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Tema 1. Lenguaje y comunicación. Competencia lingüística y competencia comunicativa

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Tema 1. Lenguaje y comunicación. Competencia lingüística y competencia comunicativa

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Tema 1. Lenguaje y comunicación. Competencia lingüística y competencia comunicativa. Oposiciones - cuerpo de profesores de Eduación Secundaria. Especialidad de Lengua castellana y literatura.

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  1. 1. TEMA 1. LENGUAJE Y COMUNICACIÓN. COMPETENCIA LINGÜÍSTICA Y COMPETENCIA COMUNICATIVA. 1. El lenguaje: definiciones y características. 1.1. El lenguaje: un primer acercamiento 1.2. El lenguaje como totalidad comunicativa 1.3. El lenguaje como sistema de signos 1.4. Tipos y funciones del lenguaje 2. La comunicación: definición, elementos y la Teoría de la Comunicación. 2.1. Definición de comunicación 2.2. Elementos de la comunicación 2.3. La Teoría de la Comunicación 3. Competencia lingüística y competencia comunicativa 3.1. Competencia lingüística 3.2. Competencia comunicativa Conclusión 1. El lenguaje: definiciones y características 1.1. El lenguaje: un primer acercamiento Entre el lenguaje y la comunicación parece existir una conexión muy estrecha:tan estrecha que,para el profano en la materia, estas dos realidades se identifican y casise confunden. Es nuestra misión, en estas páginas, delimitarlos y diferenciarlos. El Diccionario de la lengua española (DEL) define el lenguaje como “facultad del ser humano de expresarse y comunicarse con los demás a través del sonido articulado o de otros sistemas de signos”. Esto nos lleva a hacernos una serie de preguntas que dan como lugar una reflexión: ¿es el lenguaje exclusivo del ser humano?, ¿es una facultad innata o se adquiere?, ¿cualquier sistema de signos da lugar a comunicación? Abordemos todas estas cuestiones por partes: El origen y la naturaleza del lenguaje han sido fuente de meditación desde los inicios del ser humano: En la Antigüedad Clásica se afirmaba, por un lado, que el lenguaje era la consecuencia de la necesidad innata. Por otro lado, también se sostenía que el lenguaje nació como un acuerdo de la sociedad. Hubo otras teorías en la Antigüedad que hablan del lenguaje como un don divino. Lo que es cierto es que el lenguaje nace como una necesidad de la supervivencia común de la especie y que se transmite de generación en generación. La mayoría de las definiciones de lenguaje estudiadas aluden, de manera directa, a la comunicación, de ahí que no es extraño encontrar estudiosos que entienden el lenguaje como “todo aquello que comunica”, sin establecer grandes diferencias entre la comunicación humana y el resto; o sin abordar cuestiones como si es una facultad innata o no. Otras definiciones más restrictivas entienden el lenguaje como “un método puramente humano y no instintivo para la comunicación de ideas, emociones y deseos por medios de símbolos producidos voluntariamente”, tal y como lo expresa Lyons en su obra Introducción a la lingüística general. 1.2. El lenguaje como totalidad comunicativa
  2. 2. El lenguaje está constituido por un conjunto de sistemas de comunicación y no por un sistema único y uniforme. Esto es así puesto que, en la vida diaria, encontramos multitud de sistemas de comunicación: el lenguaje articulado en una conversación oral, los sistemas constituidos con mímica y la kinésica, los cuales se abordarán en el tema 4; los símbolos y los pictogramas, etc.: todos ellos son sistemas de comunicación integrados en las distintas situaciones comunicativas en las que se producen los actos de habla. Para ahondar más en esta idea de la presencia de múltiples lenguajes en una misma situación comunicativa, pensemos en el rodaje de una película: en ella está presente el lenguaje lumínico, pues las diferentes luces comunican distintos momentos y sensaciones; el lenguaje verbal y el no verbal de los actores; los efectos especiales y la vestimenta; el ritmo y los cambios de espacio y de música, etc. Como vemos, en la vida diaria existe un número importante de sistemas de comunicación que utilizan distintos tipos de lenguajes. No se puede entender el lenguaje como un sistema único sino como un conjunto de sistemas que, en su totalidad, dan lugar a la comunicación más compleja del ser humano. 1.3. El lenguaje como sistema de signos El estudio del lenguaje se remonta a la Antigüedad Clásica, tal y como vimos en el primer apartado de este tema, sin embargo, con los estudios de lingüística de Ferdinand de Saussure, el concepto de lenguaje se transformó considerablemente y pasó a entenderse como un sistema de signos. Así, el lenguaje se presenta como un sistema estructurado de signos producidos de manera consciente, y del que se vale el ser humano para comunicar sus ideas, emociones y deseos. El lenguaje no es instintivo; puesto que su adquisición se debe a un proceso cultural. Con esta afirmación respondemos a varias cuestiones planteadas en el inicio de este tema. Como vemos, se repite la idea de que el lenguaje es un sistema de comunicación formado por signos del que se vale el ser humano a partir de la consciencia y no solo de expresión del pensamiento. A continuación se concretarán estas ideas:  “Sistema” es un conjunto de elementos solidarios que dependen los unos de los otros: el valor de cada signo reside en lo que le opone a los demás, diferenciándolo. La idea de mujer existe porque a ella se opone la idea de hombre.  “Signo” es todo fenómeno que, previamente conocido, nos lleva al conocimiento de otra cosa diferente no perceptible en sí misma en virtud de una relación que lo liga a ella. Es la asociación de un concepto con una imagen acústica, según Saussure. En la obra póstuma de Ferdinand de Saussure, Curso de Lingüística General (1916), el signo lingüístico es “una entidad psíquica de dos caras, concepto e imagen acústica”. “Lo que el signo une no es una cosa y su nombre, sino un concepto y una imagen acústica. La imagen acústica no es el sonido material, cosa puramente física, sino su huella psíquica”. Saussure propone nombrar significante a la imagen acústica y significado a su huella psíquica.  “Producidos de manera consciente” hace referencia a que el lenguaje humano no es conductista, sino capaz de una comunicación inteligible que permite comunicar cierto estado mental. No podemos terminar este epígrafe sin enumerar, de manera breve, las características del signo lingüístico: 1. Estructura biplánica: asocia un hecho perceptible por los sentidos (plano de la expresión) a uno no perceptible por los sentidos (plano del contenido). Cada uno de los planos tiene, a su vez, una estructura biplánica: sustancia y forma. 2. Lineal: todo el material sonoro se ordena sucesivamente ya que es imposible emitir dos sonidos simultáneamente. 3. Doblemente articulado: esta teoría se la debemos a Martinet, el cual afirma que el significante del signo lingüístico puede ser dividido en unidades más pequeñas con significado que son los monemas y estos, a su vez, en fonemas, unidades mínimas sin significado. 4. Arbitrariedad: el lazo que une el significante y el significado es convencional. 5. Denotación y connotación: la denotación es la significación objetiva y la connotación es la significación subjetiva, los valores virtuales de un signo. 6. Inmutabilidad: el signo lingüístico es inmutable en sincronía porque ningún individuo puede alterar la relación entre el significante y el significado sin causar incomunicación.
  3. 3. 7. Mutabilidad: el signo lingüístico es mutable en diacronía porque al tratarse la lengua de una entidad viva es cambiante. 8. Carácter discreto: el signo no se define por lo que es, sino por lo que es en oposición a otros signos. Por ejemplo, ‘mujer’ significa tal porque se opone a la concepción de ‘hombre’. Existen, en la actualidad, infinidad de teorías que tratan de clasificar los tipos de signos. En este apartado veremos las más extendida, sabiendo que existen muchas otras: Peirce, en su obra ¿Qué es un signo? fundamenta su clasificación en el vínculo que se establece entre el signo y el referente. De esta manera, existen tres tipos de signos: índice, icono y símbolo. Sin embargo, en ocasiones no se pueden establecer delimitaciones clara:  Índice: la conexión entre el signo y el objeto es física. Por ejemplo, el humo o las huellas de una pisada.  Icono: la relación entre el signo y el objeto es de semejanza. La iconocidad es graduable, por lo que el signo puede reproducir fielmente el objeto o ser una representación menos fiel, como una fotografía o un mapa, respectivamente.  Símbolo: la relación entre el signo y el objeto se da por convención, de un modo arbitrario. Así se entiende que los signos lingüísticos son símbolos. 1.4. Tipos y funciones del lenguaje Atendiendo a la naturaleza del signo, se distinguen dos tipos de lenguaje: el natural y el convencional. Los abordaremos brevemente para establecer sus diferencias. Lenguaje natural: es no lingüístico y lo constituyen el gesto y la mímica que se hallan ligados a la expresión de sentimientos. Estos son lenguajes muy útiles pero inferiores como portadores de ideas. Lenguaje convencional: el fundamentado mediante un sistema lingüístico y expresado mediante la oralidad o la escritura. El lenguaje oral puede realizarse con sonidos articulados, onomatopeyas, exclamaciones o sonidos inarticulados. Es natural por los sonidos emitidos pero es convencional porque la relación significado-signo depende de factores raciales, psicológicos, familiares y hasta individuales. Ambos son lenguajes y son parte de la comunicación humana y no humana. Pensemos que, sin el lenguaje natural, nuestra comunicación perdería parte de su subjetividad y personalidad con lo cual es también importante. Sobre las funciones del lenguaje se ha teorizado mucho, pero la teoría más extendida es la de Jakobson, planteada en su obra Ensayos de lingüística general, quien habla de seis funciones del lenguaje: la función expresiva se centra en el hablante y trata de comunicar una actitud subjetiva; la función declarativa pone de relieve el mundo de los objetos y hechos que circundan al hombre y se centra en el tema; la función poética se produce cuando el lenguaje llama la atención sobre el mensaje mismo; la función fática se centra en el canal y sirve para comprobar si la comunicación se mantiene; la función metalingüística se presenta cuando usamos el lenguaje para hablar del lenguaje mismo; y, por último, la función impresiva, se centra en el oyente, en el cual trata de influir. 2. La comunicación: definición, elementos y Teoría de la Comunicación. 2.1. Definición de comunicación El término comunicación, por su parte, también adolece intrínsecamente de cierta indeterminación y ambigüedad. Se entiende por comunicación cualquier intercambio de significados, más allá de quién participe o cómo se realice. Según la Teoría de la Comunicación, de la que nos valemos para delimitar un poco el concepto, este término hace referencia a la transmisión de comunicación o intercambio de información entre sistemas o unidades en situación de dar y recibir información. La Semiología, disciplina que estudia los signos, restringe más el concepto de comunicación pues presupone que, para que exista la comunicación, en todo mensaje debe haber contenido significativo e intención comunicativa por parte del emisor. 2.2. La Teoría de la Comunicación La Teoría de la Comunicación, mencionada en el epígrafe anterior, nace en los años cincuenta acorde con la necesidad de aplicar estudios informatizados a la
  4. 4. cantidad de información que venía dada por el desarrollo de los medios de comunicación. El punto de arranque se encuentra en la Teoría Matemática de la Información de Shannon y Weaber (1948), y a partir de aquí se extendió a otros campos de la sociedad. Así, la lingüística no ha escapado a estos dominios expansivos y hoy en día encontramos numerosos términos como canal, código, mensaje, contexto, etc. que pertenecen a esta ciencia primigenia y que son vitales para entender el concepto de comunicación en su totalidad pues todos participan en la misma. 2.3. Elementos de la comunicación No podemos hablar de la comunicación sin los elementos que participan en ella. A continuación los abordaremos sin profundizar excesivamente dada las características de esta prueba. Sin embargo es necesario señalar que todos estos elementos están presentes en la comunicación pero no todos son necesarios para que esta tenga lugar. Emisor: punto de origen del mensaje; receptor: ser o mecanismo que recibe el mensaje, por lo general actúa en consecuencia o al menos reacciona; mensaje: serie de símbolos seleccionados por el emisor; transmisor: transforma el mensaje en señal y la envía al receptor a través del canal; canal: es el medio físico a través del cual se transmite la señal; código: conjunto de sistemas que establecen y comparten el emisor y el receptor y que sirve como regulador de la codificación y decodificación del mensaje; contexto: todo lo que rodea la comunicación. Hay dos tipos de contextos: el del mensaje mismo y el del acto de comunicación. Encontramos en la comunicación un elemento externo a la misma: el ruido, que es alteración producida por la señal en el proceso de la comunicación, ya sea en su paso por el canal o en el proceso de la comunicación; y también la redundancia, que se define como la información sobrante en el mensaje, puede ser eliminada sin que se elimine información esencial. 3. Competencia lingüística y competencia comunicativa 3.1. Competencia lingüística El término competencia (haciendo referencia a la competencia lingüística) fue acuñado por Noam Chomsky, en su obra Aspectos de la Teoría de la Sintaxis, y la define como la capacidad que tiene cualquier hablante-oyente ideal para interpretar y producir un número infinito de enunciados. Partiendo de aquí, Coseriu en su obra Competencia lingüística distingue en el lenguaje tres niveles, cada uno de los cuales se identifica con un tipo de saber lingüístico: nivel universal (saber elocucional), nivel histórico (saber idiomático) y nivel individual (saber expresivo), estableciendo los elementos sobre los que ha de apoyarse una teoría de la competencia lingüística. Esta parte de unas consideraciones generales respecto de la lengua y el habla. Al mismo tiempo, y de acuerdo con los niveles del lenguaje que ha señalado Coseriu, este considera que el contenido del saber lingüístico tiene tres grados:  El saber hablar en general (saber elocucional): tiene que ver con los principios de congruencia del pensamiento consigo mismo y con el conocimiento general de las cosas.  El saber idiomático (competencia lingüística particular): que incluye los signos dotados de forma y contenido y los procedimientos para realizar la actividad lingüística.  El saber expresivo (competencia textual): referido al plano del texto. En definitiva, y asumiendo los riesgos que toda simplificación conlleva, la competencia lingüística es el conjunto de conocimientos que tenemos acerca de una lengua y las habilidades para usarla. 3.2. Competencia comunicativa Considerada por Coseriu como “saber expresivo”, la competencia comunicativa se sitúa en el habla y se puede definir como el conjunto de normas, principios y signos que el hablante emplea en el acto comunicativo, para lo cual ha de poseer una serie de saberes (competencia lingüística). De acuerdo con esto, es imprescindible mencionar a los dos principales representantes de la consideración del lenguaje como acto de habla: Austin y Searle. Austin, en su obra Palabras y acciones señaló que al enunciar una frase cualquiera se cumplen tres actos simultáneos:
  5. 5.  Acto locutivo: se combinan unas nociones y se articulan sonidos. Es un acto físico.  Acto ilocutivo: la realización de una función comunicativa, como afirmar, prometer, etc.  Acto perlocutivo: la reacción que provoca dicha emisión en el interlocutor, como convencer, interesar, calmar, etc. Por su parte Searle, en su obra Actos de habla, se centró en el estudio del acto ilocutivo proponiendo la siguiente clasificación:  Representativos: el emisor pretende reflejar el estado de cosas del mundo.  Directivos: cuyo objeto es lograr que el oyente haga algo.  Compromisivos: cuyo objeto es comprometer al hablante con algo futuro.  Expresivos: cuyo objeto es mostrar el estado anímico del hablante.  Declarativos: el emisor produce cambios en el mundo en virtud de la autoridad que le ha sido otorgada, como bautizar. En definitiva, la competencia comunicativa se entiende como la necesidad de tener este conjunto de elementos a la hora de elaborar su mensaje para comunicar, elementos a los que hay que añadir otros como la competencia sociolingüística (capacidad de producir enunciados de acuerdo a la situación comunicativa), o la competencia discursiva (capacidad de utilizar distintos tipos de discurso). Conclusión El uso del lenguaje y la comunicación, definidos ampliamente en este tema desde el punto de vista de los expertos, no están sometidos solo a los principios de tipo estructural vistos en los primeros apartados de este tema, sino que la actividad lingüística pone en funcionamiento otras capacidades y otros conocimientos implícitos, entendidos aquí como competencias, que se combinan para dar lugar a la interpretación particular que se hace de cada enunciado en su contexto y en función de las coordenadas extralingüísticas de su utilización. Es por ello que se puede afirmar que la actividad comunicativa, además de hacer uso del lenguaje, está sujeta a pautas sociales específicas que suponen la necesidad de que el hablante sea competente para que se dé una comunicación eficaz. BIBLIOGRAFÍA Austin, John L. (1962): Palabras y acciones, Buenos Aires, Paidós. 1971. Searle, John R. (1969): Actos de habla, Madrid, Cátedra. 1980. Pierce, Charles S. (1894): “What is a sign?” En The Art of Reasoning. Saussure, F. (1916): Curso de Lingüística General, Buenos Aires, Losada. 1964 Chomsky, N. (1965): Aspectos de la Teoría de la Sintaxis, Madrid, Aguilar. 1970 Coseriu, E. (1992): Competencia lingüística, Madrid, Gredos.

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