La escultura románica en España refleja una función didáctica y moral, enfocándose en transmitir mensajes religiosos a una población predominantemente analfabeta. Se caracteriza por su vinculación a la arquitectura, predominando el relieve y una estética antinaturalista que busca comunicar ideas más que belleza. A lo largo de su evolución, se evidencian etapas que van desde una representación más esquemática hasta un desarrollo hacia el naturalismo, especialmente en la transición al gótico.