A finales de los 70 y principios de los 80 nació en Inglaterra un movimiento que se denominó ”New Romantic”, que aunaba estética, actitud y música. Buscaba el glamour y definió a un montón de grupos musicales que estaban a punto de salir. Estaba influenciado por artistas como David Bowie o Bryan Ferry y en total oposición a la ética y estética del movimiento “punk”.
La estética era muy característica, en muchos casos trataban de emular a los trajes de finales del siglo XIX, de un barroquismo en los detalles. También los pelos cardados y un maquillaje excesivo. No todos los grupos iban así vestidos, pero lo que se todos buscaban era volver a una elegancia que se había perdido. En la música la principal característica fue el uso de sintetizadores, y la mayoría de los grupos de este movimiento tenían un toque electrónico.
El movimiento nació en discotecas londinenses como el icónico club The Blitz. Fue como una colorida reacción a la crudeza del punk, se basaba en el escapismo, el glamur, la tecnología musical y una estética sumamente teatral.
En España, el fenómeno coincidió con la aparicion de la Movida Madrileña. El máximo exponente del movimiento en el país fue Tino Casal, quien adoptó plenamente la extravagancia estética, los sintetizadores de vanguardia y el maquillaje teatral característicos del estilo británico. Otros artistas, como Alaska y Dinarama en determinados periodos, también asimilaron influencias visuales y de producción de esta corriente.
La música de los Nuevos Románticos era la banda sonora de las noches en las que vestir cualquier cosa estaba prohibido. Había que ser estrellas de cine, buscar la exageración, nunca la normalidad.