzo de 1966: 21)
Para marzo de 1966, El Mercurio de Valparaíso publicó el reportaje, “El
plano regulador de Quilpué”, para indicar que si bien esta urbe era
autónoma, de igual forma, estaba conectada con Valparaíso y Viña del Mar
dentro de lo que se denominó como el Gran Valparaíso. En este sentido,
como Quilpué dependió de las actividades administrativas, comerciales,
educacionales y de entretención de las ciudades referidas, recibió el rol de
“ciudad dormitorio”. De modo similar, la columna informó que dada las
características fisiográficas presentes en la metrópoli del Gran Valparaíso,
el desarrollo de la población se fue dosificando, primero hacia Viña del Mar
y posteriormente hacia el valle interior del Marga-Marga donde Quilpué se
encuentra localizado. (El Mercurio de Valparaíso, 27 de marzo de 1966: 21).
17
A raíz de lo anterior, como la densidad demográfica de las áreas satélites
a Valparaíso se fue ampliando a través del tiempo, el informe expone
mediante un cuadro la fecha en que éstas alcanzaron una población de
10.000 habitantes:
Viña del Mar: 1890
Quilpué: 1910
Villa Alemana: 1942
De la misma manera, la columna añade que las tasas anuales de
crecimiento de población en el Gran Valparaíso para el período 1952-1960
fueron las siguientes:
Valparaíso: 1,69%
Viña del Mar: 3,74 %
Quilpué: 5,41%
Villa Alemana: 5,74 %
En concordancia con los datos expuestos, la crónica estimó que para el
futuro crecimiento de población en el Gran Valparaíso se preveía que para
1990 la población se duplicaría. (El Mercurio de Valparaíso, 27 de marzo de
1966: 21).
Quilpué y el Carnaval del Sol (1962-1966)
A comienzos de los años ’60, en la provincia de Valparaíso y sus
alrededores, comenzaron a gestarse carnavales veraniegos durante los
cuales se invitó, a la comunidad, a ser partícipe de procesiones festivas,
junto con la elección de una reina y variados show artísticos. Estos números
no tan sólo correspondieron a artistas de nuestro medio nacional, sino que
18
también internacional. Por cierto, si analizamos cuál fue el evento más
popular de esta naturaleza -en el cual el escenario potenció al artista y éste,
a su vez, al anterior-, sin duda que responderíamos el Carnaval del Sol.
Ahora bien, cabe resaltar que este evento no habría tenido la
preponderancia que tuvo, si detrás de su organización no hubieran ejercido
responsabilidad y compromiso, las juntas de vecinos y comerciantes, en
compañía de la propia Ilustre Municipalidad de Quilpué. ¿La razón? Todos
estos organismos empujaron y dieron vida a esta ciudad por medio de este
carnaval -en todas sus versiones- que sólo trajeron beneficios de toda
índole. Sin ir más lejos, Fernando González rememora la participación
masiva de Quilpué y de sus alrededores a esta fiesta artística:
“Hubo una época en que participó toda la ciudad en el carnaval de Quilpué y aquello
había sido una cosa que antes no se había dado y tampoco se dio nunca más.
Imagínate que si te dijera que los taxis se disfrazaron, en el sentido que hicieron un
‘carro alegórico’ y hasta los marinos que estaban en la base aeronaval de El Belloto.
Los niños, los padres, la juventud, es decir, todo el mundo se disfrazó en relación al
carnaval y salieron, a la calle, a participar”. (Fernando González, 31 de marzo de
2011).
Como antecedente histórico, se debe tener presente que Quilpué ya
había dado cátedra de protagonismo cultural dentro de la zona. En décadas
anteriores, los ciudadanos de esta urbe habían sido organizadores de
manifestaciones artísticas-culturales como la Fiesta de la Primavera y la
Semana Quilpueína que emergieron, a partir de 1920 y 1945,
respectivamente10. En efecto, resulta primordial comprender que estas
10 Pese a la apertura de la Fiesta de la Primavera en 1920, Rivera y otros puntualizan que dicha
celebración popular se suspendería en 1923 y 1924 debido a motivos que parecen encontrar
lógica en la convulsión política y social que se vivió en la época y que trajo por consecuencia el
debilitamiento del desarrollo normal del gobierno de Arturo Alessandri Palma. En tanto, el
silencio que apagó las celebraciones de la Fiesta de la Primavera entre 1930 a 1935, encuentran
razón en la crisis económica mundial que perjudicó a nuestro país durante el período indicado.
Finalmente, también presumen que la segunda guerra mundial pudo haber sido un factor
predominante para que, en 1941, se suspendiera esta fiesta definitivamente y volviera a
reinaugurarse, en 1945, pero bajo el nombre de Semana Quilpueína. Por último, como Rivera y
otros manifiestan que sólo poseen registros de que la Semana Quilpueína perduró hasta 1958, lo
cierto es que esto último nos hace suponer que cuatro años tuvieron que pasar para que recién,
en 1962, se pudiera reanudar una nueva celebración popular en Quilpué. (Rivera y otros, 2009:
97-98).
19
fiestas populares se explican como el resultado de una organización
compleja y estructurada que mantuvo entusiasta a una urbe comprometida
consigo misma.
Raúl Rivera y otros enumeran las similitudes entre las fiestas populares
que antecedieron al Carnaval del Sol con esta misma. ¿Ejemplos de
similitudes? La existencia de una organización institucional que impulsara
y velara por cada detalle en lo que refería a las comparsas, máscaras y
competencias, así como los bailes y concursos, junto con la elección de una
reina que se constituyó en el alma del festejo. (Rivera y otros, 2009: 96).
Figura 4: Murga en uno de los carnavales de Quilpué.
(Archivo personal de Claudio Farías Báez).
En vista de lo anterior, como bien podemos comprender, para que
resultara exitoso el Carnaval del Sol, éste debía emular aquellas
particularidades de la Fiesta de la Primavera y de la Semana Quilpueína que
tantos recuerdos imborrables habían dejado en la misma comunidad y sus
20
alrededores. Por ello, don José González (Q.E.P.D.) y su equipo de
colaboradores trabajaron muy duro en la organización del Carnaval del Sol,
puesto que tuvieron serias pretensiones en que este evento estival pudiera
permanecer y extenderse a través del tiempo.
Figura 5: Caricatura de Lukas relacionada con el carnaval quilpueíno.
(Lukas, La Unión [de Valparaíso], 19 de febrero de 1962: 6)
21
Figura 6: Afiche del Primer Carnaval del Sol.
(La Unión [de Valparaíso], 17 de febrero de 1962: 4)
La presente crónica, “Indescriptible interés en el Carnaval”, de La Unión
[de Valparaíso], notifica que la ayuda brindada por las instituciones
quilpueínas, así como la ofrecida por el Círculo de la Prensa y de la Radio de
Valparaíso se materializaron en esta fiesta popular. Del mismo modo,
testimonia la gran respuesta del público local y también de los foráneos
que contaron con locomoción de automotores dobles11, responsables de
trasladarlos de vuelta a Viña del Mar y al puerto. En relación a los artistas,
sólo este primer carnaval contó con la presencia internacional del cantante
americano, Deen Reed, y con la animación de personajes ilustres como Raúl
Matas:
“QUILPUÉ – Una fiesta de alegría, bailes extraordinarios y atracción inolvidables,
está viviendo no sólo Quilpué, sino que toda la provincia con la celebración del
Carnaval Quilpueíno, organizado por la Municipalidad con la valiosa ayuda del
Círculo de la Prensa y Círculo de la Radio de Valparaíso y de otras instituciones
locales. Este Carnaval Quilpueíno 1962 ha superado todas las expectativas en
espectáculo y asistencia de público y noche a noche la concurrencia supera la
anterior y hace que una masa humana llene por completo toda la manzana que
cubre el Carnaval. […]. Si interesantes han sido los números que se han presentado
en cuanto a lo artístico se refiere gracias a la gentileza del Círculo de la Radio, que
ha contado con la buena voluntad de los artistas, más aún sido los que se siguen
presentando en el Escenario Monumental. El viernes en la noche fue presentado al
público y obligado a actuar el gran cantante norteamericano, Deen Reed. […]. Hoy
11 Fernando González define lo que fueron los automotores dobles: “Un automotor doble es un
tren pegado, es decir, dos trenes o quizás más, pero que estaban pegados unos con otros. Si lo
comparamos hoy, sería como un metro, claro que con diferencias de tecnología” (Fernando
González, 22 de julio de 2014).
22
durante todo el día y la noche continuará desarrollándose el gran Carnaval
Quilpueíno. Para los vecinos de Valparaíso y Viña del Mar, habrá como anoche un
servicio extraordinario de Automotor doble hacia Valparaíso que saldrá después de
la una de la madrugada. Para hoy, se espera un mayor público que las noches
anteriores. Habrá orquestas y conjuntos musicales, comparsas y murgas que
amenizarán los bailes”. (La Unión [de Valparaíso], 25 de febrero de 1962: 19).
Figura 7: Raúl Matas animando en el Primer Carnaval del Sol (1962).
(Archivo personal de Claudio Farías Báez).
23
Tilo González expresa que muchas veces los carnavales también
terminaron cerca de las 4 de la madrugada y que el público -que vivía en las
ciudades contiguas a Quilpué- fueron recogidos por trenes que se
dispusieron a transportarlos:
“Me acuerdo que duraban cerca de seis días o algo así y terminaban muy tarde como
entre 3 a 4 de la mañana. Imagínate que los carnavales eran tan importantes en la
zona que ferrocarriles colocaba ‘trenes especiales’ para trasladar gente a Limache,
Valparaíso o Viña [del Mar] cerca de las 4 de la mañana. De los artistas, me acuerdo
que vino Deen Reed que era un ‘gringo comunista’, o sea una cosa muy curiosa”. (Tilo
González, 7 de mayo de 2012).
Figura 8: Plaza de Quilpué.
(Foto registrada por el autor, el 28 de marzo de 2012).
Tomando en cuenta lo señalado, tanto entusiasmo generaron todas las
versiones del carnaval de Quilpué (sobretodo, las primeras) que muchas
veces se realizaron conferencias de prensa con el fin de hacer un llamado
masivo a los vecinos para que participaran de un evento que además de
atraer al turista y al veraneante, también pudiera ayudar económicamente a
la 2ª. Compañía de Bomberos de la ciudad. Así, en noticias de La Unión [de
Valparaíso] como “El Carnaval del Sol se inicia en Quilpué” se observa que no
resultaba extraño que se les recordara, a los quilpueínos, que valoraran el
24
esfuerzo de las autoridades, en función de enaltecer a Quilpué como la
atracción del verano en la zona misma, así como aledaña. (La Unión [de
Valparaíso]. Sección 2, 1 de febrero 1964: 11).
Figura 9: Titular de la noticia, “El Carnaval del Sol se inicia en Quilpué”.
(La Unión [de Valparaíso]. Sección 2, 1 de febrero 1964: 11).
En muchas versiones de los carnavales se pudo comprobar que la
asistencia del público superó todas las expectativas, generando que calles
aledañas, al escenario, estuvieran continuamente repletas de gente. Incluso,
en repetidas ocasiones, la asistencia superó las 15.000 personas,
provocando que el tránsito se interrumpiera. Por ende, no fue nada de
extraño que las autoridades ofrecieran alternativas de entrada y salida de
vehículos para cooperar con la fluidez de tránsito peatonal. En efecto, este
tipo de experiencias ocurrieron en muchas jornadas de esta fiesta popular y
para el Cuarto Carnaval del Sol no fue la excepción. Debido a lo anterior y
considerando la expectación de los asistentes, la crónica de La Unión [de
Valparaíso, “Millares de personas participan en el carnaval quilpueíno”,
indicó:
“QUILPUÉ. – Con extraordinario éxito y asistencia de miles de personas continúa
desarrollándose en nuestra ciudad el Carnaval Quilpueíno, fiesta que ha superado
las expectativas de sus organizadores, demostrando una vez más que Quilpué es el
centro de la alegría, el optimismo y la atracción provincial en fiesta de esta
naturaleza. La asistencia de público sigue aumentando día a día y el sábado y
domingo tuvo el Carnaval Quilpueíno una asistencia superior a 15.000 personas que
invadieron todas las calles que rodean la Plaza Irarrázaval y Plazuela Andrés Bello,
debiendo interrumpirse el tránsito de vehículos y darle a los mismos otras zonas de
llegada y salida. Las calles eran un verdadero mar humano. Gente de todas las
edades repletaron el centro, especialmente la pista de baile frente al Escenario de la
Plazuela Andrés Bello e Irarrázaval”. (La Unión [de Valparaíso], 8 de febrero de
1965: 14).
25
Ante el cierre del Cuarto Carnaval del Sol, El Mercurio de Valparaíso
publicó la noticia, “Fue coronada la reina del carnaval de Quilpué”, para
informar que la reina escogida recayó en el nombre de María Luz I, así
como también que el show de los números artísticos invitados fueron
“largamente aplaudidos obligando a sucesivas repeticiones”. (El Mercurio
de Valparaíso, 14 de febrero de 1965: 27). De este modo y teniendo
presente que todo el público disfrutó de este evento estival, Tito Kroff,
amigo y ex-chofer de los hermanos González, nos revela su testimonio:
“La gente estaba en las calles adyacentes y todas hacia adentro. Y es cierto lo que
dice el diario La Unión [de Valparaíso] porque, en realidad, había mucha, pero
mucha gente para el día en que les tocó participar a los ‘cabros’ [Patricio Hevia y Los
Masters]. Fue una época muy bonita porque la gente disfrutó de ese carnaval y de
los otros que se hicieron”. (Tito Kroff, 25 de mayo de 2014).
Figura 10: Persona disfrazada de robot junto a una de las reinas del Carnaval del Sol.
(1962-1966) (Archivo personal de Claudio Farías Báez).
En cuanto a asuntos técnicos, en todas las versiones del Carnaval del
Sol, los comerciantes consiguieron recursos económicos para concentrarlos
en la producción de este evento estival. A muestra de un botón, para el
Quinto Carnaval del Sol, la crónica de El Mercurio de Valparaíso, “Hasta el
26
domingo inscribirán a las candidatas del Carnaval de Quilpué”, destacó el
sacrificio y costo económico que la organización demandó para el pago de
artistas, publicidad, implementos y premios, así como para la construcción
del escenario y su amplificación respectiva (El Mercurio de Valparaíso, 27
de enero de 1966: 6).
Figura 11: Titular de la noticia, “Fue coronada la reina del carnaval de Quilpué”.
(El Mercurio de Valparaíso, 14 de febrero de 1965: 27).
Igualmente, el artículo de La Unión [de Valparaíso], “Desde el 5 al 16 de
Febrero se hará Carnaval Quilpueíno”, notificó los pormenores de la
organización, los shows, el escenario, la elección de la reina, los bailes
populares, así como el entusiasmo del público fiel que legitimó este tipo de
espectáculos locales, tan arraigado en el común de la población quilpueína:
“QUILPUÉ. – Se ha fijado en forma definitiva la fecha del Carnaval Quilpueíno. Se
llevará efecto entre el 5 y el 16 de febrero y todos sus espectáculos, salvo la Velada
Artística, serán absolutamente gratis. […]. Su organización estará a cargo de los
comerciantes de Vicuña Mackenna y Aníbal Pinto [,] los mismos que la hicieron el
año pasado. […]. Habrá desde el 5 al 16 de febrero cuatro orquestas diariamente y
también una serie de números artísticos de alta calidad. […]. Se utilizará en este
Carnaval el mismo escenario monumental que se utilizó en el primer Carnaval de
Quilpué. Su reconstrucción será financiada por la Municipalidad y los organizadores
del carnaval. Será un escenario de gran magnitud y por él desfilarán diariamente los
mejores artistas de la radio y del teatro. […]. Los organizadores del Carnaval han
determinado el envío de circulares a las juntas vecinales, centros de madres y clubes
deportivos invitándolos a participar en la elección de reina. La elección de la reina
ha despertado gran entusiasmo y se ha formado ya algunos grupos para hacer
triunfar determinadas candidatas. […]. Los bailes populares se iniciarán el 30 del
presente y habrá buena música, que será transmitida por excelentes equipos
amplificadores. […]. El anuncio del próximo Carnaval Quilpueíno ha despertado
mucho entusiasmo en nuestra juventud, la que se prepara para participar en los
diversos números del programa”. (La Unión [de Valparaíso], 13 de enero de 1966:
15).
27
Figura 12: Titular del artículo, “Desde el 5 al 16 de febrero se hará Carnaval Quilpueíno”.
(La Unión [de Valparaíso], 13 de enero de 1966: 15).
Con respecto al contexto del Carnaval del Sol, Raúl Rivera y otros no tan
sólo otorgan su visión, sino que también citan el testimonio emotivo de uno
de sus organizadores, don Joaquín Maturana. En el siguiente párrafo, se
puede apreciar que las declaraciones mencionadas dan cuenta de una
época en que difícilmente volverá a repetirse:
“Claro está que esos eran otros tiempos y si bien es cierto, hacia la década de 1960,
la juventud comienza a despertar el frenético ritmo del Rock and Roll y de la Nueva
Ola, aún está el recuerdo de aquellos años donde se elegía una reina, se disfrutaba
del colorido de los carros alegóricos y se bailaba al ritmo de las bandas musicales.
Es quizás ese motivo el que entusiasma a las autoridades por llevar a cabo un
carnaval en el año ’62. […] Y claro está que este carnaval tuvo un especial relieve.
Artistas de la talla de Cecilia alegraron la fiesta y a los ciudadanos de Quilpué. Don
Joaquín Maturana, que tuvo una activa participación en la organización del carnaval,
recuerda aquella época: ‘El carnaval del ’62 fue único, porque tuvo mucho apoyo.
Apoyo del Casino del Viña del Mar, apoyo de radios, del diario El Mercurio [de
Valparaíso], del Festival de Viña, el círculo de prensa y la radio. Traíamos gente del
Festival de Viña, sí pues, y del casino venía gente… No se programó nunca nada.
Claro, todas las noches baile y todas las noches se podía venir disfrazado. También
venían de los cerros de Valparaíso. En el tren, se organizaban y vamos bailando en
el medio de la calle y alrededor de la plaza. Se llenaba el centro de Quilpué… se hizo
una velada bufa, se cerró esa plaza que quedó contigua a la Municipalidad, donde
hay una cuestión para patinaje. Ahí se cerró esa plaza, completamente, y se hizo la
velada bufa, actuó ahí Antonio Prieto, Raúl [Matas] y una serie de artistas famosos”.
(Rivera y otros, 2009: 106).
A lo largo de esta investigación, entenderemos que la importancia
del Carnaval del Sol para la historia de los hermanos González
(Fernando, Patricio y Tilo) será proporcional a la importancia que
éstos tuvieron para la historia del Carnaval del Sol.
28
Capítulo II
Sus inicios, historia musical y carrera ascendente
“Los tres hermanos tuvimos la suerte de que como nuestro papá
tenía un negocio en Quilpué, una vez a la semana o al mes, un
sector del comercio hacía un show donde tocaban grupos
profesionales de la zona (dentro de lo que se puede llamar ‘grupo
profesional’ para esa época). Como te dije, la suerte de nosotros es
que el negocio del papá quedaba justo al frente del escenario
donde los shows se hacían los viernes y sábados. Entonces, del
viernes al sábado, los instrumentos se guardaban en el negocio.
Era una cosa así como que ‘el queso va donde el ratón’ porque
después que se iban los músicos, nosotros íbamos a mirar los
instrumentos, pero casi no los tocábamos porque no nos
atrevíamos, ya que el papá tampoco nos dejaba. Bueno, la cosa es
que de ahí nosotros empezamos a ver cómo eran los instrumentos
y cómo funcionaban. Por lo menos, yo era muy ‘intruso’ para ver
cómo era el mecanismo de la batería porque quería aprender
cómo podía llevarlo a mis ‘tarros’”. (Tilo González, 7 de mayo de
2012).
La historia musical de nuestros protagonistas comienza, a principios de
los años ’60 en Quilpué, cuando Fernando, Patricio y Sergio (Tilo) González
pasaban tardes enteras junto a uno de sus primos mayores más queridos,
Carlos Rodríguez, compartiendo diferentes gustos y aficiones por el arte, así
como por la música juvenil12. Las tardes placenteras que el cuarteto
experimentó, en torno a las audiciones de los registros discográficos de los
artistas angloamericanos, sin duda, indica el poder de influencia de la música
juvenil en los adolescentes y jóvenes 13. Al respecto, González, Ohlsen y Rolle
declaran:
“La autonomía que logran los adolescentes […] aumentando el control de lo que
escuchan y bailan, será, en parte importada junto al modelo proporcionado por el
12 Tilo González se refiere brevemente al progenitor de Carlos Rodríguez: “Su padre era
ferroviario y manejó muchos trenes en Valparaíso”. (Tilo González, 7 de mayo de 2012).
13 Al respecto, González, Ohlsen y Rolle añaden: “[…]. El hogar es abordado como espacio de
audición musical, considerando el consumo de música […], reproducida en los cada vez más
potentes y sofisticados equipos de música instalados en el living, un aspecto de la vida doméstica
sobre el cual el hombre de la casa tendrá un control absoluto”. (González, Ohlsen y Rolle, 2009:
60).
29
cada vez más hegemónico American Way of life. El mundo infantil parecía diluirse
entre los doce y trece años, y el despertar hormonal ya no era acompañado de un
forzado ingreso al mundo adulto, sino por la demanda de un espacio propio, distinto
al ofrecido por el núcleo familiar. En esta búsqueda adolescente de una identidad
autónoma respecto de la ofrecida por las instituciones sociales, la música
desempeñará un papel fundamental. Esto, por su capacidad de ofrecerles a los
jóvenes un medio para expresar la ebullición que ocurre en sus cuerpos y asimilar
mejor las contradicciones de su mundo emocional, que ya no encuentran respuestas
en la familia, la escuela o la iglesia”. (González, Ohlsen y Rolle, 2009: 605).
Figura 13: William Reb and The Rock Kings.
(La Tercera, 25 de septiembre de 2010: 90)
Si bien para fines de los años ‘50, el rock n’ roll estaba pasando de moda
en Estados Unidos, aquí en Chile, aún estaría en pleno apogeo, en la medida
en que artistas rockanrolleros porteños como Los Red Kings –que emergen
poco después de los conjuntos extintos, William Reb and The Rock Kings y
Harry Show and The Rock Time’s- se habían convertido en émulos de sus
referentes americanos. Sobre este punto, el periodista de La Tercera de la
Hora, Mauricio Jürgensen, escribió el reportaje, “Williams Rebolledo: la
historia del olvidado primer rockero chileno”, para contar cómo este
30
cantante y su grupo musical, The Rock Kings, se transformaron en los
primeros artistas rockanrroleros criollos en mostrar su performance arriba
de un escenario:
“’Willito’ dice que a su viejo se le llenaban los ojos de lágrimas cuando se acordaba.
Que se entusiasmaba cada vez que contaba ‘la hazaña’ de ese día de diciembre de
1956 en el Municipal de Viña. Fue para un concierto de Lucho Gatica, programado en
ese escenario, que el locutor René Largo Farías necesitó a última hora un número
adicional. Unos teloneros que calentaran el ambiente antes de que ‘Pitico’ saliera al
escenario. No era fácil. Nadie en su sano juicio hubiera querido exponerse a la
indiferencia que suponía ser el aperitivo del ‘Rey del Bolero’. Pero Farías dio con un
chiquillo del barrio que estaba tocando un ritmo tan extravagante como
revolucionario, como era el rocanrol, y que se presentaba como William Reb y Los
Rock Kings. Ese era Williams Rebolledo y esa tarde de diciembre, con 21 años y un
repertorio de Elvis Presley a cuestas, despeinó el municipal viñamarino. ‘Quedó la
grande, tuvo que salir él a presentar a Lucho Gatica y pedirle a la gente que se
calmara’, certifica el hijo del hombre que es considerado como el primer rockero
chileno y que murió en 2001 con la sensación de nunca haber sido reconocido como
un pionero. Mucho antes de la Nueva Ola, Peter Rock, Los Ramblers y el Mundial del
62, el rocanrol desembarcó en el puerto con los marinos mercantes de la zona y el
playanchino Williams fue uno de los que sacó ventaja. ‘El rock llegó por mano y por
mar’, comenta David Mac-Iver, otro porteño que en 1962, y junto a su hermano
Carlos, formaría Los Mac's, otra banda embrionaria del rocanrol nacional. ‘En
Valparaíso todos tenían un pariente marino y por eso el rock llegó primero al puerto
que a cualquier otro lugar de Chile’, complementa Sergio ‘Pirincho’ Cárcamo, que
nació en Santiago pero que vivía en Valparaíso hacia fines de los 50, cuando se
empezó a escribir esta historia. Williams tenía padre y hermano marinos y fue este
último, Ferto Rebolledo, el que llegó a principios del 56 con elepé a la casa. Uno de
Elvis Presley, donde venían Hound dog y Heartbreak hotel y que él sacó en un par de
días con amigos del barrio: Juan Silva, Gastón Alvarez y Manuel Fuentes. Con el
grupo armado, empezaron a itinerar por festivales escolares y radios de la zona. Y
todos coinciden que fueron los primeros14”. (Jürgensen, La Tercera de la Hora, 25 de
septiembre de 2010: 90).
Entrando en la nueva década, para el “Mundial de Fútbol de 1962”, Los
Ramblers registrarán un rock n’ roll de “tomo y lomo” como fue el single, El
14 El mismo Mauricio Jürgensen comparte la postura del periodista, David Ponce, cuando éste
afirma, en su libro, “Prueba de Sonido”, que William Reb and The Rock Kings son los primeros
artistas rockanrroleros chilenos: “Por descarte de fechas y testimonios de los primeros testigos,
todo indica que fue Williams Rebolledo el primero que tocó rock en el país’, cuenta el periodista
David Ponce, autor del libro Prueba de sonido (2008), y que lo entrevistó en octubre de 2001, dos
meses antes de que muriera de un infarto, a los 67 años: ‘No me pareció un hombre que
estuviera esperando reconocimiento, pero sí consciente de que había estado ahí antes que
nadie’". (Jürgensen, La Tercera de la Hora, 25 de septiembre). de 2010: 90).
31
rock del mundial, que se convirtió en el más vendido de los años ’60. En este
contexto, el rock n’ roll tuvo enorme aceptación dentro de la juventud
urbana chilena y, más aún, si hacía sólo dos años que el propio Bill Haley
había realizado conciertos, en nuestro país, tal como ocurrió en 196015. De
acuerdo a lo expuesto, González, Ohlsen y Rolle manifiestan que el rock n’
roll permitió, en Chile, el comienzo de la autonomía juvenil:
“El rock and roll se orientaba al público juvenil como ningún otro género lo había
hecho hasta entonces, dándoles la posibilidad a chicos de 13 a 17 años de tomar el
control de la casa, el salón de baile, la calle y, finalmente, la industria musical. […]. El
rock and roll fue la expresión más evidente de esta autonomía juvenil, que tuvo un
temprano impacto en Chile y que generó un acelerado proceso de réplica y
apropiación”. (González, Ohlsen y Rolle, 2009: 609; 605-606).
Figura 14: Carátula del Long play, The Shadows (1964)16 Figura 15: Carátula del Long play, The Sound of The
(EMI- Odeon OS-34015) (Segunda Ed.) Shadows (1966)17 (Odeon - LDC 36557) (Primera Ed.).
15 Pese al éxito del rock n’ roll, en Chile, esta corriente musical debió competir contra al twist:
moda musical que venía amenazante, también desde EE.UU.
16 Si bien este long play apareció, en Chile, en 1964, lo cierto en Inglaterra se publicó en 1961.
17 Aunque este larga duración se hizo presente, en nuestro país, en 1966, el hecho es que en
Inglaterra se publicó en 1965.
32
Figura 16 y 17: Long Play, The Shadows (1964, en Chile).
Lado A y Lado B (EMI-Odeon OS-34015) (Segunda Edición).
Así como la juventud urbana criolla enganchó con el rock n’ roll, del
mismo modo, los hermanos González y su primo Carlos se identificaron con
este estilo musical. En lo que atañe a lo anterior, González, Ohlsen y Rolle
describen a los cantantes juveniles de otros países que sintieron el influjo
del rock n ‘roll y de cómo la industria cultural los elevó a la categoría de
ídolos locales:
“La locura desatada por el rock and roll y la primicia alcanzada por una música
hecha por y para jóvenes se transformó en un fenómeno que abarcó el mundo
occidental en general. Más allá de admirar a artistas cuyas luces era proyectadas
desde Estados Unidos, en muchos países se hizo necesario crear ídolos locales, a
imagen y semejanza de aquéllos. Mal que mal, se trataba de reproducir en casa el
American Way of Life, que se transformaba en el American Way of Music. De este
modo, en América Latina surgirán una seguidilla de astros juveniles que basarán sus
carreras primero en covers de éxitos norteamericanos y, luego, en sus propios
aportes a la esfera del rock and roll en español y portugués. Si bien cada país
latinoamericano tuvo sus estrellas locales del rock and roll, las de México y
Argentina serán las primeras que alcancen impacto en Chile. En México se destacan
Los Teen Tops, liderados por Enrique Guzmán, que serán populares en Chile desde
1962, con éxitos de Elvis Presley, Chuck Berry, Little Richard y Larry Williams
traducidos al español. Guzmán como solista, popularizará, en castellano, los twists
‘Muñequita’ y ‘Adiós mundo cruel’, este último primero en los rankings radiales
33
juveniles de Santiago de mediados de 1963 e incorporado al repertorio de varios
grupos chilenos de la época”. (González, Ohlsen y Rolle, 2009: 611).
Figura 18 y 19: Long Play, The Sound of The Shadows (1966, en Chile).
Lado A y Lado B (Odeon - LDC 36557) (Primera Edición).
Ahora, si bien el rock n’ roll fue una corriente atractiva para los
hermanos González y para el primo Carlos, lo cierto es que el grupo musical
que les marcará su juventud procederá de Inglaterra con una propuesta
sonora que derivará del rock n’ roll como fue la música beat. ¿El nombre del
grupo musical? The Shadows. A raíz de lo anterior, Carlos Rodríguez explica
lo mencionado, así como la práctica recurrente de su tío, don José González,
cuando le daba dinero a su primo, Fernando González, para que éste
adquiriera todos aquellos registros fonográficos que más le atraían:
“Recuerdo que pasábamos escuchando por largas sesiones los discos que llegaban de
afuera, gracias a que Fernando [González] tenía la posibilidad económica de
comprarlos y de buscar por aquí y por allá. Siempre aparecía con algunos long plays y
llegaba a los ensayos con el último de Los Shadows o de Chet Atkins que era un
‘guitarrero americano’ que hizo una gran versión de Mr. Sandman. Ahora, Los
Shadows nunca gozaron de la condición de ser un grupo estridente porque fueron
más melodiosos y muchos grupos chilenos intentaron imitarlos. Hank Marvin y todos
Los Shadows eran maestros”. (Carlos Rodríguez, 21 de agosto de 2011).
34
Figura 20: Cliff Richard para la portada de R .Juvenil. Figura 21: Cliff Richard para la portada de R. Juvenil.
(Rincón Juvenil. No. 34, 4 de agosto de 1965: 1) (Rincón Juvenil. No. 48, 17 de noviembre de 1965: 1)
Fernando González declara su gusto por la música del grupo inglés
referido, al igual que su primo, Carlos. Y tanto llega su admiración por The
Shadows que reconoce que su guitarrista preferido desde su adolescencia
fue Hank Marvin, aunque también fue consciente de que el resto de los
integrantes calzaron a la perfección dentro de un cuarteto que reproducía
una música muy atractiva para adolescentes como ellos mismos lo fueron
en su época18. Es por esto que Fernando González reconoce que aún
continúa escuchando su música, pues sigue siendo, en la actualidad, un
fanático más de la carrera artística de este grupo anglosajón y, sobretodo,
de Hank Marvin:
18 El resto de los integrantes que formaron la primera época de The Shadows fueron: Bruce
Welch (guitarra rítmica), Jet Harris (bajo eléctrico) y Tony Meehan (batería).
35
“Nos gustaba mucho Los Shadows porque tocaban muy bien. Ahora, resulta que Los
Shadows antiguamente se llamaban The Drifters y acompañaban musicalmente a
Cliff Richard que era el ‘Elvis Presley Inglés’. Después, no sé por qué razón Los
Drifters se cambiaron el nombre a Los Shadows y salieron como grupo musical
tocando en forma solitaria. A nosotros nos gustaba muchísimo este grupo porque
todos sus integrantes eran muy ‘pulcros’ para tocar y porque sonaban muy claritos.
Incluso, hasta también cantaban, en la onda inglesa, en una especie de coros. Por
eso, nos gustaban Los Shadows y ya ‘sacábamos temas’ como Sleepwalk o Shadoggie
que estuvieron muy en boga, en esa época. En otras palabras, nosotros éramos ‘Los
Shaditos chicos’. Ahora bien, hasta el día de hoy, son un grupo ‘requete considerado’
y me sigue gustando su música, al igual que a mi primo, Carlos Rodríguez, que me
prestó el dvd, Final Tour, donde hicieron una presentación espectacular, en el año
2008, Por otra parte, leí -no hace mucho- que hasta Jean Michel Jarré invitó a Hank
Marvin a su recital, en Inglaterra, en algo que no fue tan chico sino tremendo.
Imagínate que [Jean Michel Jarré] no sé cuántas baterías, equipos, teclados ocupa
para su música. Entonces, por algo invitó a Hank Marvin19”. (Fernando González, 31
de marzo de 2011).
A raíz de la influencia pujante que The Shadows ejerció, tanto en los
hermanos González como en Carlos Rodríguez, González, Ohlsen y Rolle
manifiestan que el cuarteto británico se convirtió en un prototipo musical
no tan sólo para los grupos musicales chilenos sino que también para
próceres de la guitarra eléctrica anglosajona como Jeff Beck, Jimmy Page,
Eric Clapton o Ritchie Blackmore. A la hora de aprender guitarra, los
investigadores aludidos puntualizan que estos guitarristas encontraron, en
Hank Marvin, su arquetipo musical preferido:
“El modelo proporcionado por la banda británica The Shadows (1959-1968), con
Hank Marvin en guitarra solista, será preponderante entre las bandas chilenas de la
primera mitad de los años sesenta, con su tema ‘Apache’ (Lordan) como referente
principal. Marvin cultivaba un sonido limpio, procesado solamente por una cámara
de eco y alterado, en parte, por la nueva palanca de vibrato que traía su guitarra
Fender Stratocaster. Su capacidad como guitarrista lo convirtió en uno de los
grandes modelos para los aprendices de guitarra en la era del rock and roll, como
Jeff Beck, Jimmy Page, Eric Clapton, Mike Oldfield o Ritchie Blackmore, quienes, en
sus inicios, imitaban a Marvin. De este modo, surgía una música instrumental
electrónica y juvenil, que establecía una clara diferencia con la música orquestal, tan
en boga en la época, que identificaba a los adultos”. (González, Ohlsen y Rolle, 2009:
675-676).
19 Carlos Rodríguez añade que mantiene, en su memoria, las veces innumerables en que
Fernando González no paraba de escuchar su primer long play: “También recuerdo que el ‘Nano’
se compró el primer long play de Los Shadows y la aguja del tocadisco ya se le salía por el otro
lado de tanto tocarlo”. (Carlos Rodríguez, 21 de agosto de 2011).
36
Análogamente, David Ponce, en su libro, “Prueba de Sonido: primeras
historias del rock en Chile (1956-1984)”, revela la influencia musical de The
Shadows en conjuntos instrumentales criollos como Los Diablos Azules, Los
Rockets o Los Dixon, así como también menciona que “éxitos nacionales de
innegable electricidad como Jugando en la playa, Te quiero y Hola Ximena”
(Ponce, 2008: 26-27) fueron producto de la influencia shadowniana.
SUS INICIOS: LOS JETS Y SU “BATERÍA DE TARROS”
Generalmente, la influencia de los hermanos mayores en los pequeños
resulta ser natural y aquello se refleja en la imitación de las actividades que
éstos realizan de los primeros. En concordancia con lo último, Patricio y
Tilo comenzarán a emular la curiosidad que Fernando sentía desde hace
tiempo por la práctica musical20. Imaginemos, entonces, las veces en que
Fernando González practicaba y practicaba sin cesar en su casa los nuevos
ejercicios de guitarra que iba aprendiendo y cómo sus hermanos menores
fueron testigos de aquello.
En este contexto, cabe señalar que el taller extraescolar de guitarra que
impartía el Colegio Rubén Castro [de Valparaíso] se constituyó para
Fernando González en el comienzo de una carrera que logró ser
posteriormente profesional, tanto para él como para sus hermanos.
Fernando rememora que, en esta época, necesitó de Patricio, para que lo
acompañara con otra guitarra, a fin de practicar conjuntamente un
repertorio de piezas musicales basadas en acordes y melodías21:
“Nosotros no partimos con la idea de hacer una banda, sino que comenzó cuando yo
estudiaba, en el Colegio Rubén Castro [de Valparaíso], y tuve que optar por unos
cursos que habían como cerámica, ajedrez, guitarra, qué sé yo. En mi caso, opté por
guitarra y aprendí a hacer acordes, a tocar y a puntear melodías, pero para ello tenía
que haber alguien que me acompañara, en los ‘punteos’, que hacía y, por eso, le pedí
a mi hermano, Pato, para que lo hiciera”. (Fernando González, 31 de marzo de
2011).
20 Fernando González cree, en cierto grado, que tanto él mismo como Patricio y Tilo González
pudieron haber heredado el talento musical de algún familiar: “Me parece que habría una
pianista como abuela o bisabuela que pudimos de ella haber heredado, quizás, algún talento por
la música, pero no lo tengo, aún, muy claro”. (Fernando González, 31 de marzo de 2011).
21 Si bien en dicho establecimiento, Fernando estudió en un período junto a Patricio, el hecho es
que tanto este último como Tilo se educaron en el Liceo Quilpué.
37
Concerniente a la guitarra, ésta se había transformado en un
instrumento accesible de conseguir debido a su bajo costo y a la factibilidad
de aprenderlo, pues no requería de conocimientos teóricos musicales.
González, Ohlsen y Rolle enuncian que el alfabetismo musical será
reemplazado por la práctica del oído y los cancioneros asociados. En efecto,
los jóvenes comprendieron que por medio de la guitarra no tan sólo podían
lograr independencia para hacer música, sino que también podían construir
“un tipo de identidad generacional, de grupo, de clase o, incluso, género”.
(González, Ohlsen y Rolle, 2009: 61-72).
Figura 22: Los hermanos González y Carlos Rodríguez con algunos invitados
en el casamiento de un familiar22. (Archivo personal de Carlos Rodríguez Morales)
A modo de anécdota, Patricio González declara que Fernando le
enseñó guitarra mediante golpes en los pies para que no se
desconcentrara. Desde su posición, una reacción mecánica, propia de
músicos-adolescentes que buscaron una forma de comunicación efectiva y
conspirada que les permitió encontrar el camino hacia la perfección
musical que tanto anhelaban. Patricio González recuerda:
22 De izquierda a derecha: Un familiar, Carlos Rodríguez, Tilo González (más pequeño), otro
familiar, ¿Fernando González?... y Patricio González.
38
“Lo que dice el ‘negro’ [Fernando González] es verdad porque no sé cuántas ‘patadas
en las canillas’ me costó, en realidad, aprender guitarra porque él era un profesor
bastante ‘especial23’”. (Patricio González, 9 de septiembre de 2012).
La idea de formar un conjunto instrumental fue naciendo, a medida que
Fernando y Patricio fueron encontrando el feeling musical de sus dos
guitarras. Así, mientras el primero se “rompía sus dedos” para tratar de
emular fielmente el sonido de Hank Marvin, el último comenzaba a
esforzarse, día a día, para cumplir el rol de guitarrista rítmico24.
Carlos Rodríguez -que por aquella época era estudiante de Pedagogía
en Inglés- recuerda que fue testigo de los primeros pasos del aprendizaje
musical de Fernando y Patricio. Igualmente, el primo de los hermanos
González se sensibiliza al evocar la aceptación que recibió de sus tíos, don
José González (Q.E.P.D.) y doña Olga Morales (Q.E.P.D.), al punto de ser
considerado como un verdadero guía para sus hijos. ¿Sus méritos? Él
mismo explica que no fueron tan sólo por su condición de haber sido
estudiante universitario sino porque fundamentalmente se había ganado la
confianza y estimación de sus primos menores:
“Las cosas se fueron dando paulatinamente con una ordenación casi divina. Yo vivía
en Valparaíso, en el Cerro Barón y estaba estudiando, en la universidad, la carrera
de Pedagogía en Inglés. En esa época, comenzaba a viajar, a Quilpué, a visitar, a mis
primos, porque tenía mucha afinidad con ellos. Ellos me aceptaron y tenían muy
buenas referencias mías porque yo era para ellos, el ‘primo estudioso y mateo’. Por
eso es que mi imagen, ante los tíos era muy buena porque como era mayor, podía
ser un guía para sus hijos. No debes olvidar que si bien yo era universitario, mis
primos todavía estaban estudiando en el colegio. Bueno, la cosa es que como
empecé, a visitar, a mis primos, en torno a cosas triviales como las revistas, el dibujo
o el deporte, un día apareció Fernando [González] tocando guitarra de forma
23 Con respecto a la declaración respectiva de Patricio, Fernando añade con una gran dosis de
humor: “Yo agregaría a lo que dice Pato que como ambos tocábamos, uno al lado del otro, cada
vez que él se equivocaba, ¡¡pam!!, le llegaba la ‘patada’. Así que pienso que Pato aprendió, a
‘puntear’, base a las patadas y ‘puteos’ de mi parte….jajajajja”. (Fernando González, 16 de
diciembre de 2012).
24 Fernando González asegura que aunque la pieza musical, Sleepwalk (Sonambulismo), había
aparecido en el primer long play durante la primera mitad de los años ’60, lo cierto es que recién
a fines de dicha década logró ser publicado como single: “Acá, en Chile, apareció el tema,
Sonambulismo, como un 45’, pero mucho tiempo después del long play. Fue como seis o siete
años después. Es verdad y no te miento. Recuerdo que, a mi mamá, le dije ‘¿Y, ahora, recién,
vienen a publicar esta canción en formato single?’”. (Fernando González, 31 de marzo de 2011).
39
permanente y empezó con sus primeros intentos de reproducir el tema, Apache, de
Los Shadows que era considerado como un ‘clásico’ para la guitarra. Recuerdo que
Fernando empezó a encontrar el ‘gustito’ por el sonido que podía ‘sacarle a este
instrumento’. Fue, así, como él asumió la ‘guitarra líder’ con un interés y
perseverancia, digno de elogios. Con el tiempo, apareció otra guitarra y la tocó
Patricio, quien acompañó los ‘punteos’ de su hermano. De esta forma, Fernando
llegó a ser el responsable de las melodías y de los temas más relevantes, mientras
que Patricio fue quien lo apoyó incondicionalmente con su guitarra rítmica. Ahora,
con respecto a Pato González, pocos podían acompañar como él en la guitarra
rítmica, ya que tenía una agilidad tremenda en su muñeca. Por eso, él acompañaba
muy, pero muy bien. Recuerdo siempre su buena disposición con que hacía su parte,
superándose día a día”. (Carlos Rodríguez, 21 de agosto de 2011).
Figura 23: Boceto de la “batería de tarros” de Los Jets.
(Ilustración de Patricio González, 15 de noviembre de 2012).
A pesar que Carlos Rodríguez fue un convencido que por haber sido “el
primo estudioso y mateo” le permitió ganarse el cariño y afecto de sus tíos,
el hecho es que Tilo no lo considera así, ya que piensa que la confianza
ganada sólo se debió al feeling que su familia mantuvo con su primo:
40
“No creo que nuestros padres hayan tomado en cuenta esas cosas que dice Carlos
[Rodríguez], en relación a que ‘como era estudiante universitario tenía buena
llegada con la familia’. En realidad, nuestros padres eran ‘amigos de nuestros
amigos’ y, por eso, si ellos se daban cuenta que nosotros tres estábamos bien con mi
primo, no creo que les haya importado si él era o no estudiante universitario. Así
que conociendo como eran mis papás, éstos eran felices porque nosotros éramos
felices con lo que estábamos haciendo25”. (Tilo González, 7 de mayo de 2012).
Figura 24: Boceto de la caja de la “batería de tarros” de Los Jets.
(Ilustración de Patricio González, 15 de noviembre de 2012).
Concerniente al rol musical de Tilo, nosotros sabemos que frente al
sonido de los “solos” de guitarra de Fernando y de los rasgueos de Patricio,
el hermano menor de los González se motivó a participar de un proyecto
conformado -hasta ese momento- por dos guitarristas. Desde luego, Tilo
25 Sobre esta declaración, el mismo Carlos Rodríguez añade: “Bueno, Tilo conociendo, a sus
papás, más que yo, él piensa eso. Sin embargo, aunque el tío nunca me dijo: ¡Oye, guíate a los
‘cabros’!, yo siempre sentí que tenía esa responsabilidad”. (Carlos Rodríguez, 16 de diciembre de
2012).
41
eligió las percusiones y Carlos Rodríguez fue testigo del momento en que su
primo menor tuvo su primer elemento artesanal que trató de emular a una
caja. Asimismo, añade que cuando Tilo dispuso de esta “caja hechiza” poco
después contó con la presencia de un “bombo artesanal”. En vista de lo
anterior, con el ingreso del hermano menor de los González, Fernando
comenzará a construir un repertorio adecuado para un grupo conformado,
ahora, por dos guitarras y una batería. ¿El nombre del proyecto musical?
Los Jets:
“El ‘pequeño genio’ intuyó que a las dos guitarras de sus hermanos les faltaba ritmo
y empezó con unos elementos muy rudimentarios como una caja. Ahora, con
respecto al sonido de ésta, recuerdo que Hucke vendía unas galletas que venían en
unas cajitas cuadradas, en las que Tilo le puso semillas o porotos para obtener un
sonido muy parecido a este elemento rítmico: todo un diseño artesanal. Bueno, la
cosa es que cuando él ya tenía más o menos la caja y después un ‘bombo hechizo’, el
grupo comenzó, siendo un trío. Ahora, sólo faltaría que Fernando comenzara a
‘guitarrear’ los temas que él mismo escogió de Los Shadows para ensayarlas con
Patricio y Tilo por largas horas”. (Carlos Rodríguez, 21 de agosto de 2011).
Aunque el rol de baterista prematuro partió como un “juego inocente”,
Tilo rememora que fue tomando seriedad a medida que fue disponiendo de
las piezas necesarias que le permitieron construir su batería. En el párrafo
siguiente, el hermano menor de los González se refiere a sus primeras
herramientas rítmicas: la “caja hechiza” y el buffet que fue el primer intento
de un “bombo artesanal”:
“Al comienzo, fue menos que una caja. En realidad, era un mueble que, en ese
tiempo, se llamaba buffet donde se guardaban las copas. Ese fue el primer intento de
incorporarme, a mis dos hermanos, a través de un mueble que tenía un sonido de
bombo mediante un terciado que uno le pegaba con las rodillas y con las manos uno
mismo, en la superficie, percutía por encima. Entonces, podríamos decir que yo ya
tenía los dos elementos: la ‘caja’ y el ‘bombo’. Obviamente, era un poco ‘dificultoso’
andar acarreando un mueble con los instrumentos. Y ahí nace un poco lo que dice
Carlos cuando empecé a ver cómo funcionaba una batería de verdad, en cuanto a los
sonidos. También es cierto cuando él se refiere a que a la caja de galletas, yo le ponía
porotos o maíz y por la superficie de lata –que no es donde está la tapa- se le ponía
un paño grueso para que ‘colchara’ el golpe, a fin de que sonara más la semilla que
la lata. Así fue y yo no recuerdo cuáles fueron exactamente los primeros temas que
tocamos porque, quizás, yo tendría como 9 o 10 años”. (Tilo González, 7 de mayo de
2012).
42
Figura 25: Boceto del “chin26” de la “batería de tarros” de Los Jets27.
(Ilustración de Patricio González, 15 de noviembre de 2012).
26 El mismo Tilo recuerda en la entrevista, “Sergio ‘Tilo’ González ve la música en aromas y
viajes”, que otorgó a la periodista, Milena Bahamondes, más detalles de su acoplamiento rítmico:
“Partí siendo músico sin saber, como a los 10 años. Mis hermanos eran mayores y estudiaron
guitarra en el colegio. Tocaban pero faltaba alguien que hiciera ritmos. Éramos niños sin más
intención que jugar. Tocábamos todo el día en la casa y cuando no, jugábamos fútbol con una
pandilla de amigos de Quilpué. […] Hasta ahí soy autodidacta absoluto, sacaba todo de ‘oreja’.
Tocaba con tarros ni siquiera con un instrumento profesional. Con mis hermanos fabricamos
una batería, que de lejos tenía aspecto de batería. Eran tambores. Mis papás tenían un emporio y
vendían muchos dulces Ambrosoli [.] [P]or eso había cajitas y cilindros de helados en la casa y
con eso armamos algo como una batería, que tenía los pedales de madera con elásticos para que
se devolvieran”. (Tilo González, www.cartasdemilena.blogspot.com, 11 de julio de 2007).
27 Fernando González añade su comentario acerca del “chin”, un elemento especial de la “batería
artesanal”: “Es que no puedo olvidar que ‘me mató el chin’ porque era la base de una lámpara
que hacía el soporte, mientras que arriba iba acompañado de una lata cualquiera. Así que
imagínate cómo era su sonido” (Fernando González, 16 de diciembre de 2012).
43
Si bien Tilo contó con la caja y el bombo (ambos instrumentos
artesanales), el hecho es que su suerte se debió gracias a que Patricio
González fue el ideólogo de su “batería de tarros” que estaba construyendo
mediante la unión de las piezas indicadas, junto con otros elementos que la
conformaron28.
Figura 26: Boceto del bombo y pedal de la “batería de tarros” de Los Jets.
(Ilustración de Patricio González, 15 de noviembre de 2012).
28 En este aspecto, cabe señalar que el hermano menor de los González colaboró con todo lo
que le solicitó Patricio para dicho proyecto de batería.
44
Figura 27: Los hermanos González y Carlos Rodríguez, junto con todos los invitados, en el
casamiento de un familiar29. (Archivo personal de Carlos Rodríguez Morales)
En el relato siguiente, no nos puede dejar de asombrar que fueron
tantas las ganas de Tilo de tener una batería que Patricio tomó ciertos
enseres y adornos de la casa como un mueble y flores plásticas para
emplearlas como bombo y baquetas, respectivamente. Por cierto, este
último no tan sólo nos revela acerca de los detalles de aquellos elementos
que dispusieron para fabricar el pedal del “bombo hechizo”, sino que
también se tomó la molestia de dibujarnos, en cuatro ilustraciones (ver
figuras 23, 24, 25 y 26), la estructura mecánica de aquella “batería de
tarros”:
“La batería apareció después de un mueble de los famosos aparadores que había
antes y que tenía un sonido bastante ‘genial’ porque eran de terciados. Ahora, las
baquetas eran unas rosas plásticas que -al tocarlas sobre el terciado- sonaban muy
bien y con las rodillas sonaba el bombo. Claro que, al final del ensayo, la rodilla
terminaba como ‘pelota de fútbol’, o sea, toda machucada. En cuanto al pedal, me
acuerdo que era una tabla, un palo con una bisagra, un enrollado de género y la
29 Carlos Rodríguez comenta sobre la fotografía: “Este fue un evento social de mi hermano y
fíjate en la facha del Tilo cuando tenía como 11 o 12 años. Está muy chico”. (Carlos Rodríguez, 21
de agosto de 2011).
45
madera para poner el pie. Al palo principal se le ponía ‘cera de vela’ porque si no
era así, se quedaba pegado. Entonces, nosotros marcamos un punto donde había un
elástico que al soltar el pedal, lo tiraba para atrás producto de la bisagra. Era una
‘batería genial’, en realidad”. (Patricio González, 9 de septiembre de 2012).
Pese a que Los Jets carecieron de batería profesional, Fernando
González recuerda el entusiasmo de su hermano pequeño por el ritmo y
para participar de un “juego musical” entre hermanos: “juego” que, por
cierto, dejará de serlo, a medida que la constancia y dedicación de todos los
involucrados lograra concretarse en un trabajo colectivo:
“Si había una guitarra y otra guitarra tenía que haber alguien que acompañara con
batería. Y Tilo que estaba ‘chiquito de edad’ armó con Patricio [González] una
‘batería de tarros’ para empezar a tocar entre los tres. Todo era en la casa tocando y
nació, tal como te lo conté desde el comienzo: de la nada”. (Fernando González, 31
de marzo de 2011)”.
Con respecto a lo anterior, ¿cuál pudo ser la motivación que sintió un
niño tan pequeño como Tilo González para integrar un conjunto musical que
proyectaba objetivos serios? Sobre este punto, existen situaciones que
definen para siempre la vocación de algunos sujetos y que se producen
cuando experimentan vivencias fuertes en algún momento de sus vidas. Este
fue el caso de Tilo que, a sus 10 años de edad, quedó maravillado,
presenciando a La Retreta: un conjunto de música bailable de Quilpué que
realizaba sus shows, los domingos por la mañana. En Ecovisiones, revista que
publicó la entrevista, “Congreso: entrevista a fondo”, el mismo Tilo responde:
“Yo creo que en el caso mío haber escuchado a ‘La Retreta’ en Quilpué fue
fundamental. Una banda municipal que tocaba los domingos y yo no me lo perdía.
Eso fue como a los 10 años [. Ellos] eran muy alcohólicos [. Tenían] las narices rojas
e hinchadas y se los conocía porque era una ciudad chica e igual estaban allí tocando
los domingos en la mañana, con toda la dificultad que debe haberles implicado estar
allí con la ‘caña mala’. Yo era muy pequeño ni siquiera era músico [.] [Imagínate,] en
esa época [,] ellos tocaban tan emocionados haciendo eso. Se notaba que les costaba
mucho porque se veían empaquetados, de corbata, de negro a todo sol, les corría la
transpiración a unos viejitos gorditos y seguían tocando. Yo los veía y decía: ¡Oh! Es
increíble. Yo lo sentía como algo muy noble”. (Tilo González, www.ecovisiones.cl,
2007: 6-7).
A partir de la cita enunciada, Patricio González declara que fue muy
amigo de Tilo y que, por ello, él lo acompañó no tan sólo para apreciar las
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presentaciones de La Retreta, sino que también para otros números
artísticos como resultaron ser los shows de Luis Dimas en algunos
carnavales de Quilpué. Incluso, agrega que otros eventos como las
funciones de los circos, también fueron oportunidades para que los dos
hermanos disfrutaran juntos:
“En esa época, éramos muy ‘yuntas’ con el Tilo e íbamos, los dos, a ver a La
Retreta, los carnavales e, incluso, hasta los circos. Me acuerdo de una vez que
cerraron la ‘plaza vieja’ para hacer un carnaval y con el Tilo, nos quedamos
escondidos entremedio de los árboles para ver la función de noche y, así, no pagar
la entrada. La cosa es que había venido Luis Dimas, así como un grupo de samba y
nosotros queríamos verlos”. (Patricio González, 9 de septiembre de 2012).
Resulta interesante el testimonio de Tilo González cuando nos señala
que, entre los años 1962-1963, Los Jets fueron responsables de grabar
ciertos ensayos improvisados que realizaron con amigos-vecinos por medio
de una grabadora portátil que acostumbraba a facilitárselas el padre de uno
de estos camaradas. Tomando en cuenta lo referido, la producción musical
de Congreso, Pichanga: Profecía de ecuaciones. Antipoemas de Nicanor
Parra, es la que rescata un pequeño trozo fonográfico del período indicado.
Tilo manifiesta:
“Antes que llegara el primo, Carlos [Rodríguez], nosotros nos llamábamos Los Jets,
aunque lo más probable es que pudimos haber tenido dos nombres más. En esa
época, con otros amigos que llevaban unas grabadoras con cintas magnéticas -de un
padre de ellos- grabamos varios ensayos entre los años ‘62 al ’63 y claramente el
primo Carlos no aparece en dichas grabaciones. Ahora, actualmente, algunos
‘trocitos’ están en Pichanga: el disco que grabamos con letras de Nicanor Parra”.
(Tilo González, 7 mayo de 2012).
El vocalista responsable de aquellos registros fonográficos fue Patricio
González, quien asegura que cuando grabó canciones como Buen rock esta
noche de Los Teen Tops fue acompañado de una guitarra eléctrica, guitarra
acústica y la “batería de tarros”. Ahora bien, ¿quién plasmó dicho material?
Un antiguo vecino de nombre, Sergio Silva, quien acostumbraba a visitar, a
los hermanos González, cada fin de semana:
“En las grabaciones del disco, La Pichanga, nosotros éramos Los Jets y estábamos los
tres [hermanos] y yo era el vocalista…qué te pasa….jajaja. Esas están grabadas con la
‘batería de tarros’, una guitarra eléctrica y una guitarra acústica que no tenía
47
enchufe por ninguna parte y que era la mía, por supuesto. Una de las canciones que
grabamos fue Buen rock esta noche de Los Teen Tops. Ahora, como dice el Tilo, sólo
existe una grabación que nosotros pudimos recuperar y es justamente la que
aparece, en Pichanga. Ese registro fue grabado gracias a un amigo que vivía al lado
de nosotros y que se llama Sergio Silva. Recuerdo que él tenía una grabadora
humilde y los fines de semana venía a grabarnos porque nosotros no teníamos cómo
reproducirnos. Entonces, cuando él se la llevó le dijimos: ‘¡Oye, déjanos la cinta, para
qué te la quieres llevar, si, así no tiene sentido!’ No sé, era ilógico, el asunto. Bueno,
ahora, él vive en Estados Unidos”. (Patricio González, 9 de septiembre de 2012).
En 1963, mientras Los Jets abandonaron este nombre artístico para dar
paso a Los Stereos30, Carlos Rodríguez siguió viajando con mayor
frecuencia, a Quilpué, para visitar a sus “primos músicos”. Y casi sin darse
cuenta, el estudiante universitario comenzó a sumárseles para ocupar el
papel de bajista dentro de un “grupo de amigos” que sólo interpretaba
música como una mera distracción. Dado lo anterior, con el ingreso de
Carlos Rodríguez, este nuevo conjunto instrumental quedó constituido de la
siguiente manera: Fernando González, en guitarra solista; Patricio González,
en guitarra rítmica; Carlos Rodríguez, en bajo eléctrico y Tilo González, en
batería.
En el párrafo siguiente, Tilo González expresa que cuando su primo se
integró al proyecto, todos experimentaron una sincronía que se evidenció
en la buena convivencia debido a que también acostumbraban a compartir
otros placeres como las “pichangas de fútbol”: rito familiar que se hizo
costumbre en el patio de la casa de los hermanos González:
“Cuando Carlos [Rodríguez] llega al grupo, ya habían pasado varios amigos que se
acercaban a ‘pasar las tardes’, pero para nosotros, Carlos era el primo y amigo más
cercano de todos y, quizás, fue porque a éste le gustaba más la música que al resto.
Yo supongo que esa fue la razón de integrarse a este juego porque nadie pensaba en
hacer un ‘grupo profesional’, ya que yo me acuerdo que sólo era jugar al fútbol y
después tocar para después otra vez jugar al fútbol y después tocar y así eran las
tardes y los días, sobretodo, en verano, cuando eran ‘ensayos eternos’. En realidad,
ni siquiera lo tomábamos como ensayos, ya que era sólo tocar porque no recuerdo
que, al principio, existiera entre nosotros el término ‘rigurosidad’ ni disciplina con
30 Patricio González hace mención sobre la durabilidad de Los Jets: “Antes de formar Los
Masters, nosotros éramos Los Jets y después Los Stereos. Ahora, Los Jets no duraron nada y tal
como dice la frase: ‘salió, pero pasó’”. (Patricio González, 9 de septiembre de 2012).
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respecto a cómo tenían que sonar las canciones. Sencillamente, tocábamos diez
veces las canciones porque queríamos tocarlas. Entonces, por el hecho de repetirlas
obviamente se iban mejorando31”. (Tilo González, 7 de mayo de 2012).
Patricio González resulta generoso cuando nos otorga anécdotas
sabrosas del contexto de su adolescencia dentro de una tribu de hermanos,
primos y amigos que iban, a su casa, a divertirse sanamente, en torno a la
música y a las “pichangas de barrio”. En este sentido, él cuenta cómo creó
junto a Tilo la malla de un arco que hicieron en el patio de su casa para que
la pelota no fuera a caer al otro lado de la pandereta:
“Con respecto a lo que afirma Tilo, él no dice todos los goles que le metí….jajajaja.
Bueno, la casa era muy grande y el patio tenía mucho espacio para ‘jugar a la pelota’.
Uno de los esperados para ‘jugar a la pelota’ era el primo Martín –hermano de
Carlos- porque con él, el equipo estaba completo para jugar, pero se hacía mucho de
rogar. Ahora, como era un solo arco, todos teníamos que ‘chutear’, al Tilo, porque él
era el único arquero. Incluso, hicimos un arco con la misma paciencia que hicimos la
batería. Bueno, la cosa es que hicimos el arco y la malla, alargando los hilos para
hacer los cuadritos con la idea de anudar punto por punto para que la pelota no
fuera a dar al fondo del parrón porque era ‘inmenso’. Entonces, hicimos como dos
mil nudos y pusimos la pelota entre medio de los nudos y pasó. Así que falló el nudo
y tuvimos que hablar con la Tía Rosa. Recuerdo que ella tejía a palillos y sabía estas
cosas de nudos- para que nos enseñara a que no se nos corriera el nudo, ni mucho
menos, porque era una ‘lata’ ir a buscar la pelota al otro lado del arco y porque eran
más lindos los goles cuando se inflaba la malla, ya que no era cualquier
‘gol’…jajajaja”. (Patricio González, 9 de septiembre de 2012).
A pesar de que las “pichangas de fútbol” siguieron efectuándose, al
igual que las prácticas musicales, la verdad es que la inserción de Carlos
Rodríguez, a Los Stereos, será fundamental para la vida musical de los
hermanos González. ¿El motivo? Su primo universitario les sugirió
explícitamente formar un grupo musical que abandonara la idea primitiva
de seguir siendo una “jugarreta de niños y adolescentes” para, ahora,
plasmar un proyecto musical con fines más serios: convertirse en músicos
que reprodujeran, “al callo”, el repertorio de The Shadows.
31 Fernando González se refiere al ingreso de Carlos Rodríguez a Los Stereos: “Después que Pato
y yo aprendiéramos guitarra hace rato, mi primo, Carlos Rodríguez, se acopló con el bajo
eléctrico y así nuestro objetivo se convirtió en ‘sacar temas’ y parecernos a Los Shadows”.
(Fernando González, 31 de marzo de 2011).
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Ante los hechos que permitieron desarrollar el profesionalismo de estos
músicos, se debe tener presente que Carlos Rodríguez y Fernando González
trabajaron mucho, oyendo mil veces las notas precisas, así como los
acordes de las canciones que empezaban a constituir el repertorio del
nuevo proyecto musical. Si bien este ejercicio no resulta ser nada de fácil, la
verdad es que el buen oído de Carlos Rodríguez y su metodología
empujaron, a los hermanos González, a buscar la perfección técnica-
instrumental de cada pieza que el cuarteto escogía. Tomando en
consideración lo expuesto, este método de aprendizaje musical le será
agradecido de por vida por sus propios primos. El propio Carlos Rodríguez
manifiesta:
“Lo que yo me acuerdo es que con Fernando [González] trabajamos harto en
‘pescar’ la nota y sus acordes. Entonces, mi buen oído lo aplicaba para eso porque
‘sacamos’ muchos temas, sobretodo, instrumentales”. (Carlos Rodríguez, 16 de
diciembre de 2012).
LOS STEREOS: LOS HERMANOS GONZÁLEZ Y SU PRIMO CARLOS
Después de bautizarse como Los Stereos e incorporar a Carlos
Rodríguez como bajista, el paso siguiente de los hermanos González
convino con el mejoramiento de la calidad de sus instrumentos musicales.
Desde esta perspectiva, sólo Fernando González dispuso de una guitarra
eléctrica profesional y, en menor medida, Patricio contó con una “guitarra
eléctrica hechiza”, después de encargársela a un lutier de Villa Alemana. En
vista de lo anterior, como don José y doña Olga se entusiasmaron con la
idea de tener, en la familia, a hijos adolescentes que estuvieran “abriéndose
paso en la música”, el papá de los tres hermanos-músicos decidió apoyar
económicamente la materialización de este proyecto32. ¿De qué manera?
32 Patricio González considera que sus padres fueron dos personas sensibles a la música y tanto
fue así que cuando su progenitora quedó viuda, dicha sensibilidad le perduró hasta una edad
avanzada, con la cual continuó disfrutando de las virtudes instrumentales del Tilo: “Para cuando
ya éramos Congreso, aunque mi mamá estuviera enferma, iba a todos los recitales porque su
pasión era escuchar al Tilo y esa cuestión no se le pasó nunca. Entonces, ella sabía dónde
ponerse en el público para escucharlo bien y siempre lo hacía en frente del escenario porque
sabía que ahí sonaba la batería. Bueno, eso sí que con el tiempo para cuando ya no podía caminar
más y cuando los decibeles eran un poco más altos, ella dejó de ir a los recitales”. (Patricio
González, 9 de septiembre de 2012).
50
Comprando, gradualmente, todo lo que sus hijos necesitasen. Carlos
Rodríguez enuncia:
“El tío Pepe ‘tenía un muy buen pasar’, ya que él manejaba unos negocios de frutería
y menestra, en los que llegó a tener dos o tres locales establecidos. Entonces, como
‘tenía billete’ pudo ayudar, a mis primos, para que compraran instrumentos. Por eso
es que hay que resaltar el apoyo incondicional que siempre se encontró en la familia
de mis primos. Si bastaba que, al Tío Pepe, le dijeran: ‘¡Papá, necesitamos esto!’ para
que él pensara cómo conseguir lo que le estaban pidiendo. El amor que él sentía por
sus hijos se notaba, pero a ‘la legua’ y todo se comunicaba de la siguiente forma: ‘¡Su
deseo es mi orden!’ Entonces, si el niño necesitaba una guitarra, ya comprémosle
una guitarra; si el niño quería una batería, ya comprémosle una batería. El tío Pepe
vio progresar musicalmente, a sus hijos, a partir de cuando les compró sus
instrumentos. Él les tuvo fe y, por ello, les abrió el camino en vez de cerrárselos
porque vio que ellos estaban muy bien encaminados. Yo recuerdo que nunca le
escuché, al tío Pepe, decir: ‘¡Dejen esas cosas y váyanse a estudiar!’”. (Carlos
Rodríguez, 21 de agosto de 2011).
Tilo González concuerda con Carlos Rodríguez cuando expresa que sus
padres apoyaron humana y económicamente la empresa de Los Stereos y
reconoce que, en ellos, encontraron, el respaldo que necesitaban para
crecer como artistas. No obstante, en relación a la instantaneidad de
conseguir los elementos, el hermano menor de los González discrepa con su
primo porque –según su propia visión- él mismo tuvo que acomodarse por
algunos años a su “batería de tarros”:
“Exactamente, la frase que dice Carlos: ‘¡Ya, dejen esas cosas y váyanse a estudiar!’,
nunca se escuchó en la casa y, en verdad, sí, ellos fueron muy atentos con nosotros y
no tan sólo cuando le pedíamos ayuda económica, sino que también cuando le
pedíamos permiso para ir a tocar a lugares después de las 12 de la noche o cerca de
la 1 de la mañana: algo que no era muy bien visto en esos años. Pero si hablamos de
que pedíamos algo y se daba alguna vez, tampoco tanto. Si era un gasto importante,
las cosas que le pedíamos a mi papá, él veía si podía o no podía y, a veces, se
demoraba un poco más, pero obviamente nunca era un ‘¡No!’. Recuerdo que siempre
nos decía: ‘¡Bueno, vamos a ver cómo lo hacemos!’, etcétera, etcétera. En mi caso, yo
toqué con ‘batería hechiza’ por mucho rato y era una batería que se veía como
‘profesional’, pero no sonaba como ‘profesional’ porque no tenía pedal de madera.
En realidad, tenía un elástico parecido a una onda con un engranaje especial que
hacía devolver el mazo. Era como una ‘batería de Los Picapiedras’, pero fíjate que
mecánicamente funcionaba33”. (Tilo González, 7 de mayo de 2012).
33 Fernando y Patricio apoyan la postura de Tilo cuando declaran que todas las herramientas que
51
Figura 28: Tilo González con su primera batería profesional (de color rojo).
(Archivo personal de Tilo González Morales34).
necesitaron Los Stereos para su proyecto musical fueron todas solucionadas por don José
González, pero no con la velocidad que lo “miraba desde afuera” su primo, Carlos Rodríguez: “En
el fondo lo que dice Tilo es verdad porque uno mismo sabía que las cosas que le pedíamos, a
nuestro papá, iban aparecer de alguna manera, pero no inmediatamente. Por eso cuando dice
Carlos su frase ‘su deseo es mi orden’ fue, en realidad, ‘entre comillas’”. (Fernando González, 16
de diciembre de 2012).
34 El periodista, David Ponce, indica que esta “foto está fechada el 4 de diciembre de 1965”.
(Ponce, 2008). Patricio expresa sus remembranzas sobre la foto indicada: “Esta foto corresponde
a la de un casamiento cuando hacíamos bailar a las novias (lástima que haya estado tan chico
para eso). Ahora, en cuanto a esta batería roja, recuerdo que lo genial fue que como no tenía
parche de plástico, no brillaba. Entonces, nosotros desarmamos el bombo y encima del cuero, le
pusimos un papel negro y sobre éste, un plástico para que brillara…jajajaja…Y ahora todas las
baterías tienen parches de cuero”. (Patricio González, 9 de septiembre de 2012).
52
Figura 29: Los Stereos35, emulando la carátula del primer long play de The Shadows36.
(Archivo personal de los hermanos González y Carlos Rodríguez Morales).
35 De izquierda a derecha: Carlos Rodríguez (arriba), Tilo González (abajo), Fernando González
(arriba) y Patricio González (sentado).
36 Carlos Rodríguez explica la postura de Los Stereos para la cámara fotográfica: “Esta fue la idea
copiada de la carátula del primer long play de Los Shadows”. (Carlos Rodríguez, 21 de agosto de
2011). Al igual que el anterior, Fernando González añade: “Esa foto está muy bien tomada y
recuerdo que nosotros éramos ‘tontos’, pero unos ‘tontos lindos’. Imagínate que, en esa época, yo
no usaba lentes, sino que me ponía unos, pero sólo para parecerme a Hank Marvin. En realidad,
sólo vine a usar lentes con posterioridad, a los 44 años”. (Fernando González, 16 de diciembre de
2012).
53
A todo esto, con respecto al solvente negocio de menestra que señalaba
anteriormente Carlos Rodríguez, el mismo Tilo González responde que
aquello no significó que sus padres estuvieran exentos de problemas
futuros como cuando se incendió su local y, luego, sufriera daños la casa
que ellos estaban arrendando para el terremoto de 196537:
“No creo que, a nuestra familia, le sobrara la plata. Lo que pasa es que si se veía una
cierta abundancia fue porque teníamos un negocio de menestra. Aquello quiere
decir que si el jamón le costaba $500 al público, a mi papá le costaría $300 y era
porque nosotros comíamos al costo. Entonces, cuando invitábamos, a nuestros
amigos a los ensayos, las mesas se veían grandes porque comíamos nosotros y ocho
amigos más a la hora de la once. Hasta aquí todo bien, pero fue hasta que se
quemaron los negocios y después vino el terremoto del ’65. Por tanto, fue una cosa
muy compleja para nuestra familia”. (Tilo González, 7 de mayo de 2012).
Después de un viaje largo a Santiago, en el cual don José González fue
acompañado de una cierta sobrina, Patricio González rememora cuando su
papá compró la primera batería profesional de Los Stereos. A modo de
anécdota, Patricio evoca cuando Tilo González y él mismo acomodaron
dicho instrumento en frente de la pieza de ambos para apreciarlo con
mayor comodidad:
“La batería profesional llegó, a Los Stereos, a fines de 1964 y fue primero una roja y,
después, una amarilla. Ahora bien, yo creo que para el carnaval de 1966 y los
posteriores fuimos con la batería amarilla porque decía: ‘Los Masters’. Recuerdo
que mi papá viajó, a Santiago, con una prima que vivía, en la casa, y nosotros
teníamos el dormitorio de tal forma que se veía el living. Entonces, los ‘niñitos
tontitos’, o sea, nosotros mismos… ¿ya?... pusimos justo la batería roja en frente de
las camas para quedarnos dormidos. Ya con eso, era demasiado….jajaja, pero debes
recordar que esa batería ya era otra cosa. Ahora, la batería amarilla que nos llegó
después era más profesional porque la roja tenia parche de cuero. Recuerdo que
cuando tuvimos la [batería] amarilla era del mismo estilo que la roja, pero con
parches de plástico y claramente ya tenía un sonido mucho mejor38”. (Patricio
González, 9 de septiembre de 2012).
37 Sin duda, un episodio triste para la familia González Morales.
38 Carlos Rodríguez comenta lo difícil que debió ser para don José González buscar la forma de
dar en el gusto a sus hijos: “Debes entender que, en esa época, yo ya era mayor y fui testigo del
esfuerzo que hacía el tío Pepe. Recuerdo que cuando él se planteó la idea de venir, a Santiago, a
comprar la batería, en realidad, no era lo mismo que ir a comprar ‘pan a la esquina’. Y anda a
saber tú en qué condiciones la compró porque uno mismo nunca supo si él estaba o no endeuda-
54
Como bien sabemos, los instrumentos de los hermanos González
fueron comprados por don José, sin embargo, en el caso del bajo eléctrico
de Carlos Rodríguez, éste tuvo que fabricarlo porque no contaba con los
medios económicos para adquirirlo. El primo Carlos confiesa que entre la
familia de los González Morales y Rodríguez Morales hubo diferencias de
status económico que le impidieron, a él, contar inmediatamente con el
instrumento mencionado. Ahora, aunque aquello le originó un “dolor
emocional”, lo real es que prefirió conservarlo para sí mismo, a fin de no
entorpecer la alegría que les significaba, a Los Stereos, continuar con este
proyecto musical. El mismo Carlos Rodríguez comenta sobre su situación
económica:
“Si bien mis primos contaron con el apoyo de sus padres, el caso mío fue muy
distinto porque yo venía de otra condición social, lo que no quiere decir que mi
familia era menesterosa, pero tampoco sobraba porque nosotros éramos seis
hermanos y, por eso, que, en esos tiempos, las dificultades estaban. Aquello quiere
decir que a pesar que nunca nos faltó para comer, tampoco tuvimos acceso a ‘cosas
extras’ como: ‘¡Oigan, cómprenle una guitarra al niño porque va a ser un buen
músico!’ Y esas cosas me afectaron mucho como persona porque imagínate que yo
soñaba con una guitarra eléctrica de verdad39”. (Carlos Rodríguez, 21 de agosto de
2011).
Pese a la situación económica del músico de Valparaíso, el hecho de no
disponer de un bajo eléctrico no fue impedimento para que Los Stereos
dejaran de continuar con su proyecto artístico. ¿La razón? Carlos Rodríguez
encargó su “intento” de “guitarra eléctrica hechiza” -que estaba
construyendo anteriormente- al mismo lutier de Patricio González, a fin de
convertirla en bajo eléctrico. Si bien uno de los problemas generados fue
disponer de cápsulas y otros elementos exclusivos que se adquirían en Casa
do. La cosa es que el tío Pepe siempre tuvo por finalidad complacer, a sus hijos, y nunca a cambio
de ‘pedirles sietes’ en el colegio”. (Carlos Rodríguez, 16 de diciembre de 2012).
39 Fernando González señala un tanto confundido, aunque con mucho humor frente al
comentario respectivo de Carlos Rodríguez: “Yo no sé de dónde sacó Carlos la idea de tener una
guitarra eléctrica, si en el grupo no había vacantes para guitarristas. Era mejor que hubiera
pensado en comprarse un bajo [eléctrico]…jajaja”. (Fernando González, 16 de diciembre de
2012). El mismo Carlos Rodríguez le responde a Fernando González: “En realidad, yo había
‘caído de cajón’ porque como todos los puestos estaban ocupados, no sabía dónde meterme.
Menos mal que no entré como pianista porque tampoco teníamos piano…jajajajaja”. (Carlos
Rodríguez, 16 de septiembre de 2012).
55
Amarilla –y muchas veces de marinos mercantes-, lo cierto es que
finalmente Los Stereos ya pudieron contar con el bajo eléctrico:
“Yo siempre soñé con tener una guitarra eléctrica y me pasaba dibujando uno y mil
diseños. Eran los tiempos donde existía ‘cero posibilidad’ de acceder a una guitarra
importada, y menos a una de marca como sabíamos de la existencia de la fender
stratocaster. Entonces, me puse manos a la obra para construir mi guitarra. Para
ello, necesité de madera, cortes, lijado prolijo, construcción del puente con el
‘entrastado’, copiado al milímetro, o sea, una dura tarea. Justamente, yo estaba
construyendo una guitarra eléctrica para una época en que era difícil comprar una
misma, ya que no estaba en mí, ni menos en los medios de mi familia. Lo normal era,
entonces, acercarse a un ‘viejito carpintero’ para que hiciera una y, en ese tiempo,
los hubo, tanto en Villa Alemana como en Quilpué. Mientras tanto, yo me construía
una guitarra y comencé a fabricarla para llegar sólo hasta el ‘entrastado’ porque la
idea era conseguirse una de esas plaquitas o cápsulas para captar el sonido de las
cuerdas. Recuerdo que esas cápsulas se obtenían, tanto en Casa Amarilla como
también por medio de viejos marinos mercantes que las traían de contrabando. En
eso estaba cuando me empecé a conectar con Fernando y sus hermanos.
Conseguimos la placa-micrófono y ya la teníamos sonando, usando unas radios
como amplificador. La cosa es que cuando mi guitarra estaba a ese tal nivel de
avance con todas las cuerdas y lo demás, se tuvo que transfigurar o transformar en
un bajo eléctrico. Por eso, compramos cuerdas para bajo eléctrico y eliminamos dos
clavijas. En esos momentos, fue como si el gran ordenador hubiese dictaminado:
‘¡En adelante tú tendrás cuatro cuerdas y serás la guitarra bajo del conjunto!’ De esta
forma, ya estaba el cuarto elemento que faltaba para un grupo en que los dos
guitarristas y el baterista habían avanzado con tanto ensayo y entrenamiento.
Recuerdo que mis primos habían logrado una sintonía tal que ya sabían cuando
partir, cortar y terminar. Además, que Tilo ‘agarraba las canciones’ antes que todos
nosotros. La cosa es que, al final, yo terminé tocando el bajo en el grupo y para esa
altura estaba la idea próxima de alcanzar el ‘sonido shadow’ y de configurar el plan
de los cuatro de salir adelante con un nombre propio. Así que aparecí con un ‘bajo
hechizo’ y después de ahí, se consolidó la idea de que cada uno de nosotros se
enamorara de su instrumento. Con respecto a cómo yo tocaba el bajo, me acuerdo
que a veces usaba uñeta y otras no, pero todo dependía del sonido que uno mismo
quería sacarle al bajo”. (Carlos Rodríguez, 21 de agosto de 2011).
Con respecto a las cápsulas del bajo eléctrico, éstas fueron compradas
en Casa Amarilla y sólo la tercera, así como la cuarta sonaba más fuerte que
la primera y segunda cuerda. Obviamente lo anterior no dejó muy
contentos a los miembros del grupo debido a que ante tal realidad, el
sonido perfecto que se pretendía alcanzar quedaba condicionado a su
suerte. Patricio González expresa:
56
“Esas cápsulas se compraron, en Casa Amarilla, en la calle Pedro Montt, en
Valparaíso. Ahora ese bajo [eléctrico], seguramente, tenía una ganancia de la tercera
y cuarta cuerda, pero de ahí ya no pasaba nada”. (Patricio González, 9 de septiembre
de 2012).
Ante todo, pese a que todos los instrumentos estuvieron presentes para
la ejecución del repertorio musical de Los Stereos, la verdad es que un
dilema externo originó una incomodidad al interior del cuarteto. ¿El
problema? Los muchachos no pudieron contar, de forma inmediata, con
amplificadores para sonar como planeaban debido a lo costoso que valían
en el mercado. ¿Consecuencias? Tuvieron que acomodarse al sonido
primitivo del equipo de radio para utilizarlo como amplificador en sus
primeros eventos de Quilpué. Patricio González revela que si bien los tres
instrumentos eléctricos sonaban por medio de los parlantes de la radio, lo
cierto es que éstos no tenían una gran potencia para escucharse en el
exterior:
“Recuerdo que tuvimos una radio que había, en la casa, que era una Philips con su
famoso ‘ojo mágico’ de la época. La cosa es que ahí enchufábamos las dos guitarras
[eléctricas] y el bajo [eléctrico] en la entrada del tocadiscos que era un pick up. Y
los parlantes eran grandes y sonaban bien, pero sólo para la radio”. (Patricio
González, 16 de diciembre de 2012).
Aunque el espacio donde ensayaban era pequeño y cerrado, el sonido
de Los Stereos era emitido con calidad. Sin embargo, la situación cambiaba
mucho cuando actuaban fuera de casa. ¿El por qué? El equipo de radio no
aportaba con la potencia esperada y, peor aún, si se considera que el sonido
de los tres instrumentos eléctricos salían emitidos por ese mismo canal.
Fernando González evoca una de las primeras presentaciones, siendo un
show producido por la compañía de bomberos de su ciudad. ¿El resultado?
Un sonido musical precario:
“Si bien el papá nos costeó los instrumentos, nosotros por mucho tiempo,
ensayamos con la radio porque no teníamos amplificadores. Ahora, en esa época, los
únicos amplificadores buenos que habían, eran los que se importaban como los
fender y después los vox. Lo malo de esto, es que si ensayabas con otros
amplificadores no sonaba, pero la ‘nada’. Esto que te digo es para que te des cuenta
que, hoy en día, cualquier ‘grupo de cabros’ tiene sus guitarras y equipos buenos,
incluso, hasta con sus efectos, pero ese sonido no se puede comparar con los
equipos que tuvimos, sobretodo, cuando tocamos para los bomberos porque lo
hicimos con la radio de la casa. Sí, en verdad, no ‘sonaba nada’, pero nada la
57
cuestión. Era un sonido muy, pero muy primario. Bueno, en realidad, sonaba, pero la
‘nada misma’…”. (Fernando González, 31 de marzo de 2011).
Figura 30: Fernando González y Carlos Rodríguez.
(Archivo personal de Carlos Rodríguez Morales).
Tomando en cuenta esto último, no fue nada de fácil para que Carlos
Rodríguez dejara de sentirse deprimido cada vez que su instrumento
quedaba con volumen disminuido frente a las dos guitarras eléctricas de
Fernando y Patricio González. Por consiguiente, no le sirvió de mucho
“romperse los dedos” para que su bajo eléctrico fuese apreciado por todo el
público, ya que, en realidad, sólo lo escuchaban las personas que se
ubicaban en primera fila. Al respecto, el primo de los hermanos González
comenta acerca de una de aquellas presentaciones donde su bajo eléctrico
se “lució” por su bajo sonido. ¿El lugar? Un club social de Villa Alemana:
“En los ensayos, nos escuchábamos bien e, incluso, detectábamos las ‘pifias’, que
nunca eran muchas, logrando alcanzar un sonido equilibrado. Ahora, lo más
58
importante fue el gran afiatamiento que conseguimos. Sin embargo, en las
presentaciones, en lugares cerrados y con mucho público, el bajo [eléctrico] no
sonaba mas allá de dos metros. Entonces, había que ‘romperse el dedo pulgar’, pero
no pasaba nada. Así, muchas veces no sonaban los parlantes con los que tocábamos
en las presentaciones y yo me ‘hacía tira’ los dedos, pensando que si yo tocaba más
fuerte iba a sonar más fuerte, pero no era así la cuestión. Imagínate lo que
significaba llegar a un lugar donde había bastantes personas y teníamos que instalar
todo para tocar, pero te dabas cuenta que sólo las primeras personas que estaban
delante de ti te escuchaban y que el resto que estaba atrás no escuchaba nada. Peor
aún, las guitarras sonaban bien, pero el bajo tenía más dificultad para escucharse
porque requería de un bafle bueno para que sonara, pero yo no lo tenía y eso era lo
que penaba en el grupo. Y, ahora, me acuerdo de una presentación que hicimos en
un club social en Villa Alemana donde yo juraba que si tocaba más fuerte con mi
dedo, le iba a sacar mayor sonido al bajo, pero, en realidad, mis dedos ‘quedaron
como empanadas’. Lo peor de todo es que, insisto, en que cuando había mucho
público sólo las tres primeras personas que estaban delante de ti te escuchaban,
pareciendo como si el sonido chocara contra una muralla”. (Carlos Rodríguez, 21 de
agosto de 2011).
En relación al equipo de radio mencionado, Fernando González recibió
muchos retos de don José. ¿El por qué? Debido a una conexión errónea que
se produjo por la fusión de cables mal enchufados, el ex-guitarrista de Los
Stereos los quemó. Sin duda, que lo anterior fue un mal rato para el padre
de los hermanos González que se sintió confundido ante tamaño accidente
eléctrico provocado por uno de sus hijos que estaba deseoso de amplificar
su guitarra. Carlos Rodríguez manifiesta:
“Los equipos que teníamos eran los parlantes de la radio. Como quien dice: ‘La
necesidad hace el órgano’ porque a falta de lo que sea, nosotros teníamos que
ingeniar siempre las cosas. Imagínate que a la hora de conectar una radio con un
parlante y con una guitarra, Fernando era el ‘hombre hormiga’ que más de una vez
se ganó un ‘cuetazo’ y una ‘patada en el 220’ por hurguetear con las conexiones. De
repente nos decía: ‘¡Ya, hay que armar el equipo aquí y este otro equipo acá!’. Y él se
las sabía todas, pero una vez ‘hizo pebre’ la radio grande con la que nos
enchufábamos”. (Carlos Rodríguez, 21 de agosto de 2011).
Después que el equipo de radio se quemó, don José decidió viajar, a
Santiago, para comprar otro artefacto que lo reemplazara. En efecto,
aunque Los Stereos gritaron de alegría cuando este equipo de sonido llegó
a su casa, la verdad es que al poco tiempo se dieron cuenta de que el equipo
nuevo sólo sonaba un poco más fuerte que el anterior. ¿Consecuencias? El
cuarteto se desilusionó nuevamente porque dicho aparato no fue el
59
amplificador que realmente necesitaban para lucirse con sus instrumentos
en sus presentaciones. Patricio González declara:
“Después, llegó un equipo que el papá con una prima trajeron de Santiago. Recuerdo
que lo compraron en la Casa Albéniz y cuando llegó con el equipo, nosotros dijimos:
‘¡Pero, qué maravilla!’ Nosotros lo enchufábamos y decíamos, ‘¡pero qué solución
más grande!’ porque, claro, era un equipo traído de Santiago que daba la impresión
de ser profesional. Sin embargo, no lo era. Y realmente fue una desilusión porque
sonaba casi igual o, quizás, un ‘poquito mejor’ que el equipo Philips que habíamos
‘hecho pebre’. Al final de cuentas, el nuevo equipo sonaba bien para escuchar los
discos de Los Shadows40”. (Patricio González, 9 de septiembre de 2012).
Una vez que el segundo equipo de radio pasara por la misma
experiencia que el referido no tan sólo los hermanos González le
propinaron otro dolor de cabeza a su padre, sino que también enfrentaron
su cólera. Y era algo totalmente entendible porque los muchachos no
sabían unir los cables para generar una conexión correcta. No obstante, un
día, los hermanos González se dieron cuenta que mediante el tocadiscos se
podía conectar la guitarra eléctrica. Tilo González expresa:
“Nosotros quemamos varias radios y era porque antiguamente los cables que iban a
la corriente se veían iguales a los que iban a los parlantes. Entonces, como uno
mismo era niño, se confundía porque enchufaba los parlantes directamente a la
corriente y, por supuesto, ya no podíamos ensayar porque ya habíamos quemado
otra radio más y con el consecuente reto del papá. Sin embargo, fuimos aprendiendo
que a través del tocadiscos se podía enchufar la guitarra para que sonara. Como
Fernando [González] es el mayor, él traía información del colegio como de sus
compañeros, amigos o profesores que le iban enseñando conexiones. Bueno, con el
tiempo, y poco a poco, empezamos a tener instrumentos un poquito más
profesionales”. (Tilo González, 7 de mayo de 2012).
Conforme al testimonio del hermano menor de los González, Los
Stereos comenzaban a convencerse que si no disponían de instrumentos y
amplificadores genuinos se les alejaría la ilusión de convertirse en un
grupo musical profesional. Sin embargo, fueron tantas las ganas de
40 Patricio añade más datos del equipo indicado, así como de las dificultades que traía consigo
comprar un aparato electrónico para llevarlo desde Santiago a Quilpué: “Figúrate que, en esa
época, había que tomar el tren, a Santiago, a las 8 de la mañana para llegar a las 12 de la noche
con el equipo -que de partida era de madera y usaba una pintura metálica- que estuvo muy de
moda porque se usó mucho en los muebles de cocina, pero, en el fondo, era una tabla
cualquiera”. (Patricio González, 9 de septiembre de 2012).
60
materializar su sueño que contaron con la venia de don José González para
ir armando su orquesta, aunque con mucha paciencia. Sobre este punto,
González, Ohlsen y Rolle se refieren a la problemática generada por las
bandas juveniles cuando ocupaban la “radio del papá”, en función de sus
ensayos y presentaciones:
“El acceso a la tecnología se hace imprescindible, y, desde la periferia tecnológica,
como era el caso de Chile, se agudiza el ingenio, buscando recursos para poder
acceder a ella. El único amplificador al que podía tener acceso un adolescente de
mediados de los años cincuenta, estaba en el living de su casa y pertenecía al equipo
de música del papá. Lo mismo sucedía con los parlantes. Este equipo será el usado
en los ensayos en casa y también en las presentaciones públicas. Sin embargo, para
efectos del rock, poseía serias limitaciones: no daba el volumen deseado, no admitía
más de dos canales y se sobrecalentaba al uso prolongado41”. (González, Ohlsen y
Rolle, 2009: 693).
A raíz de la problemática de los instrumentos musicales electrónicos y
su sistema de amplificación respectiva, a la hora de importarlos desde el
extranjero, estos aparatos fueron considerados como artefactos de lujo, lo
que significaba pagar un alto impuesto para todos aquellos artistas que
persiguieron su adquisición. Por este motivo, en el punto, “La problemática
de los instrumentos musicales y amplificadores en el Beat Chileno y Beat
Progresivo-Psicodélico Chileno”, de nuestra Tesis de Magíster en Artes con
Mención en Musicología, “El Beat Chileno, El Beat Progresivo-Psicodélico y
Los Sicodélicos”, nosotros descubrimos que grupos musicales como Los
Sicodélicos tuvieron la suerte de contar con un lutier como Charles
Needham (Q.E.P.D.), puesto que éste fue el responsable de fabricarles
instrumentos musicales, así como también amplificadores a tubos.
De la misma manera, otros conjuntos musicales pertenecientes a estas
corrientes contraculturales como Beat 4, The Flipper’s, Los Vidrios
41 John Bauerle, ex-vocalista de The Apparitions, declara, en la columna del periódico Puente Alto
Al Día, “Siempre le robábamos los parlantes al papá del baterista para ensayar”, que muchas veces
ocuparon dichos parlantes para tal efecto: “Al principio, cuando nos conocimos, no teníamos
amplificadores. Así que amplificábamos los instrumentos con los parlantes de la radio del living
de Sommerhoff y era una anécdota, puesto que siempre le robábamos los parlantes al papá del
baterista para ensayar. Era un caballero medio alemán y siempre nos acordábamos de él porque
no sólo tenía que aguantarnos sino que, además, tenía que soportar que nos peláramos los
parlantes del equipo y eso hacía que no pudiera escuchar su música clásica”. (Bauerle, Puente
Alto Al Día, Rincón Musical, 26 de mayo de 2007: 11).
61
Quebrados o Los Jockers, en sus inicios, experimentaron la misma
situación. Teniendo en cuenta esto último, no fue algo cómodo para estos
grupos musicales ni para los artistas de la Nueva Ola que soñaban contar
con instrumentos y amplificadores de marcas profesionales:
“Sin lugar a dudas, el constante dolor de cabeza, para la gran mayoría de los grupos
del Beat Chileno y del Beat Progresivo-Psicodélico Chileno, fue la carencia de equipos
de amplificación, así como de instrumentos eléctricos de primerísima calidad que
pudieran responder a su ejecución. Por tal razón, se desprende una dicotomía que
guarda relación con las bandas que tuvieron acceso económico para poseerlos
contra las que se vieron obligadas a construirlos artesanalmente”. (Gajardo Cornejo,
2009: 139).
Con respecto a la bulla generada por el cuarteto instrumental de
Quilpué, Patricio González opina que sus padres respaldaron el proyecto
musical y quedó de manifiesto las veces que permitieron que se ensayara,
en su casa, durante todo el día (mañana, tarde y noche): algo que, por
supuesto, él mismo agradece porque, aún, no existían las salas de ensayo. A
modo de anécdota, añade que su grupo musical se vio beneficiado, en la
medida que nunca recibiera un reclamo de una vecina que vivía detrás de
su casa. ¿El motivo? Esta ancianita padecía de una sordera aguda que,
incluso, le impedía escuchar la sirena del carro de bomberos:
“Pese a que mis dos papás no tocaban ningún instrumento, ellos tenían mucha
sensibilidad con la música. Los papás fueron muy colaboradores con nosotros
porque nunca nos pusieron objeción, sino que fue todo lo contrario. Imagínate, que
para nosotros no existía el ensayo, ya que tocábamos matiné, vermouth y noche. O
sea, todo el día y además que afortunadamente al lado de nosotros vivía una
persona de bastante edad que parece que era sorda, ya que ni siquiera era capaz de
escuchar la sirena de bomberos. Ahora, al otro lado, había un terreno que estaba
vacío. Así que teníamos bastante libertad para tocar”. (Patricio González, 9 de
septiembre de 2012).
Los ensayos de Los Stereos se centraron en la obsesión de convertirse
en músicos profesionales. Para ello, continuaron con su metodología de
trabajo que se basó en registrar ensayos mediante una grabadora que les
permitió evaluar cada detalle sonoro de su repertorio. Esta herramienta tan
moderna como lo fue la grabadora de cinta magnética, les facultó la
posibilidad de desarrollar su capacidad de saber escuchar y compartir
opiniones que se transformaron en decisiones colectivas, en cuanto a la
sonoridad que cada tema instrumental debía tener. Por consiguiente, los
62
muchachos crecieron musicalmente a medida que se grababan y, por ello,
siempre buscaron la perfección rítmica-sonora sin importar el tiempo que
requirió cada ensayo ni el sacrificio que pudiera costarles a cada uno de
ellos. Simplemente, el objetivo de convertirse en músicos profesionales fue
la meta trazada y precisamente fue su aliciente que los mantuvo desde
siempre activos.
Antes de darse a conocer en escenarios exigentes, Los Stereos
acordaron que debían presentarse en espacios pequeños como medida de
prueba y “para agarrar confianza ante el público”. De este modo, sus
primeras actuaciones partieron siendo, a nivel familiar, como los
cumpleaños, casamientos, malones y una que otra obra benéfica para algún
organismo social. De hecho, como ya sabemos, la primera presentación
oficial de Los Stereos ocurrió para una compañía de bomberos de Quilpué.
Sobre este punto, Tilo González indica que “su primera paga” fue con
mercaderías, gracias al patrocinio de Carozzi que fue la industria más
importante de la ciudad:
“La primera tocata que tuvimos con alguna recompensa fue para una compañía de
bomberos y nos pagaron con un plato de fideos. Me parece que Carozzi estuvo
detrás de aquello42”. (Tilo González, 7 de mayo de 2012).
En este episodio de la historia de Los Stereos, un grupito de
adolescentes-admiradores comenzará a aparecerse en las afueras de la casa
de los hermanos González, atraídos por el buen sonido que comenzaba a
emerger de las paredes de dicha residencia. Así, uno de los más acérrimos
fans del repertorio musical de Los Stereos fue Tito Kroff, un joven
quilpueíno que lideró esta fanaticada juvenil y que fue testigo de aquellas
sesiones instrumentales. En vista de lo anterior, don José González y doña
Olga Morales fueron cediéndole el salón de su casa para que estos jóvenes y
amigos de Tito Kroff pudieran bailar y demostrar sus destrezas
rockarroleras, mientras sus hijos ensayaban su repertorio. En consecuencia,
la amistad desinteresada de Tito Kroff también permitió que él mismo les
colaborara, a Los Stereos, trasladando sus instrumentos en su auto a
42 Patricio González se refiere al comentario de Tilo: “Yo me acuerdo que como plato único fue
una ‘tallarinata’. Entonces, yo lo asimilé como: ‘¡Vayan a tocar y después vayan a comer!’”
(Patricio González, 16 de diciembre de 2012).
63
diferentes lugares donde los muchachos tuvieran que presentarse. Carlos
Rodríguez se refiere, al amigo de toda su vida, Tito Kroff:
“La actividad de Los Stereos eran los ensayos, las tocatas a nivel familiar como los
cumpleaños, casamientos o ‘malones’. Recuerdo que siempre había un ‘amigo
paleteado’ de esos que eran ‘hinchas del grupo’, que tenía auto y que nos ‘carreteaba’
los instrumentos, poniéndose él mismo con la bencina o a lo mejor hasta el mismo tío
Pepe le pasaba plata para el traslado. Él asunto es que él se llama Tito Kroff y era un
compadre que nos ayudó harto a ‘carretear los instrumentos’. No olvido que él fue el
‘jefe de la fanaticada’ de nosotros porque donde iba él, iba toda la pandilla. Además,
era ‘buenazo para bailar rock n’ roll’”. (Carlos Rodríguez, 21 de agosto de 2011).
Conforme con lo último, de la noche a la mañana, la vida de la familia
González Morales comenzó a ser más pública de lo que planificaron como
causa natural del talento artístico de sus tres hijos, así como de su sobrino,
Carlos Rodríguez, que comenzaban a ser reconocidos entre la juventud
quilpueína. En vista de lo último, Tito Kroff se convertirá, ni más ni menos,
que en el “líder de la fanaticada” de Los Stereos. El mismo amigo de los
hermanos González y de Carlos Rodríguez señala que desde la segunda
mitad de 1964 comenzó a frecuentar sus ensayos:
“En junio de 1964, yo conocí a mi señora, Ximena, y meses después a los muchachos
por medio de ella. En esa época, en su casa, se juntaba un grupo de hartos amigos y
casi siempre decíamos: ‘¡Ya, vamos pa’ la casa de los cabros que hoy día van a
ensayar!’ Como íbamos muy seguidamente era normal que todo el grupo de amigos
siempre nos encontráramos allá. Entre todo el grupo de amigos que nos
juntábamos, yo era mayor entre 5 o 6 años. Ahora, también me acuerdo que
hacíamos algunas fiestas donde se reunía mucha, pero mucha gente y con ellos
tocando, en el mismo lugar. Recuerdo que cuando yo los conocí, ellos ya tenían
buenos instrumentos y practicaban mucho en su casa que tenía un salón muy
bonito. Después me tocó, llevarlos a distintas partes en mi auto, acarreando sus
equipos y todas sus cosas”. (Tito Kroff, 25 de mayo de 2014).
PATRICIO HEVIA SE INTEGRA COMO CANTANTE DE LOS STEREOS
Mientras Los Stereos se afiataban como conjunto, un día conocieron a
un muchacho de Quilpué, de nombre Patricio Hevia, quien resultó ser un
joven cantante que emulaba la performance de Cliff Richard y que coincidió
con sus mismos gustos musicales. ¿El resultado? Se amplió el repertorio del
grupo cuando dicho muchacho se les unió para ser su vocalista. Así, Los
Stereos pasaron a convertirse de cuarteto a quinteto. ¿La anécdota? Carlos
64
Rodríguez luchó mucho para que el cantante se quedara en el grupo debido
a que se había enamorado de su hermana: razón poderosa para que
Patricio Hevia tomara el puesto:
“Para el año ’64 -cuando Los Stereos se habían constituido como grupo- empezamos
a sondear la posibilidad de que alguien cantara y ahí fue que apareció Patricio
Hevia: un joven que tenía una edad cercana a Fernando [González]. Cuando Los
Stereos ensayaban, iban a la casa varios amigos incondicionales que se repetían.
Ellos mismos decían: ‘¡Ya, vamos que van a tocar los ‘cabros’!’ Y, entre esos ‘cabros’,
estaba la hermana del Pato Hevia. Por supuesto, que ahí ‘agarró’, se embarcó y dio la
pelea el bajista de Los Stereos. Por eso, defendí la idea que Patricio Hevia fuera el
cantante. Como entenderás, a esa altura, la cosa quedaba así: Patricio Hevia, Los
Stereos y la hermana de Patricio Hevia43”. (Carlos Rodríguez, 21 de agosto de 2011).
Figura 31: Patricio Hevia Tejeda, a los 17 años.
(Archivo personal de Patricio Hevia Pacheco).
43 Patricio González guarda muy buenos recuerdos de Patricio Hevia, aunque no recuerda cómo
llegó a Los Stereos: “Del Pato, yo me acuerdo de sólo cosas positivas. Evidentemente, ‘él se creía
el cuento’ y, en cuanto a su vida personal, él nunca tuvo algún problema conmigo, ni con nadie.
Ahora, la verdad es que no sé cómo llegó Pato Hevia al grupo, pero sí sé cómo se fue”. (Patricio
González, 9 de septiembre de 2012).
65
Por otra parte, a pesar que Los Stereos no contaron con un manager
como sí lo tuvieron posteriormente Los Sicodélicos44, el hecho es que el
quinteto abandonó esta opción, en la medida en que Fernando González
tomó y ejecutó naturalmente ese rol. De esta forma, los cinco muchachos se
impusieron, así mismos, la meta de ser músicos profesionales, aplicando
esta práctica desde lo musical-social-comercial. El mismo Fernando declara:
“Nunca tuvimos un manager para que nos motivara a ser profesionales, más bien,
fue algo espontáneo porque sabíamos que tenía que ser así45”. (Fernando González,
16 de diciembre de 2012).
Como bien pudimos enterarnos por las palabras de Carlos Rodríguez, el
ingreso de Patricio Hevia a Los Stereos se debió “al amor a primera vista”
que el bajista sintió por su hermana, Marianela. En este sentido, algo
inaudito a la hora de evaluar la calidad de un nuevo integrante a un
conjunto musical con las metas trazadas que se habían impuesto Los
Stereos. Sin embargo, el destino estaba echado para Carlos Rodríguez y
para Marianela que nada pudieron hacer frente al amor que sintieron el
uno hacia el otro. A todo esto, si se piensa que sólo las reuniones juveniles
en la casa de los hermanos González había generado el único idilio como el
citado, la verdad es que éste fue uno de tantos. Al margen de lo anterior, la
sugerencia del bajista de Los Stereos de incluir a Patricio Hevia como
vocalista del conjunto puso tan contento a este último que se lo mencionó a
su amigo, Tito Kroff, quien estuvo informado del interés correspondido de
Marianela Hevia hacia Carlos Rodríguez:
“El hecho que el Pato Hevia, en el ’64, fuera a la casa de los muchachos se debió
porque eran conocidos y después amigos. Entonces, si me preguntas cuándo entró
Pato Hevia al conjunto, yo te diré que fue un poco antes del Carnaval del 65, vale
decir, entre diciembre del ’64 y enero del ’65, en esos ensayos en que los aprovechó
44 En el caso de Los Sicodélicos, éstos tuvieron a un gran manager como lo fue Mario Marín,
quien les enseñó a manejarse dentro de los medios de comunicación: algo que Waldo Morales
(ex-vocalista y guitarrista rítmico) agradece hasta el día de hoy, pues su aprendizaje le llevó a
ser disciplinado en su vida cotidiana y con sus hijos. (Gajardo Cornejo, 2010: 86-87).
45 En cuanto a los ausencia de managers en el grupo, Carlos Rodríguez señala: “Parece que
conocimos a una persona que se ofreció como promotor porque, de ahí, salían las diversas
tocatas, pero nunca a nivel de un manager porque un manager les hace contratos, a sus artistas,
para llegar a una formalidad. Bueno, hasta donde yo estuve, no conocimos a ningún manager
porque nosotros mismos nos promocionábamos, o bien, lo hacían amigos de nuestros amigos”.
(Carlos Rodríguez, 21 de agosto de 2011).
66
para practicar como ‘cantante de los cabros’, a fin de prepararse para su debut como
artista. Me acuerdo que el Pato Hevia siempre le gustaba cantar y -como él llevaba
chiquillas como su hermana, Marianela, que le gustaba ir pa’ donde ensayaban Los
Stereos- él mismo fue integrando la cosa. Y así fue como, de a poco, se fue tornando
la idea de que él pudiese cantar con los ‘cabros’. Al mismo tiempo, nosotros -que
fuimos amigos de todos ellos- siempre fuimos bien recibidos en la casa de los
hermanos González. Así, como te puedes dar cuenta, había una cosa que nos
amarraba entre todos y era que la Marianela era muy amiga de mi esposa, Ximena, y
yo pololeaba con ella… y así este otro era muy amigo de esta otra persona, etcétera.
Entonces, esto hacía que todos nos juntáramos en la casa de los González donde
tocaban Los Stereos. Ahora, hay que tomar en cuenta que como la hermana del Pato
Hevia andaba detrás del Carlos [Rodríguez], todas esas reuniones, en la casa de los
‘cabros’, se prestaron para uniones de ese tipo. Bueno, la cosa es que el Pato Hevia
andaba muy feliz porque me decía: ‘¡Oye, ahora, yo soy el cantante de los cabros!’”.
(Tito Kroff, 25 de mayo de 2014).
DE LOS STEREOS A PATRICIO HEVIA Y LOS MASTERS
A fines de 1964, Los Stereos comenzaron a sentir que era muy
apropiado tener un nombre artístico que fuera mucho más potente que el
que estaban utilizando. Por ende, mientras Carlos Rodríguez era un joven
universitario comenzó a experimentar influencias que lo estaban acercando
a ciertas corrientes filosóficas que definían al hombre como un ser que
debía estar constantemente “auto-confirmándose” para seguir creciendo no
tan sólo como individuo, sino que también como persona. Debido a esta
experiencia filosófica, Carlos Rodríguez decide bautizar al cuarteto
instrumental como Los Masters -que unido al nombre de su cantante-
quedaría bajo el seudónimo artístico de Patricio Hevia y Los Masters:
“Recuerdo que cada uno de nosotros comenzó a proponer nombres para el grupo
como Los Stereos que fue uno de los primeros intentos. Con Los Masters logramos
afiatarnos mucho en el pensar, o sea, que no había que darle muchas vueltas a las
cosas para entender lo que quería el otro. Entonces, con el grupo se logró una
sincronía, en el orden musical, personal, social, cultural, en fin. La cosa es que como
yo estudiaba en la universidad, Pedagogía en Inglés, se me ocurrió la idea de
‘masters’, en significancia de maestros y haciendo memoria, recuerdo que, en ese
tiempo, estaba influenciado por ciertas corrientes filosóficas que tendían a la
superación del hombre y a su auto-confirmación. En realidad, eso era lo que yo
quería para Los Masters y no tan sólo como grupo musical, sino que también como
individuos46. Ahora, al final de cuentas, el tiempo nos dio la razón. Bueno, la cosa es
46 Pese a que el origen del nombre “Los Masters” tuvo un significado filosófico para Carlos Ro-
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que de ahí, comenzábamos a hablar de ‘masters’ para arriba y para abajo. De este
modo, el grupo deja de llamarse Los Stereos y pasa a su segundo nombre: Patricio
Hevia y Los Masters”. (Carlos Rodríguez, 21 de agosto de 2011).
Figura 32: Los Stereos (ex-grupo musical de Raúl Alarcón).
(Rincón Juvenil, No. 76, 1 de junio de 1966: 17). Fotografía: Carlos Tapia.
Fernando González explica que Carlos Rodríguez acertó con el nombre
referido, puesto que definía y conceptualizaba una serie de particularidades
que los identificaba ante un público quilpueíno, conformado por amigos,
vecinos y familiares. Desde esta perspectiva, lo central de la definición de
dríguez, lo cierto es que para Patricio González apuntó al de “maestros chasquilla”. Incluso, lo
más paradójico es que, hasta el día de hoy, los otros integrantes desconocieron su propia visión
del concepto: “Yo creo que es Carlos quien inventa el nombre de Los Masters, aunque no estoy
muy seguro, pero finalmente así lo creo por los argumentos que él da. Pero también pienso que
el nombre de ‘masters’ también vino por la connotación que quisimos darle como ‘maestros
chasquilla’”. (Patricio González, 9 de septiembre de 2012).
68
Los Masters apuntaba a que nuestros protagonistas “se estaban creyendo el
cuento” de querer proyectar óptimamente su trabajo musical:
“A mi primo, Carlos, se le ocurrió la idea que nos llamáramos ‘Los Masters’, por el
significado que tiene este nombre que representa: ‘maestros’ y para nosotros de
‘creernos el cuento’. Imagínate, toda la gente nos decía, en esa época: ‘¡Pero si
ustedes tocan igual que Los Shadows!’. Sí, claro, si es lo que nos gusta a nosotros’,
les respondíamos. De ahí viene el nombre, aunque después nos dimos cuenta, al
pasar el tiempo, que teníamos que hacer nuestras propias cosas”. (Fernando
González, 31 de marzo de 2011).
Figura 33: Titular del artículo, “Cuando los amigos se convierten en conjuntos”.
(Ritmo de la Juventud. No. 35, 11 de agosto de 1965: 10-14).
La idea de creerse, así mismos, como “maestros de la música” definió,
en sí, las metas y los propósitos que Carlos Rodríguez quería otorgar y
plasmar para siempre en la vida de los hermanos González. Así fue cómo lo
entendió Patricio Hevia y se lo comunicó a su “amigo del alma”, Tito Kroff:
“No sé por qué razón Los Stereos cambiaron su nombre, pero sí recuerdo que Pato
Hevia me dijo: ‘¡Ahora, nos llamamos Los Masters porque nosotros somos Los
Maestros!’ Esta cosa surgió porque comenzaron a buscar un nombre mejor que el
de Los Stereos y, quizás, se dieron cuenta que el nombre ‘Los Masters’ representaba
mucho mejor lo que ellos mismos pensaban que eran”. (Tito Kroff, 25 de mayo de
2014).
Por otro lado, mientras Carlos Rodríguez y los hermanos González
comenzaban a disfrutar de su nuevo seudónimo artístico se informaron
tiempo después que, en Curicó, un cuarteto instrumental estaba próximo a
69
debutar en el mundo del disco. ¿El problema? Estos músicos curicanos se
autodenominaban como Los Stereos47. Concerniente a esto último, nuestros
protagonistas se convencieron que el cambio de seudónimo fue un acierto
porque no era más que una señal decretada por el mismo destino. Patricio
González revela:
“En el caso de Los Stereos, nosotros tuvimos que cambiarnos el nombre porque
después supimos que, en Curicó, había otro grupo que se llamaba igual. Tienes que
entender que como, en esa época, no había internet, nosotros optamos por
cambiarnos de nombre”. (Patricio González, 9 de septiembre de 2012).
El impulso de los cinco muchachos que convergió con fundar un
conjunto musical electrónico fue muy similar al resto de las otras bandas
juveniles chilenas que se identificaron con el movimiento musical más
exitoso de todos los tiempos: la Nueva Ola. Desde el punto de vista
mediático, este movimiento musical estaba logrando su consagración,
gracias a un mentor como lo fue Camilo Fernández (1930-2011), quien
supo conectar magistralmente la industria discográfica, radial,
cinematográfica, prensa escrita y televisiva con un público juvenil que supo
responder a ese estímulo. Por tanto, para todos los músicos que se
identificaron con la Nueva Ola, éstos supieron generar un negocio rentable,
a medida que perseveraron y mejoraron en su propuesta musical. Gonzalo
Planet señala:
“El fenómeno de la Nueva Ola logró su auge entre 1960 y 1965, aunque muchos de
sus intérpretes continuaron cosechando éxitos pasado 1967, y no se alejaron de los
rankings de popularidad hasta comienzos de la década siguiente. Luego, otras
fórmulas de éxitos mantendrían ocupados a Camilo Fernández y los sellos
discográficos. Al margen de su propuesta artística, la Nueva Ola además de calar
hondo en el público chileno –que mantendría al movimiento por décadas en su
memoria-, contextualizó exitosamente una música extranjera en el país y consolidó
un mercado musical no conocido hasta ese entonces. Se activó una verdadera
revolución discográfica comandada por productores e integrada por una cadena
que iba desde los artistas, técnicos de grabación, discjockeys, fotógrafos,
diseñadores y periodistas que crearon revistas casi exclusivamente para difundir el
movimiento, junto a un sinfín de participantes de una enorme industria nacional.
Todos ganaban dinero, y ese dinero se quedaba en Chile”. (Planet, 2013: 21-22).
47 Este grupo musical extinto -que también había sido influenciado por la música de The Shadows-
fue liderado por Raúl Alarcón, quien llegó a ser conocido posteriormente como “Florcita Motuda”.
70
De esta forma, producto del contexto socio-cultural de la época y por la
evolución que estaba consiguiendo un movimiento musical tan exitoso
como el referido, en todo Chile se generó el mismo interés de los jóvenes en
tener un grupo musical. Tomando en consideración lo enunciado, Omar
Ramírez por medio de su artículo que redactó para Rincón Juvenil, “Cuando
los amigos se convierten en conjuntos”, versa sobre esta inquietud que
guardó relación con la formación de conjuntos musicales:
“Si usted es joven y le agrada la música ‘colérica’, y, además, tiene amigos (¡y por
supuesto que los tiene!) aficionados a algún instrumento (la guitarra, el
contrabajo48 y la batería, por ejemplo), puede reunirlos, hablarles un poco con
tono cariñoso y … formar un conjunto. Esto lo decimos porque los flamantes
conjuntos juveniles que en estos momentos triunfan han sido unidos por la
amistad. ¡Sí!, La amistad de muchachos sencillos y corrientes, como los que
estudian, trabajan, sueñan y transitan por la calle”. (Rincón Juvenil. No. 35, 11 de
agosto de 1965: 10).
Para alcanzar el éxito ansiado, el quinteto de Quilpué comprendió que
si iba a ejecutar un repertorio musical definido, todos tenían que utilizar
atuendos que fueran acordes a la identidad que querían expresar arriba del
escenario. Por tal razón, Patricio Hevia y Los Masters formalizaron sus
vestimentas, tal como otros grupos de la Nueva Ola49. Cabe resaltar que el
hecho que los hermanos González utilizaran atuendos en sus
presentaciones, nunca les generó una resistencia debido a que desde muy
pequeños dispusieron del sastre, Eric Saud, quien visitaba su casa para
confeccionarles uniformes, a la medida y para cada ocasión. Por tal motivo,
don José le ordenó, a este sastre, que elaborara para cada uno de Los
Masters, sus propios trajes de actuación (que tanta fama les darán
posteriormente dentro de la zona). Fernando González declara:
“A nosotros nos vestían con terno para cada ocasión, ya sea para el verano, para el
invierno, en fin. Recuerdo que venía Saud y nos hacía los ternos a cada uno de
nosotros y a la medida. Ahora, en cuanto a nuestras presentaciones,
acostumbrábamos a vestirnos formalmente con terno y corbata, pues si usábamos
48 En esa época, se le denominaba contrabajo al bajo eléctrico.
49 Con respecto a lo anterior, González, Ohlsen y Rolle se encargan de manifestarnos que las
orquestas de los años ’30 impusieron la tendencia de las vestimentas formales, generando que,
en los años ’60, se siguiera manteniendo en el medio artístico nacional. (González, Olhsen y
Rolle: 2009: 665).
71
uniformes era porque teníamos que comportarnos acorde a la música que
tocábamos”. (Fernando González, 16 de diciembre de 2012).
Figura 34: Luis Dimas y sus Twisters.
(Rincón Juvenil. No. 50, 1 de diciembre de 1965: 30).
A raíz de las declaraciones de nuestros protagonistas sobre la
vestimenta que utilizaron en sus actuaciones, Patricio González sospecha
que dichos uniformes no debieron ser tan baratos. De manera similar,
rememora que Rosa, la hermana de Carlos Rodríguez, participó en la
creación de una insignia -que coció en el bolsillo izquierdo de cada chaqueta-
con el fin de plasmar una imagen publicitaria que identificara al quinteto
quilpueíno50. Por cierto, aunque se piensa que esta propuesta fue genuina, la
50 Ahora bien, no debemos olvidar que mientras Los Masters se alienaron a esta tendencia, más
tarde, sus amigos, Los Sicodélicos, comulgarán con la ropa op-art y psicodélica.
72
verdad es que solistas con bandas como Luis Dimas y Los Twisters (ver
figura 34) ya utilizaban una propia51:
“El sastre de la familia fue quién nos hizo los trajes, pero sé que Rosa –la hermana de
Carlos- fue quien hizo la insignia. El asunto es que los trajes no tuvieron que haber
sido tan baratos para la época. Me acuerdo que la insignia era blanco y negro, en la
parte blanca decía ‘masters’ y, en el otro lado, tenía rayas doradas52”. (Patricio
González, 16 de diciembre de 2012).
Figura 35: Insignia de las chaquetas de Los Masters.
(Dibujo de Carlos Rodríguez, 17 de septiembre de 2012).
51 Con el uso de insignias, varios conjuntos de la época acentuaron su identidad y las legitimaron
como parte de su performance.
52 El futuro bajista de Los Masters, Fernando Hurtado, comenta sus remembranzas sobre las
chaquetas descritas: “La tenida consistía en una ‘casaquita’ que tenía un cuello sin solapa, un
pantalón negro y los zapatitos bien lustrados. Me acuerdo de una insignia que tenía esa
‘casaquita’, pero lo que no me acuerdo es cómo era el ‘mono’ de esa insignia. Yo me vestía con
esa tenida, en los escenarios, porque, en esa época, uno mismo era ‘obediente’ y nosotros
queríamos estar bien presentados para vernos diferentes”. (Fernando Hurtado, 1 de marzo de
2012).
73
Tal como bien describe Patricio González, la insignia de Patricio Hevia
y Los Masters estaba dividida en dos lados: en el izquierdo, fue de color
blanco donde estaba escrita la palabra, “Masters”, mientras que, en el
derecho, fue de color negro donde lucían cuatro rayas doradas, aludiendo a
cuerdas de un instrumento cordófono. Al igual que el ex-guitarrista del
quinteto de Quilpué, Carlos Rodríguez añade que su hermana, Rosa, fue
quien realizó la insignia distintiva, producto de la identidad que los
muchachos deseaban materializar para diferenciarse de otros conjuntos
musicales:
“Nosotros llegamos a tener unas tenidas muy bonitas de color rojo que lo hizo un
sastre y que las financió, el tío Pepe. Me acuerdo que nosotros tuvimos la idea de
agregarles, a nuestras chaquetitas, un escudo que decía ‘Masters’ para que fuera un
distintivo que nos sirviera para identificarnos y lucirnos. Mi hermana Rosa, fue
quien hizo esas insignias y como te puedes dar cuenta… a esa altura toda la familia
estaba involucrada con Los Masters”. (Carlos Rodríguez, 21 de agosto de 2011).
Sobre los trajes de actuación que utilizaron Patricio Hevia y Los
Masters, Tilo González manifiesta irónicamente que la combinación de la
chaqueta roja y el pantalón negro se pareció mucho al ropaje tradicional de
los bomberos. Igualmente, menciona que otros grupos musicales
contemporáneos como Los Venus, o bien, Los High Bass también utilizaron
uniformes con otros colores para diferenciarse del resto:
“Nosotros ‘parecíamos bomberos’ cuando nos vestíamos de chaqueta roja y pantalón
negro y no sé en qué momento tomamos la decisión de vestirnos igual. Ahora bien, la
moda indicaba que casi todos los grupos tocaran con uniformes como fue el caso de
Los Venus53 que tenían chaqueta celeste y pantalón negro. Recuerdo que una vez nos
topamos con Los High Bass y ellos se vestían de chaqueta azul y pantalón plomo54”.
(Tilo González, 7 de mayo de 2012).
53 Patricio González recuerda las características de este conjunto musical desaparecido: “Los
Venus fueron un grupo de acá, de Quilpué y tocaban una música más bailable que la de nosotros
porque ellos eran tropical. Ellos eran mucho mayores que nosotros y recuerdo que su guitarrista
tenía un ‘jopo’ que parecía un ‘dinosaurio’ porque era un estilo ‘escarmenado’. Para nosotros,
Los Venus eran un grupo referente porque tocaban bien y tenían buenos instrumentos. Bueno,
en realidad, ahora si los escuchara capaz que piense que tocaban como las ‘reverendas’…jajaja”.
(Patricio González, 9 de septiembre de 2012).
54 De las mismas declaraciones de Tilo González, nos llama la atención sus palabras cuando
declara que el uso del uniforme también fue un medio de estandarización de sus padres que
veían, en sus hijos, como a unos juguetes de la familia: “Teníamos uniforme con insignia. Todos
los grupos andaban con tenidas igual. En esto tenían que ver las mamás y los papás. Éramos co-
74
Figura 36: Patricio Hevia y Los Masters, luciendo sus trajes en 196555 .
(Archivo personal de Carlos Rodríguez Morales).
Tito Kroff legitima la prolijidad con la cual Patricio Hevia y Los Masters
trabajaron cada detalle de sus atuendos. En este caso, además de la insignia
referida, el ex-chofer-amigo del quinteto de Quilpué fijó su vista en el color
de las chaquetas que diferenció al cantante con respecto a sus músicos-
mo los juguetes de la casa. Nos vestían”. (www.cartasdemilena.blogspot.com, 11 de julio de
2007).
55 De izquierda a derecha: Fernando González, Patricio González (más alto), Tilo González (más
bajo), Patricio Hevia y Carlos Rodríguez.
75
instrumentistas. Ahora bien, a modo muy personal, Tito Kroff revela que los
integrantes que más llamaron la atención con aquellos atuendos fueron
Tilo González y Carlos Rodríguez:
“Recuerdo que los trajes eran impresionantes porque no era ‘algo al lote’ sino que se
notaba que eran un conjunto profesional. Imagínate que el Pato Hevia tenía una
chaqueta distinta a la de Los Masters y eso te hablaba de detalles que hizo que ‘les
subiera mucho el pelo’ al grupo. Además, que de todos que llamaba más la atención
era el Tilo porque era el más chiquitito y el Carlos [Rodríguez]”. (Tito Kroff, 25 de
mayo de 2014).
En relación a los atuendos, sin lugar a dudas, una de las anécdotas más
sabrosas de Patricio Hevia y Los Masters guardó relación cuando fueron
invitados a un hogar de ciegos, en Viña del Mar. ¿El problema? El quinteto
le costó ponerse de acuerdo si era o no relevante asistir con sus trajes de
actuación, puesto que uno de los integrantes señaló majaderamente que
“había que cuidar la imagen”. Patricio González indica:
“Ahora, si hablamos de una de las anécdotas más geniales que hay de esa época tuvo
que ver cuando nosotros nos vestíamos como ‘estúpidos’ con unas chaquetas rojas y
unos pantalones negros y nos tocó ir a un hogar de ciegos, en Viña [del Mar]. Así que
nosotros teníamos la duda de vestirnos de rojo o no y uno de nosotros insistió en
que teníamos que ir como de costumbre porque ‘había cuidar la imagen’… jajaja.
¡pero de qué imagen estábamos hablando... jajaja!”. (Patricio González, 9 de
septiembre de 2012).
PATRICIO HEVIA Y LOS MASTERS EN EL IV CARNAVAL DEL SOL
Como bien señalamos en la introducción, la importancia del Carnaval
del Sol para la historia de los hermanos González será proporcional a
la importancia que éstos tuvieron para la historia del Carnaval del Sol.
¿La razón? El reconocimiento musical ganado con posterioridad de los
hermanos González permitió que el desaparecido carnaval sea, hoy,
recordado como el lugar donde éstos nacieron, musicalmente.
A excepción del bajo eléctrico de los muchachos, Tito Kroff fue testigo
de sus nuevos instrumentos musicales, así como de sus trajes
confeccionados por Eric Saud. De manera similar, el ex–chofer del quinteto
76
de Quilpué recuerda el orgullo que sintió Patricio Hevia, a días previos de
pisar por primera vez un escenario tan importante como el enunciado:
“En el año 65’, en uno de los carnavales que hubo aquí, se nombró mucho que ellos
[Patricio Hevia y Los Masters] iban a estar, en el carnaval de Quilpué. Y cómo
olvidar que ahí fue la primera vez que ellos estrenaron su recordado uniforme. Me
acuerdo mucho de aquello porque -como el Pato Hevia anduvo mucho conmigo- me
comentó muy feliz: ‘¡Mira, con el uniforme que vamos a tocar en el carnaval… y yo
voy a estar ahí!’ Entonces, como te digo, yo estuve en esa primera vez que los
‘cabros’ debutaron con esa vestimenta y con todos sus instrumentos y equipos que
tenían. Eran realmente un grupo profesional”. (Tito Kroff, 25 de mayo de 2014).
Pese a que eran unos músicos desconocidos, Patricio Hevia y Los
Masters lograron ser citados en la prensa escrita y con mención destacada.
Así, lo notificó la noticia, “Millares de personas participan en el carnaval
quilpueíno 1965” de La Unión [de Valparaíso]. Ahora, si bien nuestros
protagonistas fueron aludidos, lo cierto es que de parte del reportero hubo
poca rigurosidad investigativa. ¿Qué ocurrió? El profesional equivocó el
nombre cuando los presenta como “Orquesta Quilpueína ‘Stereo’”. Como si
fuera poco, silencia a Carlos Rodríguez y a Patricio Hevia, en la medida en
que sólo menciona a los hermanos González como únicos integrantes del
grupo musical:
“[…]. Hubo derroche de entusiasmo, alegría y buen humor, desfiles de comparsas y
disfrazados, bailes y cantos por todos los lugares del recinto del Carnaval. Los
números artísticos sobresalieron por su calidad, recibiendo calurosos aplausos los
artistas que se presentaron ante el público. Palmenia Pizarro fue presentada al
escenario y ella con su simpatía y juventud con sus cualidades que la han hecho
famosa a través de todo Chile y el extranjero, ofreció lo mejor de su repertorio. Fue
acompañada por el Trío Inspiración que fue objeto también de grandes aplausos,
sucediendo lo mismo con la Orquesta Quilpueína ‘Stereo’ formada por los Hnos.
González, la que tuvo una lucida actuación. Actuaron además varios otros artistas, la
Orquesta Los Tigres, y otros conjuntos que hicieron las delicias del público […]”. (La
Unión [de Valparaíso], 8 de febrero de 1965: 14).
En una suerte de confirmación de datos, Tito Kroff recuerda
tácitamente que los muchachos debutaron como Patricio Hevia y Los
Masters porque aquella jornada coincidió con el estreno de su flamante
uniforme, el cual incluía su insignia con el nombre de “MASTERS”. De esta
manera, tomando en cuenta lo descrito, sería algo más o menos
inconsecuente que nuestros protagonistas se hubieran presentado en el
77
cuarto carnaval de Quilpué bajo su seudónimo antiguo, o bien, con otro
apodo artístico. No obstante, el reportero de La Unión [de Valparaíso] no
tomó en cuenta los argumentos mencionados por el ex-chofer del quinteto
de Quilpué y escribió el nombre artístico de forma incorrecta. ¿El
problema? Esto, precisamente, no era un asunto que debía dejarse pasar
por alto porque era la primera vez en que Patricio Hevia y Los Masters
actuaron, de manera profesional, arriba de un escenario y con la magnitud
que ya había alcanzado, por ese entonces, el Carnaval del Sol:
“No entiendo por qué, en realidad, el periodista de La Unión [de Valparaíso] ocupó el
nombre antiguo. Imagínate que cuando debutaron con las chaquetitas nuevas, ellos
tenían una insignia pegada, al pecho, que decía ‘MASTERS’. Entonces, sería muy raro
que se llamaran Los Stereos. Por eso, pienso que fue un error del periodista del
diario en nombrarlos con su nombre antiguo porque antes que tocaran en ese
carnaval, ellos fueron presentados bajo el nombre de Patricio Hevia y Los Masters.
Recuerdo que cuando yo los vine recién a conocer -en el tiempo en que los visitaba
con Ximena-, ellos se llamaban Los Stereos: la misma época cuando Pato [Hevia]
aún no era el cantante, pero para cuando tocaron en el cuarto carnaval de Quilpué,
ellos debutaron como Patricio Hevia y Los Masters. Incluso, mucha gente, en
Quilpué, supo que los ‘cabros’ mandaron a hacer sus uniformes precisamente para
esa ocasión. Y aquello, yo lo tengo bien claro porque pasaba todo el día con Pato
Hevia y a través de él yo sabía todo lo que estaba pasando al interior de Los Masters.
Entonces, insisto, que el periodista del diario está equivocado porque los ‘cabros’ se
llamaban Los Stereos antes del carnaval de Quilpué y dejaron de llamarse así para
bautizarse como Patricio Hevia y Los Masters con todos sus equipos, uniformes que
estrenaron en esa ocasión, junto con esa famosa insignia que llevaron en el pecho.
Con todo lo dicho anteriormente, a los ‘cabros’ los contrataban por una cosa o por
otra y ellos andaban tocando en varios lados, pero nunca antes, de forma
profesional, arriba de un escenario y anunciados por su nombre o con su uniforme”.
(Tito Kroff, 25 de mayo de 2014).
Concerniente a lo expuesto y poniendo en una misma balanza todo lo
relacionado al trabajo del periodista referido, nos queda por concluir dos
cosas que no dejan de caer dentro de una dicotomía. Por una parte, este
“profesional” comete una falta de respeto hacia nuestras protagonistas
cuando utiliza su nombre antiguo, pero, por otra parte, los considera
cuando los menciona, por primera vez, en un medio escrito y con buena
puntuación.
78
Figura 37: Participación de Patricio Hevia y Los Masters en el Cuarto Carnaval del Sol.
Noticia: “Millares de personas participan en el Carnaval Quilpueíno 1965”.
(La Unión [de Valparaíso], 8 de febrero de 1965: 14).
Tomando en consideración la performance de los muchachos en el
Cuarto Carnaval del Sol, las palabras de Tito Kroff son muy valoradas en
79
esta investigación porque provienen de un testigo ocular y auditivo que
estuvo presente en aquel debut profesional. Por ello, el ex-chofer de
nuestros protagonistas declara que el público del carnaval apreció el
talento rítmico de Tilo González, a tal punto de compararlo con Gene
Kruppa, así como también valoró la interpretación memorable de Patricio
Hevia cuando interpretó La Mantequilla56. En forma similar, Tito Kroff hace
mención aparte de la ejecución colectiva de Fernando González y Patricio
González con sus guitarras eléctricas, así como de lo bien que Carlos
Rodríguez les acompañó con su bajo eléctrico. Al margen de lo anterior,
otras cosas que derivan del análisis fisonómico, las añade el mismo Tito
Kroff. ¿Qué cosas? El ex-chofer del quinteto de Quilpué revela que las
coléricas compararon al bajista de Los Masters con Paul Mc Cartney:
“Los ‘cabros’ tocaron pa’l carnaval del ’65 temas de Los Shadows y canciones de la
Nueva Ola. Eran canciones bien fiesteras y también otras lentas, pero todas eran en
castellano porque Pato [Hevia] no le ‘pegaba al inglés’. Bueno, además de eso cómo
no olvidar La Mantequilla que la tengo, pero aquí en mi cabeza. Recuerdo que el
Pato [Hevia] la pasaba cantando en todos lados. En dicho carnaval, una de las dos
cosas que hizo que la gente se sintiera atraída por el conjunto fue el porte del Tilo y
su talento, ya que lo compararon con Gene Kruppa. Es que el Tilo tocaba muy, pero
muy bien y él solo causaba mucha sensación porque la gente no se podía explicar
cómo podía tocar tan bien la batería. El Carlos [Rodríguez] era ‘re-bueno’ para el
bajo, mientras que Fernando era muy bueno pa’ la guitarra y con el Pato [González]
se complementaban. Y creo que el otro elemento fue que muchas niñas encontraron
que el Carlos [Rodríguez] se parecía a Paul [Mc Cartney]. Esos fueron los primeros
comentarios entre la gente que hubo en ese carnaval. Además, para el día que les
tocó presentarse, ellos fueron, sin duda, la atracción. Como te dije, ellos se vieron re-
bien, en esa carnaval, y tocaban excelente”. (Tito Kroff, 25 de mayo de 2014).
Aunque La Unión [de Valparaíso] notificó el debut mediático de Patricio
Hevia y Los Masters (como “Orquesta Quilpueína ‘Stereo’”), lo cierto es que
El Mercurio de Valparaíso omitió su show. Para nuestra investigación,
resulta lamentable, pero entendible, si comprendemos que este diario sólo
consignó a aquellos artistas consagrados como Los Tigres o Alan y sus
Bates, o bien, a artistas porteños en vías de consagración como fueron Los
Boomerangs o Ray Alex y Los Challengers. Conforme con lo indicado, el
informe, “Mañana será coronada la reina del carnaval”, señaló:
56 La Mantequilla fue la versión con la que Los Locos del Ritmo (grupo mexicano) hicieron de
Movie it: canción que había sido popularizada por Cliff Richard & The Shadows.
80
“Participarán en la velada artística destacados valores […], figurando entre ellos los
siguientes: […] Los Tigres, Alan y sus Bates, Palmenia Pizarro, Los Hermanos
Campos, María Teresa, Carlos Helo, Los 4 Duendes, Carmen Maureira, El Trío
Inspiración, Patricio del Solar, Los Hnos. Ibáñez, Los Bumerang, Ray Alex y Los
Challengers, Sergio Maldonado y sus chavales, Los Pumas, Carlos Alberto Palma […]”.
(El Mercurio de Valparaíso, 11 de febrero de 1965: 12).
CARRERA ASCENDENTE DE PATRICIO HEVIA Y LOS MASTERS
A medida que los ensayos se fueron perfeccionando, el quinteto de
Quilpué fue adquiriendo mucha madurez interpretativa que se evidenció en
sus posteriores “fiestas mechonas”, kermesses y carnavales. De hecho, la
compilación de covers que construyeron Patricio Hevia y Los Masters
dependió de dos patrones: la primera, que fuera en base a “piezas
musicales de moda” y, la última, que dichos temas musicales estuvieran
estructurados por acordes básicos, a fin de permitir su ejecución rápida.
Esto explica el por qué éxitos instrumentales de The Shadows o canciones
de Los Teen Tops, Los Locos del Ritmo, Enrique Guzmán, así como de la
Nueva Ola (chilena y argentina) conformaran la base de aquel repertorio.
Carlos Rodríguez manifiesta:
“Nosotros interpretábamos lo que le gustaba a la gente y, por eso, es que Los
Masters con Pato Hevia, mantuvieron cerca de un centenar de canciones y temas
instrumentales que daba para horas tocando y haciendo bailar a los jóvenes de
entonces. Por nombrar algunos, recuerdo canciones de Leo Dan, Palito Ortega, Los
Teen Tops, Enrique Guzmán, o bien, nombres de canciones como Celia, Las Cerezas,
Popotitos, Chin Chin, El Rock de Mundial, La Bamba, así como temas instrumentales
de Los Shadows como Shadoogie, Gonzales, Sonambulismo o Te veré en mi batería
que servía de característica al inicio y término de las presentaciones. Asimismo, las
estructuras de las canciones, en esos años, eran muy simples porque con tres
acordes tú hacías la melodía, una letra completa perfecta y redondeada, junto con
un estribillo fácil de reproducir y retener para convertirla en una música ‘tipo oreja’.
Ahora, recuerdo que repetir cien veces una canción como Popotitos tenía la ventaja
o la virtud de hacer que nosotros estuviéramos cada vez más afiatados porque
sabíamos cuándo empezar y cuándo terminar57”. (Carlos Rodríguez, 21 de agosto de
2011).
57 Fernando González agrega: “Recuerdo que de todo el repertorio de canciones, lo más
rockanrrolero que tocamos junto a Pato Hevia fue La Mantequilla”. (Fernando González, 16 de
diciembre de 2012).
81
Después de ver A hard day’s night, Patricio Hevia y Los Masters
sintieron admiración por la música y performance de The Beatles. No
obstante, aquí, nos emerge la siguiente interrogante: ¿por qué razón el
quinteto de Quilpué no añadió canciones del cuarteto de Liverpool a su
repertorio58? ¿Qué pudo haber sucedido? La respuesta tiene dos razones: La
primera, porque las piezas musicales de The Beatles tienen muchos acordes
que escapan a la ejecución sencilla de las canciones de la Nueva Ola (chilena,
mexicana y argentina) y, la última, porque Patricio Hevia no tenía aptitudes
para cantar en el idioma inglés. Fernando González se refiere a lo
mencionado, así como también a la “amenaza musical” que significó –para
él- la música de The Beatles en relación con la de The Shadows:
“En esa época, el grupo musical que nos dio la pauta para temas difíciles fueron Los
Beatles. Es cosa de pensar en canciones como All my loving, que tiene más acordes
que…schiuu. Ahora, cuando llegaron Los Beatles, me dio mucha rabia porque yo
sentí que iban a destronar a Los Shadows, sobretodo, cuando escuché la guitarra del
tema, From me to you. Fue aquí cuando dije para mí mismo: ‘¡Sonaron Los Shadows!’
Y fue porque la guitarra de [George] Harrison sonaba muy distinta a la de Hank
Marvin. Es que, en verdad, la música de Los Beatles tenía un sonido muy distinto a
todo lo que había sonado antes. Si es cosa también de comparar cuando sonaba, en
la radio, el tema, Fugitiva59, que cantaba Del Shannon y después From me to you de
Los Beatles. En verdad, lo único que hacía esta canción era dejar al tema de Del
Shannon como una cosa muuuuuy antigua. Por tanto, te digo que Los Masters
tocábamos ‘canciones livianas’ y, en español, porque, además, Pato Hevia no
cantaba en inglés60”. (Fernando González, 16 de diciembre de 2012).
Patricio González indica que con la aparición del cuarteto de Liverpool,
el público juvenil chileno se dividió en dos, generando que muchos se
convirtieran en seguidores de su música, mientras que el resto en
consumidor de la música cantada en español. Ante este hecho y pese a la
58 Carlos Rodríguez asevera que la influencia de The Beatles se dejó caer, en Los Masters, cuando
pasaron a constituirse en Congreso: “En cuanto a Los Beatles, claro que estaban sonando a full,
pero sus influencias, en los hermanos González, entran en los inicios de Congreso. Ahora, nunca
olvidaré el día en que llegaron Los Beatles al cine porque Los Masters estuvimos ‘cuadrados’
viéndolos’”. (Carlos Rodríguez, 21 de agosto de 2011).
59 El tema de Del Shannon se llamó Runnaway, mientras que Fugitiva fue la versión que
popularizó el cantante español, Bruno Lomas.
60 Si bien Patricio Hevia no cantaba en inglés, lo cierto es que Rhino González (Q.E.P.D.), ex-
vocalista de Beat 4 y fanático de la Invasión Británica tampoco lo hizo. ¿El motivo? Éste siempre
defendió al idioma castellano por sobre el idioma anglosajón.
82
influencia de la beatlemanía, Patricio Hevia y Los Masters siguieron
complaciendo a este último tipo de público que quería comprender
rápidamente las letras de las canciones:
“En esa época, estaba apareciendo una especie de pugna entre lo español –que fue la
Nueva Ola- y las canciones, en inglés, para la gente que entendía algo como la
palabra, ‘love’. Yo creo que con Los Beatles, la gente recién vino a entender que esa
palabra significaba ‘amor’. Ahora, en cuanto a la construcción de nuestro repertorio,
¡qué mejor que tocar cosas que la gente entendiera!”. (Patricio González, 9 de
septiembre de 2012).
La música de la Nueva Ola, junto con los temas instrumentales de The
Shadows y otros estilos foráneos con los cuales Patricio Hevia y Los
Masters trabajaron, constituyó un repertorio sencillo para los conjuntos
musicales de los años ’60. Conforme con esta realidad, Tilo González
legitimó el repertorio que utilizó su ex-conjunto, aunque reconoce que no le
hubiera parecido mal, la idea de haber incorporado una música con
motivos-rítmicos un poco más complejos como bien fueron las canciones
de The Beatles. Sin embargo, como no se produjo aquella inserción musical,
esta investigación deduce que, quizás, el hecho de haber sido el más
pequeño del grupo, Tilo González se sometió a las decisiones de sus
hermanos mayores, las cuales tampoco le complicaron mucho:
“En general, lo que se escuchaba, a principios y a mediados de los años ’60, era
relativamente fácil de tocar. Ahora, con respecto a lo que dice Carlos, claro, los
primeros temas de blues, rock n’ roll son tres acordes básicos y si te ibas a la música
instrumental y bailable era lo mismo. En realidad, todo esto fue suerte para
nosotros porque –a pesar que no sabíamos mucho de música- todos estos temas
musicales eran fáciles para reproducirlos, aunque yo siempre estuve un poco en
contra de tocar ‘canciones tan livianas’. Recuerdo que era como raro pensar así a la
edad que yo tenía, pero obviamente esas canciones -que estaban basadas en el rock
n’ roll mexicano- como Los Teen Tops tenían mucho éxito en la gente. Entonces, si
bien nos gustaba algunas cosas de la Nueva Ola y del rock mexicano que nos
parecían muy entretenidas, nosotros sabíamos que habían cosas musicales mucho
mejores que tenían que ver con grupos ingleses como Los Beatles”. (Tilo González, 7
de mayo de 2012).
Las palabras siguientes de Tito Kroff se plasman como pertinentes,
después de las declaraciones anteriores de Carlos Rodríguez, Fernando,
Patricio y Tilo González. Y es porque provienen del receptor, vale decir, del
muchacho que apreció y disfrutó del repertorio de Patricio Hevia y Los
Masters que interpretaron con mucho cariño y profesionalismo para el
83
público. Como podemos entender, este público siempre fue empático,
alentador, así como respetuoso frente al repertorio de los muchachos y, por
ende, cuesta concebir que alguna vez les haya ido mal:
“Recuerdo que los ‘cabros’ tocaban, tocaban, tocaban y era porque tenían un buen
repertorio. Todo lo que ellos tocaron, era una música que a todo el público –y
sobretodo a los jóvenes- les gustaba porque estaba de moda y porque era del
momento. Cada vez que ellos tocaban un tema, la gente decía: ‘¡Uuuuy!, ¡se saben
este tema!...’, ‘¡Uuuuuy!, ¡qué les salió bueno, también este otro tema!... En realidad,
su repertorio era tan bueno y tan entretenido que todo el mundo se quedaba
escuchándolos. Y, en este aspecto, nunca escuché que el público les pidiera una u
otra cosa, sino que sencillamente se quedaban escuchándolos con mucho respeto y
aplaudiendo su repertorio”. (Tito Kroff, 25 de mayo de 2014).
Mientras la calidad del quinteto siempre fue en aumento y de manera
veloz, los muchachos fueron ganando muchos adeptos, tanto en Quilpué
como en otras ciudades aledañas. Tomando en cuenta esta situación,
Patricio Hevia y Los Masters se propusieron continuar con sus shows sin
importar si iban o no a ser remunerados. En consecuencia, el quinteto
reflexionó en que lo más conveniente para su proyecto artístico sería la
obtención de la mayor cantidad de presentaciones posibles, a fin de
obtener con el paso del tiempo la madurez escénica tan ansiada. ¿El
objetivo? Ganarse un espacio dentro del medio artístico para competir –de
igual a igual- con el resto de los artistas chilenos de mayor peso. Carlos
Rodríguez declara:
“Cecilia o Pat Henry y Los Diablos Azules eran artistas profesionales que estaban
lucrando con sus canciones, sin embargo, la música para Los Masters todavía era
algo semi-profesional. En la primera época, todavía no se daban opciones de lucro y
todas las actuaciones no se pagaban. Recuerdo que una vez fuimos invitados al
Refugio de Cristo para amenizar el ambiente, pero como una buena acción, en señal
de: ‘¡Ya, pues, a ver, muéstrense!’ De hecho, todo esto sirvió cuando nuestro nombre
comenzó a sonar, pero no sé hasta qué tan ‘consolidados’ porque no utilizábamos
afiches para promocionarnos61”. (Carlos Rodríguez, 21 de agosto de 2011).
61 Fernando González concuerda con Carlos Rodríguez: “En la primera época, nunca medimos, en
el buen sentido, cuánto había para que nos pagaran en los lados que fuimos a tocar. Para
nosotros, no existía esa cuestión, sino que solamente queríamos tocar”. (Fernando González, 31
de marzo de 2011).
84
A medida que el quinteto de Quilpué se siguió presentando en diversos
escenarios, la personalidad de Patricio Hevia se fue transformando en
“explosiva” debido a la seguridad férrea que sentía y que fue transmitiendo
al resto de sus compañeros, en el momento en que se apoderaba del
micrófono. Su aspecto, sin duda, aportaba a la performance de Los Masters y
tanto fue así que éste fue adquiriendo un carisma propio que le permitió
capturar la atención de las féminas que estaban escondidas en el público.
Por cierto, lo anecdótico resultaba cuando una y otra vez él salía al
encuentro de éstas, en el momento en que sus compañeros estaban
ejecutando temas instrumentales del repertorio. Una de aquellas historias,
la cuenta Carlos Rodríguez cuando el quinteto fue contactado para un
casamiento, en Villa Alemana. El ex-bajista de Los Masters comenta que
cuando él mismo y el resto de los hermanos González esperaban a Patricio
Hevia arriba de la tarima, éste “andaba haciendo de las suyas”, al fondo de la
casa donde se realizó dicho evento:
“Él era el ‘galán del grupo’ y como estaba siempre, en primera línea, se acercaba a
las niñas del público para cantarles una balada directamente. Entonces, había un
contacto mucho más próximo con las mujeres. Recuerdo que entre canción y
canción, tocata y tocata -dentro de un interludio de dos o tres salidas-, el Patito
Hevia aprovechaba de ‘cosechar’ y era porque él no perdía el tiempo, ya que iba a
‘echar el ojo’. Él tenía mucha ‘cancha’ y sacaba más partido que todo el resto de Los
Masters porque sólo nos preocupábamos de que la cosa sonara bien. Ahora, en
cuanto a su carácter, el Patito era puro carisma no más, porque era muy encantador,
ya que tenía un ‘magnetismo personal.’ Cómo no acordarme cuando estábamos en
un casamiento, en Villa Alemana, y se nos perdió el Pato Hevia, justo en el momento
en que teníamos que tocar. ¿Y dónde estaba el Pato? Jajajaa… Andaba metido por
allá, atrás…jajaja”. (Carlos Rodríguez, 21 de agosto de 2011).
Como parte del público, Tito Kroff se admiraba de la postura de Patricio
Hevia cada vez que Los Masters realizaban su sección instrumental. Él y
algunos más sabían de la “cosecha” que él realizaba con las féminas que
tenía al alcance de la mano, mientras sus amigos-instrumentistas
trabajaban arriba del escenario. No obstante, como el público no sabía
dónde estaba Patricio Hevia, el ex-chofer del quinteto de Quilpué observaba
que los asistentes se ponían nerviosos cada vez que Los Masters le llamaban
la atención, al cantante, por demorarse en aparecer en escena. Ahora bien,
lo más paradójico del caso es que -según Tito Kroff-, gran parte de los
asistentes siempre dedujo que la desaparición-aparición de Patricio Hevia
85
no era más que un ingrediente preparado por los propios muchachos como
parte del show. Sin embargo, nunca fue así:
“Cuando Los Masters tocaban sus temas instrumentales, el Pato Hevia se separaba
por un rato del conjunto y esperaba su turno para cuando debía otra vez cantar las
canciones. Y, claro, él se arrancaba por ahí…jajajja… Ahora, tú tienes que entender
que el público de ese tiempo era muy diferente al público de ahora. Lo digo porque
cuando el Pato Hevia no aparecía arriba del escenario una vez que Los Masters
dejaban de tocar sus temas instrumentales, la gente no pifiaba ni menos abucheaba
sino que algunos se preguntaban: ‘¡Pucha, no está el cantante!’... ‘¿Le habrá pasado
algo?’... ‘¿Habrá tenido algún problema?’, mientras que otros creían que su demora
era parte del show. Ahora, cada vez que el Pato Hevia no aparecía por ningún lado,
Los Masters manejaban muy bien la situación porque seguían tocando igualmente
hasta que, claro, cuando él aparecía le decían: ‘¡Oye, oye, pero ya po!’... ‘¿dónde
estabas?’ El Pato casi siempre dejaba a los ‘cabros’ esperando porque quería
demostrarle, al público, de que ‘él sólo era Los Masters’…jajajaj… Eso era una cosa
muy divertida”. (Tito Kroff, 25 de mayo de 2014).
Como bien podemos advertir, la personalidad de Patricio Hevia
guardaba relación con la de un joven que difícilmente podía separar las
actuaciones de sus conquistas. Y, en este sentido, el camino trazado por este
vocalista logró ser distinto al que practicaron desde un comienzo los
hermanos González y Carlos Rodríguez debido a que para éstos, lo más
importante era tocar bien y ser profesionales en la música. No obstante,
pese a las “mañas de Patricio Hevia” el quinteto de Quilpué se complementó
de buena manera dentro y fuera del escenario. A todo esto, Tilo González
indica que pese a que el cantante tenía su “ego muy en alto”, él prefería
mantenerlo equilibradamente para así nunca perder de vista la
importancia que debía tener la calidad musical por sobre la popularidad:
“Pato Hevia se ‘creía artista’, él tenía sus fans y ‘se creía el cuento’, o sea, al revés de
mí porque yo ‘menos me creía el cuento’, ya que la música poco a poco comenzó a
ser más importante que otras cosas62’”. (Tilo González, 7 de mayo de 2012).
62 Fernando Hurtado guarda su propia impresión como persona y cantante de Patricio Hevia,
señalando que éste gustaba de ser protagonista en las actuaciones: “Recuerdo que Patricio Hevia
era bastante ‘acelerado’, muy ‘él’ y tenía su propio ‘cuento’ porque él se vestía y se sentía Cliff
Richard. Se peinaba con un ‘jopito’ y se subía, al escenario, bien vestido. Su actitud era la de un
artista porque tenía ‘cancha’, tenía voz, cantaba fuerte y ‘no se achicaba ante ninguna cosa’. Él era
‘el señor del escenario’ y era el artista, al cual había que verlo y escucharlo. Si lo comparamos con
alguien casi actual, se parecía mucho a René de la Vega porque se ‘creía el cuento’, aunque, claro
Pato Hevia cantaba bien”. (Fernando Hurtado, 1 de marzo de 2012).
86
Después de la actuación en el Cuarto Carnaval del Sol, Patricio Hevia y
Los Masters fueron invitados a interpretar algunas canciones de su
repertorio al Buque Escuela Esmeralda, gracias a la iniciativa del propio
capitán del barco que supo de su participación en la última versión del
carnaval quilpueíno. Desde esta perspectiva, sin lugar a dudas, fue un show
muy importante para los muchachos, si pensamos que tuvieron el honor de
ser los únicos artistas que realizaron su performance. Nuestros
protagonistas tocaron para toda la tripulación que contó además con gente
vinculada al espectáculo como fue el caso del humorista, “Firulete” o del
cantante, Arturo Millán, que sólo asistieron en calidad de invitados.
Fernando González comenta lo mencionado, así como también algunas
anécdotas referidas a la impresión de Tilo cuando tuvo la posibilidad de
ejecutar una batería Premier, o bien, cuando Patricio González “le dio la
corriente”, mientras tocaba su guitarra:
“Yo no sé cómo llegó a oídos del capitán del Buque Escuela Esmeralda sobre lo que
ocurría con los carnavales de Quilpué, pero el asunto es que él ‘agarró’ a todo el
show de ese carnaval para llevarlo a la ‘Esmeralda’. Recuerdo a algunos artistas que
estuvieron ahí con nosotros como ‘Firulete’, Arturo Millán y otra gente más, pero
ellos solamente fueron como invitados. Ahora, hay cosas que uno mismo no se
puede olvidar como, por ejemplo, cuando los marinos le dijeron, al Tilo, que no se
preocupara de tocar con su batería porque le iban a prestar una Premier que, para
ese entonces, ya era ‘la batería’. Así que imagínate la cara que puso cuando estaba
arriba del asiento y quedó ‘petrificado’, antes de tocar. Por otro lado, lo que dejó un
tanto preocupado, a Patricio [González], fue cuando ‘le dio la corriente’ más o
menos fuerte, mientras tocaba y sin saber cómo le pudo haber ocurrido eso. En
cuanto a nuestra tocata, recuerdo que se hizo durante todo el viaje que fue desde El
Morro [Valparaíso] hasta [Playa] Recreo [Viña del Mar]”. (Fernando González, 16 de
diciembre de 2012).
PATRICIO HEVIA Y LOS MASTERS ANTE EL TERREMOTO DE 1965
El domingo 28 de marzo de 1965, la zona central de Chile experimentó
un terremoto de grandes consideraciones que dejó cientos de heridos y
fallecidos, así como viviendas totalmente inhabitables. En vista de lo
anterior, La Estrella [de Valparaíso] publicó la noticia, “Más de 350 son los
muertos”, para informar que la población del Mineral El Cobre, ubicada al
interior de La Calera, fue la más afectada. Los detalles del siniestro sólo dan
87
a conocer que su fuerza superó toda esperanza de vida de sus pobladores.
Tal como indica la noticia, fueron más de 350, los muertos:
“La más terrible tragedia del terremoto de ayer en la Zona Central cayó sobre la
población del Mineral El Cobre, situado al interior de La Calera. Allí vivían 35
empleados y 110 0breros y sus familias, formando una población de más de 300
personas y todas ellas desaparecieron en pocos segundos bajo una capa de lodo y
piedras de más de 5 metros de altura. La Planta concentradora de cobre del mineral
vaciaba sus relaves, o sea, los minerales tratados y convertidos en arenas, un
tranque, cuyos muros naturales, al ceder por la violencia del sismo, lanzaron sobre
la población, situada en la parte de abajo, un aluvión que sepultó al cuerpo y a las
trescientas y tantas personas que allí vivían. En la foto aparecen, al centro, cuatro
envoltorios con los cuatro primeros cadáveres rescatados. Después se ven
carabineros y gente que observan, mientras otras inician labores de búsqueda de
víctimas. Al fondo, puede apreciarse la distribución de todo el mineral indicado por
las correspondientes leyendas superiores”. (La Estrella [de Valparaíso], 29 de marzo
de 1965: 1).
En tanto, en la provincia de Valparaíso se generó mucha consternación,
confusión y miedo. El reportaje, “El trágico panorama de la provincia”, de El
Mercurio de Valparaíso notificó sobre la situación acaecida en Quilpué. En
este contexto, la noticia converge con el relato desgarrador, incierto y casi
sin esperanzas de una población muy confundida. No era para menos, pues
de un día para otro, no tan sólo muchas de estas familias quedaron sin
viviendas, sino que también experimentaron la pérdida de algún familiar, o
bien, la angustia de parientes muy malheridos que estaban luchando por su
vida en el Hospital de Quilpué. Como paradoja, el edificio de la Cruz Roja
había quedado con grietas en sus paredes:
“Con el objeto de conocer en el terreno mismo las proporciones del más grande
fenómeno sísmico que ha azotado la zona central en los últimos años, ‘El Mercurio’
realizó ayer diversos recorridos por los lugares afectados. Ciudades, pueblos,
caminos, puentes, sistemas de comunicaciones, etc, dejan una trágica impresión por
la intensidad del siniestro. Mientras más se acerca al epicentro del fenómeno, es
posible observar que la proporción de los daños aumenta considerablemente. Los
rostros desencajados de las personas demuestran que el pánico fue presa de ellos
por muchas horas. Escenas de dolor en todas partes; padres, madres e hijos se
apretujaban anoche en las plazas de las localidades vecinas por temor a que
sobreviniera un segundo desastre, como ha pasado en otras ocasiones. Muchas
mujeres oraban ayer en silencio, arrodilladas en los parques, ofreciendo un cuadro
de infinita tristeza. Los daños en las viviendas eran cuantiosos; muchas de ellas
quedaron en estado inhabitable. […] Aun cuando la apariencia de Quilpué es normal,
las casas más modestas recibieron los mayores daños, dejando muchos
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damnificados, ya que debieron ser desalojadas. En el centro de la ciudad numerosos
negocios sufrieron cuantiosos daños. Algunas fachadas quedaron totalmente
destruidas; los destrozos tenían mayor magnitud en el interior. Los grandes vidrios
de las vitrinas de casas comerciales estaban prácticamente pulverizados. El edificio
de la Cruz Roja quedó en peligro, debido a las agrietaduras de sus paredes, salvo
una pequeña sala, lugar al que se logró sacar afortunadamente los enseres,
instrumental quirúrgico, medicinas, etc. Aunque no eran de consideración, algunas
murallas del Hospital de Quilpué, presentaban grietas”. (El Mercurio de Valparaíso,
29 de marzo de 1965: 7).
El informe también se refiere a la situación ocurrida en sectores como
El Retiro, Puente de Las Cucharas, Puente Severín y la Base Aeronaval de El
Belloto donde el ambiente no era muy distinto al resto de las zonas que
conforman Quilpué. En efecto, fue un panorama desolador para una ciudad
devastada, en la cual su población temía que hubiera una réplica igual o
mayor a la registrada. Sin lugar a dudas, una experiencia trágica para una
ciudad como Quilpué y sus alrededores:
“Uno de los lugares de Quilpué que ofrecía también un cuadro desolador era El
Retiro. Muchas viviendas estaban en el suelo, muros destruidos y caminos
desnivelados. El Retén de Carabineros quedó con peligro de derrumbe por las
innumerables grietas de las murallas. Las viviendas de Amado Cruz y Teresa
Quijana, familias que en total suman más 20 personas, quedaron totalmente
destruidas. Las escenas de dolor de estos damnificados eran dramáticas. […]. El
Puente de Las Cucharas sufrió graves daños, ya que quedó con un desnivel de más
de 30 centímetros, según informó Ferrocarriles del Estado. Este desnivel no sólo
afectará al movimiento de trenes hasta la zona mencionada, sino que posiblemente
deba ser interrumpido por varios días para realizar las reparaciones
correspondientes. […]. El puente camino Severín, ubicado a la salida de Quilpué,
cerca del aeródromo El Belloto, también sufrió un pronunciado desnivel que
dificultó el tránsito en ambos sentidos. Personal de la Defensa Civil, que en todas las
ciudades ha estado colaborando eficazmente en diversas labores, dispuso señales
de emergencia en el puente mencionado y dirige el tránsito para evitar accidentes.
[…]. Intensa tarea para aliviar a los contusos se cumple en el Hospital de Quilpué.
Anoche se había registrado a las 21.30 horas la cantidad de 80 heridos, más de la
mitad con diagnóstico grave y los restantes de mediana gravedad. Los muertos
sumaron 3 en Quilpué […]. Las labores en el Hospital de Quilpué se cumplen con
personal de emergencia y la colaboración de la Armada para el traslado de los
heridos”. (El Mercurio de Valparaíso, 29 de marzo de 1965: 7).
89
Figura 38: Fotografía de la población de El Mineral El Cobre destruida (La Calera).
Noticia: “Mas de 350 son los muertos”. (La Estrella [de Valparaíso], 29 de marzo de 1965: 1).
90
Figura 39: Murallas derrumbadas de una casa en La Calera.
Reportaje: “El trágico panorama de la provincia” (El Mercurio de Valparaíso, 29 de marzo de 1965: 7).
A dos días de haber ocurrido el siniestro, La Unión [de Valparaíso]
informó por medio de la noticia, “Cuantiosas pérdidas deja el terremoto en
Quilpué”, las consecuencias nefastas generadas por el temblor. En el
siguiente párrafo, este diario notificó las pérdidas que sufrieron los
negocios de muchos locales quilpueínos, tales como botillerías, cristalerías,
lozas, librerías, zapaterías, fiambrerías, entre otros. Por desgracia, previo al
terremoto, muchos de estos locales ya adeudaban deberes bancarios y
comerciales:
“QUILPUÉ.- El movimiento sísmico que con tanta violencia sacudió el domingo a
nuestra ciudad, ha causado verdadero estrago en la población y hay muchas
habitaciones inhabitables por los numerosos derrumbes y grandes agrietaduras que
obligarán a sus propietarios a una demolición para evitar mayores peligros. […].El
comercio quilpueíno ha sufrido cuantiosas pérdidas y se calculan en cientos de
miles su valor, por cuanto los establecimientos comerciales han sufrido derrumbes
y sus mercaderías han quedado en pésimas condiciones, especialmente las
botillerías y negocios de cristalería y loza. Muchos establecimientos deberán
permanecer cerrados varios días antes de poder abrir y [dejar] sus estanterías [en
regulares] condiciones. […]. Hay muchas vitrinas que se han quebrado ante la
violencia del temblor, y entre los más afectados podemos mencionar la tienda de
Bata, Librería Aida, Fiambrería Alemana, Botillería Simosán, Botillería Montenegro,
91
farmacias en general, establecimientos que han quedado en my malas condiciones.
Mucha mercadería ha quedado sepultada por los escombros, y los dueños de
establecimientos comerciales han [tenido] grandes pérdidas y con muchos
compromisos que [cumplir], tanto bancarios como comerciales”. (La Unión [de
Valparaíso], 30 de marzo de 1965: 17).
Figura 40: Titular de la noticia, “Cuantiosas pérdidas deja el terremoto en Quilpué”.
(La Unión [de Valparaíso], 30 de marzo de 1965: 17).
A raíz de lo anterior, mientras el quinteto se encontraba ensayando en
la casa de los hermanos González, el gran terremoto comenzaba a azotar a
Quilpué. Ante tal siniestro, los muchachos comenzaron a desenchufar todos
los instrumentos para arrancar del lugar. Sobre este punto, una situación
anecdótica ocurrirá cuando el tío Mario (Q.E.P.D.) –hermano de don José
González- se asustará frente a tal fenómeno telúrico, aclamándole, a todos
los cielos, para que lo perdonaran por todos sus pecados. Carlos Rodríguez
evoca:
“Tú sabes que todos los remezones son ‘cosa seria’ porque todo se mueve. En esa
época, Quilpué ocupó varias casas y ésta quedaba en la calle Esmeralda que era una
casa grade, que tenía un amplio hall con ventanales que daban a un gran patio.
Cuando vino el temblor nos dijeron: ‘¡Desconecten!’, ‘¡Desconecten!’, ‘¡Paren y traten
de escapar!’. Así que los equipos quedaron ahí botados, desconectados y con Los
Masters arrancamos al patio de esa casona y se acabó el ensayo. Afortunadamente, la
casa resistió bien y, gracias a Dios, no hubo drama. Por otro lado, a modo de anécdota,
yo me acuerdo muy bien del tío Mario -hermano del tío Pepe- que quedó muy
afectado con el terremoto porque lo vi, aclamándole a Dios para que lo perdonara, en
el momento, en que todo se estaba ‘sacudiendo’63”. (Carlos Rodríguez, 21 de agosto de
2011).
63 Tilo rememora aquel sismo como también el comportamiento del tío Mario: “No tan sólo me
acuerdo de ese temblor, sino que de todos los temblores. Ahora, sin importar su grado [telúrico],
el tío Mario siempre se confesaba”. (Tilo González, 7 de mayo de 2012).
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Con respecto a lo anterior, Patricio González mantiene recuerdos vivos
de aquel terremoto que “lo dejó marcado” como a tanta gente en el país
debido a la pérdida material y humana. Afortunadamente, en la actualidad,
él asimila con mucho humor, la vez que salió nerviosamente del ensayo con
su “guitarra enchufada”. En otro orden de cosas, se refiere a su primera
casa: la que, junto a sus hermanos, partieron con el sueño de ser
reconocidos musicalmente, la misma que disfrutaron de muchas tardes y
veranos de “pichangas de fútbol”, la misma con la cual resistieron aquel
terremoto y la misma donde Tito Kroff fue testigo del renacer musical,
tanto de Los Stereos como posteriormente de Patricio Hevia y Los Masters:
“Para mí, lo del terremoto –que fue al mediodía- fue una buena referencia porque
fue ‘de ahí para atrás y de ahí para adelante’. Yo tenía 14 años de edad. Y, en cuanto
al temblor, yo me acuerdo que salí arrancando con la ‘guitarra enchufada’ y
obviamente ésta se desenchufó en el camino debido al ‘tirón’. Bueno, después con
toda la familia almorzamos todo el día en el patio debajo de un parrón. Y, claro,
después del temblor nadie quería almorzar dentro de la casa porque efectivamente
habían quedado varias murallas afectadas. Actualmente, esa casa la demolieron
absolutamente aunque, claro, dejaron solamente lo de al fondo. Ahora, es un templo
adventista...64”. (Patricio González, 9 de septiembre de 2012).
Al margen de lo enunciado, así como rememora la postura histriónica
del tío Mario, el ex–guitarrista rítmico de Patricio Hevia y Los Masters
también recuerda que después del terremoto de la casa de la calle
Esmeralda, su familia se mudó a otra residencia ubicada en calle Vicuña
Mackenna:
“Como en la casa de calle Esmeralda habían quedado muchas murallas afectadas,
aquello nos obligó a mudarnos a otra casa, en Quilpué, que quedaba ubicada en la
calle Vicuña Mackenna. Por otra parte, en cuanto al tío Mario, yo puedo agregar que
éste recorría todo Quilpué y de esquina a esquina, gritando ‘desaforado’ y
acordándose de Dios, en ese minuto. En verdad, el tío Mario podía correr todas las
ciudades hasta donde terminara el terremoto”. (Patricio González, 9 de septiembre de
2012).
Tito Kroff se lamenta cuando evoca los pormenores sufridos a causa de
aquel siniestro. El ex-chofer y amigo de Patricio Hevia y Los Masters
64 Tito Kroff expresa sus recuerdos sobre la casa de la calle Esmeralda donde vivieron los
hermanos González: “Recuerdo que esa casa estaba al borde de la calle y después de entrar a un
pequeño pasadizo, nosotros entrábamos a un tremendo salón”. (Tito Kroff, 25 de mayo de 2014).
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rememora que, mientras estuvo al lado de su futura esposa, Ximena,
observó cómo se sacudía el suelo en la Plaza de Armas de Quilpué y cómo
las paredes de las casas de las calles aledañas comenzaban a agrietarse:
“¿Lo del terremoto del ’65? Claro que me acuerdo. Ximena estaba conmigo, en mi
casa, y nos estábamos preparando para ir donde mi suegra cuando nos pilló el
terremoto. Oye, sí, recuerdo que pasamos previamente al correo y echamos una caja
al buzón que antes había al lado de la orilla de la calle. Yo me había bajado del auto
que había ‘dejado andando’ y era una cosa terrible porque corría la gente de un lado
para otro, mientras ‘se movía la tierra’. En esa ocasión, Ximena bajó del auto y con
ella nos abrazamos y nos agarramos de unas palmeras que había en el centro de
Quilpué, mientras ‘el auto saltaba y saltaba’. Fue algo muy, pero muy terrible.
También recuerdo que, aquí, en Quilpué, en la calle Blanco, muchas casas quedaron
averiadas. Y para qué decirte ‘que quedó la grande’ porque a las 12.00 horas del día,
era justamente el horario en que la juventud -que salía de misa- se juntaba al frente
del Teatro Velarde, en la Plaza de Quilpué”. (Tito Kroff, 25 de mayo de 2014).
Figura 41: Antigua casa donde ensayaban los hermanos González.
En la actualidad, se halla el Templo Adventista en calle Esmeralda #1064. (Quilpué).
(Foto registrada por el autor, el 28 de marzo de 2012).
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Figura 42: Mapa que exhibe el epicentro del terremoto en las provincias de Valparaíso y Aconcagua.
(El Mercurio de Valparaíso, 29 de marzo de 1965: 2)
PATRICIO HEVIA Y LOS MASTERS: SU PRIMER SHOW EN SANTIAGO
A pesar que Patricio Hevia y Los Masters ya se habían presentado en
urbes como Quilpué, Villa Alemana, Valparaíso o Viña del Mar, el hecho es
que el quinteto nunca había actuado en Santiago. Tomando en cuenta lo
referido, nuestros protagonistas sintieron mucha alegría cuando, Horacio
Hurtado (Q.E.P.D.), el hermano de Lila y polola de Fernando González, los
convenció para que amenizaran una “fiesta mechona” en la Facultad de
Odontología de la Universidad de Chile, ubicada en el sector de
Independencia. Tilo González explica aquello:
“Recuerdo que antiguamente el camino de Quilpué a Santiago era cerca de 4 a 5
horas con caminos bastante distintos a los que hay, hoy en día y la primera vez que
tocamos, en Santiago, fue con motivo de una tocata para una ‘fiesta mechona’ del área
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de salud de la Universidad de Chile65. Nosotros vinimos porque Horacio Hurtado, el
hermano de Lila -actual señora de mi hermano Fernando- estaba estudiando
Odontología. El asunto es que él nos dijo: ’¡Oigan, ¿y por qué no van a tocar allá?’. Y
nosotros le contestamos: ‘¿Allá, en Santiago?’. Y, luego, él respondió: ‘¡Sí, claro!’. Y así
fue cómo vinimos, a Santiago, para tocar en esa fiesta que -aunque era ‘mechona’- era
una ‘fiesta cerrada’ para ese público66. No olvido que nos fue bastante bien, pero todo
era muy ‘raro’ porque imagínate que nosotros éramos un grupo de Quilpué que
estaba animando una ‘fiesta mechona’ para un grupo de estudiantes universitarios de
Santiago que -se suponía- tenían más ‘carrete’ que todos nosotros67”. (Tilo González,
7 de mayo de 2012).
SUS PRIMERAS APARICIONES EN SHOWS RADIALES
Desde siempre, la radio ha constituido un medio de comunicación que
ha informado, entretenido, distraído y ha otorgado compañía al auditor. En
los años ’60, la radio fue alcanzando una mayor conexión con el
radioescucha, en la medida que le fue permitiendo una mayor participación
mediante la comunicación telefónica, envío de correspondencia, o bien,
cuando lo invitaba en calidad de público para diversos espacios donde se
incluían shows en vivo. Así, a medida que las radioemisoras fueron creando
programas de shows en vivo, aquello les fue augurando mayor audiencia,
65 Patricio González recuerda los viajes, en trenes y buses, que hizo hacia Santiago durante los
años ‘60 y ‘70: “Curacaví era la parada obligada para comer antes de llegar a Santiago y los buses
paraban cerca de 45 minutos para que la gente almorzara. Imagínate que los trenes se
demoraban como 6 horas y los buses 4 para cuando me tocó estudiar en la U. Católica, en
Santiago, en los años ’70. Así que llegaba cerca de la 1 de la mañana a Quilpué, si es que no se
quedaba ‘chantado’ el bus durante el viaje. La cosa es que llegábamos ‘muertos de hambre’, pero,
a mi mamá, le decíamos que ya había comido para que no se preocupara. Claro, que al día
siguiente, en el desayuno, comíamos bien, pero te repito que esto fue en los años ’70”. (Patricio
González, 9 de septiembre de 2012).
66 Carlos Rodríguez recuerda una anécdota que los mismos estudiantes posteriormente le
contaron sobre el desenlace que tuvo la ‘borrachera’ en dicha presentación de Patricio Hevia y
Los Masters: “Esos estudiantes, una vez nos contaron, que era tal la ‘borrachera’ que uno de ellos
se cayó por una escala y no hallaron mejor cosa que enyesarlo. Así que, al otro día, le contaron a
ese tipo una tremenda película que se había roto el brazo, la pierna y no sé cuántas partes más.
El asunto es que a él lo tuvieron enyesado no sé por cuánto tiempo así. Bueno, y esas eran las
bromas que entre ellos se hacían”. (Carlos Rodríguez, 9 de septiembre de 2012).
67 Patricio González añade un comentario a la experiencia de la primera presentación que hizo
Patricio Hevia y Los Masters en Santiago: “Esa tocata fue cuando el hermano de Lila estudiaba
odontología y tiene mucha razón el Tilo cuando dice que nosotros éramos absolutamente
‘pájaros’”. (Patricio González, 9 de septiembre de 2012).
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prestigio y popularidad: vale decir, logros que les significó contratar más
auspicios.
Por cierto, muchos locutores y disc-jockeys se transformaron en
animadores radiales cuando las condiciones de estructura de la
radioemisora contaron con auditóriums para los cantantes y sus orquestas.
En esta época, hubo animadores y programas que empatizaron con la
fanaticada juvenil como fue el caso de Ricardo García (1929-1990) y su
“Discomanía” que se había convertido -desde la década anterior- no tan
sólo un “programa clásico” de Radio Minería, sino que también de la
radiofonía chilena. Al respecto, Fabio Salas enuncia en su libro, “La
Primavera Terrestre: Cartografía del Rock Chileno y de la Nueva Canción
Chilena”, su propio punto de vista:
“[…]. La escena musical chilena estaba regida primordialmente por la radio, la
televisión aún se encontraba en una fase experimental y todavía no comenzaba su
expansión pública. La estrecha convivencia que existía entre la industria
fonográfica y los medios de comunicación hacía que la aparición de una figura
cantoril encontrase de inmediato una rápida exposición radial, que se apoyaba en
la prensa escrita como caja de resonancia. Esto le daba una importancia
fundamental a la labor del disjockey como promotor y consorte del éxito de tal o
cual artista. La cantidad de programas radiales que presentaba su propio
animador a comienzos de los sesenta es clara: sólo en la capital se escuchaban
cerca de una docena de espacios dedicados a transmitir solamente música popular
estándar. Entre estos programas destacaba por su calidad ‘Discomanía’ de radio
Minería, presentado al comienzo por Raúl Matas y continuado después por el
ínclito Ricardo García, quien a partir de aquí ganará en presencia e influencia tanto
en lo relativo al pop nacional como sobretodo a la Nueva Canción Chilena68”.
(Salas, 2003: 26-27).
Como consecuencia de la importancia de la radio como medio masivo,
Patricio Hevia y Los Masters tomaron contacto con Víctor Muñoz, disc-
jockey de la Radio Minería de Viña del Mar, desde donde animaba,
“Discomanía”: programa homónimo de la Radio Minería [de Santiago]. El
propósito de nuestros protagonistas resultó más que claro: persuadir, a
este disc-jockey, para que los dejara actuar en su programa. Y cuando la
respuesta de Víctor Muñoz fue positiva, el quinteto de Quilpué saltó de
alegría…
68 Conforme con lo anterior, Ricardo García, en 1971, evaluará, de muy buena manera, el primer
larga duración de Congreso.
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Figura 43: Público en los estudios de Radio Minería de Viña del Mar.
(Radiomanía. No. 260, noviembre de 1964: 49).
Una vez en el estudio, los muchachos tuvieron que obviar aquellos
detalles incómodos que confluyeron con el espacio físico que debieron
lidiar para que su número artístico se ejecutara, de manera óptima. Si bien
la grabación del show fue transmitida días después, como es de imaginar, el
quinteto de Quilpué permaneció atento al lado del receptor de radio de los
hermanos González para apreciar su interpretación musical. Naturalmente,
esta fue la primera vez que Patricio Hevia y Los Masters consiguieron ser
entrevistados por un medio de comunicación, lo que produjo otro logro
mediático para su carrera ascendente. Por consiguiente, esta participación
en Radio Minería de Viña del Mar generó que se convirtiera en todo un
suceso para la familia González Morales. Patricio González rememora:
“Recuerdo que cuando hicimos grabaciones en la Radio Minería de Viña del Mar,
Víctor Muñoz nos dijo: ‘¡Lo voy a transmitir el jueves, como a eso de las 5!’
Imagínate que nosotros quedamos ‘pegados’ al lado de la radio para escuchar lo
que habíamos grabado. Esas grabaciones se hacían con público que estaba en el
estudio”. (Patricio González, 16 de diciembre de 2012).
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Figura 44: Víctor Muñoz.
(Radiomanía. No. 299, febrero de 1968: 47).
La aparición de Víctor Muñoz fue crucial en la carrera del quinteto,
puesto que no tan sólo los recibió en su programa radial, sino porque
también les extendió su invitación para presentarse en el programa musical
homónimo de Santiago que conducía –como ya lo habíamos enunciado-
Ricardo García: uno de los animadores radiales más importantes que
ostentó la historia de la radiofonía nacional. En este sentido, Patricio Hevia
y Los Masters conceptualizaron, la recomendación del disc-jockey
viñamarino como un gran paso para darse a conocer en la capital. ¿La
razón? Todos los artistas nacionales definieron a “Discomanía” [de
Santiago] como un trampolín directo hacia el estrellato e industria
discográfica. Fernando González manifiesta:
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“Con Pato Hevia fuimos a cantar a la Radio Minería [de Santiago], gracias al contacto
de don Víctor Muñoz -un disc-jockey de Viña [del Mar]- que nos recomendó con
Ricardo García. Así que cuando recibimos la noticia de nuestro viaje a Santiago, lo
recibimos como un gran logro porque sabíamos que la mayoría de los grupos y
cantantes salió desde la radio hacia el disco. De hecho, Pat Henry, Los Rockets, Los
Sonny’s y tantos otros así lo habían hecho”. (Fernando González, 31 de marzo de
2011).
Figura 45: Patricio González Morales.
(Archivo personal de Patricio González Morales)
Pese a que la noticia mencionada alimentó los sueños de Patricio Hevia
y Los Masters, lo real es que los muchachos comprendieron que si querían,
“llegar a lo más alto”, debían experimentar ciertos sacrificios que