El islam surgió en la península de Arabia en el siglo VII, impulsado por Mahoma, quien unificó a las tribus árabes bajo una nueva religión y se convirtió en líder político y religioso. Tras su muerte, el islam se expandió rápidamente mediante la formación de un imperio musulmán, dividido en califatos que abarcaron desde Siria hasta la península ibérica. La organización del poder y la administración en las tierras conquistadas se centraba en el califa, considerado la autoridad máxima, y la sociedad musulmana era diversa, compuesta por varios grupos étnicos.