EL JARDÍN  SABIO O… qué pasaría si lasflores tuvieran cajonesM.Paz Pérez-Campanero                 2011  Obra bajo licenci...
EL JARDÍN SABIOO… qué pasaría si las flores tuvieran cajones-¡Taca, tum, taca, tum…! ¡Papá, mira, acierto todas a la prime...
-Vale… -respondió Mario remolón, haciendo como que salía del parterre,no sin antes poner su pequeña bota sobre una bonita ...
que son tan grandes y frondosas, que uno no puede casi ni abarcarlascon las dos manos. Hay flores de todo tipo: petunias, ...
sin cesar, seguramente es que va a pasar algo en tu vida que a la largaserá bueno para ti, aunque a veces te cueste entend...
hasta que cae la semilla y desciende hasta el lugar donde la nueva plantadebe nacer.Y, por último, el quinto pétalo empuja...
-Vamos a verlo. Caminemos un poco, a ver qué pasa.Ambos se dirigieron hacia el paseo de las flores, en aquel precioso par-...
Mario se quedó pensativo ante las palabras de su padre y asintió con lacabeza. –Pero… -añadió- si la dejo aquí, tal vez ma...
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Breve relato basado en el binomio fantástico de G.Rodari.

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El jardin sabio

  1. 1. EL JARDÍN SABIO O… qué pasaría si lasflores tuvieran cajonesM.Paz Pérez-Campanero 2011 Obra bajo licencia de Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 3.0 España License.
  2. 2. EL JARDÍN SABIOO… qué pasaría si las flores tuvieran cajones-¡Taca, tum, taca, tum…! ¡Papá, mira, acierto todas a la primera!El padre de Mario se apresuró a llegar al parterre en el que su hijo pare-cía disfrutar enormemente aplastando las flores con enérgicos pisoto-nes. -¿Qué haces, hijo? ¿Por qué destrozas las flores?-Estoy entrenándome. En el cole soy el mejor jugando al Taca-tum –respondió Mario con cara de satisfacción.-¿El Taca-tum? ¿Y eso consiste en pisotear las flores? ¿Pero por qué ha-céis eso?A sus seis años Mario no entendía muy bien la pregunta de su padre, yaque para él aquello era obvio: -Porque es divertido.-¿Divertido? –Ángel no salía de su asombro- ¿Y las flores? ¿No os da pe-na machacarlas?-¿Pena? Papá, qué cosas más raras dices. Pero si las flores no sirven paranada; además, de todas maneras se terminan estropeando así que, ¡quémás da! Nosotros nos lo pasamos muy bien intentando saltar de una aotra. Y hay que acertar a la primera, si no, pierdes. Y por ahora yo soy elcampeón-. Y volviendo orgulloso a su tarea, siguió saltando de una flor aotra mientras las iba aplastando vigorosamente.-¡Para, para, Mario! Espera un momento. Ven a sentarte conmigo un ra-to en aquel banco. 1
  3. 3. -Vale… -respondió Mario remolón, haciendo como que salía del parterre,no sin antes poner su pequeña bota sobre una bonita primavera de colorrojo anaranjado.-Deja ya las flores y ven conmigo, que esta historia es muy interesante –dijo mientras le guiñaba un ojo buscando en su hijo algo de complicidad.-¿Una historia? Eso es otra cosa –a Mario le gustaban mucho las histo-rias que le relataba su padre.-¿Ves este jardín? Pues no es nada comparado con otro que llaman ElJardín Sabio.-¿El jardín sabio? Qué nombre más raro.-Calla; guarda silencio o el jardinero no nos permitirá entrar.-Vale, vale –respondió Mario, esta vez casi en un susurro, mientras co-menzaba a fijar su atención en las palabras de su padre que, proporcio-nando a su voz un tono un tanto misterioso, comenzó su relato: “Nadie sabe dónde está. Algunos dicen que está en un lugar escondidoentre las nubes y el suelo. No es fácil verlo; sólo se puede llegar a élcuando el cielo está de ese tono grisáceo tan especial que parece a puntode llover, pero que luego no llueve.Pues bien, si en ese preciso momento se para por completo el viento yconsigues ver entre todo el cielo gris una única y pequeña nube casi roja,con un brillo parecido al de la seda, tendrás una oportunidad para en-trar; es sólo un instante en el que deberás cerrar los ojos y pedir al jardi-nero que te abra las puertas de su jardín. Y si has conseguido hacerlo jus-to en el momento adecuado, te verás transportado a esa extraña nubeen la que están las puertas del mágico jardín sabio.Nadie sabe desde cuándo vive allí el anciano jardinero; parece que estu-viera desde siempre. Cuida las plantas como si fueran sus hijas y dicen 2
  4. 4. que son tan grandes y frondosas, que uno no puede casi ni abarcarlascon las dos manos. Hay flores de todo tipo: petunias, rosas de todas cla-ses, fucsias, primaveras, pensamientos, incluso margaritas, como las quetanto le gustan a mamá, y muchas otras más.Pero estas flores son muy curiosas; aunque tienen la misma forma quelas que vemos aquí (siendo éstas mucho más pequeñas), son todas decolor blanco. Cada una de ellas tiene el mismo número de pétalos: cinco–ya sabes que los pétalos son las hojitas que forman la flor-, mucho máscarnosos que en las flores normales. Además, tienen algo increíble: cadapétalo guarda en su interior un pequeño cajón y, cada uno de estos cajo-nes tiene una importante misión.Tú que juegas con tus amigos a eso del Taca-tum, ¿puedes imaginar elmundo sin flores? Pues este jardín especial es el que hace que en la tierrahaya siempre flores, incluso a veces en los sitios más secos e inhabita-bles, como el desierto.Las flores del jardín sabio son las que saben dónde, cuándo y por qué de-be nacer una flor. Cada flor tiene un significado, una razón de existir. Se-guro que nunca se te había ocurrido que las flores estuvieran aquí poralgo, ¿verdad? Pues es así. Cada flor celebra algo bueno que le ha ocu-rrido a un niño o a una niña, o anuncia algo bueno que puede llegar a su-ceder.”-¿Y cómo se sabe si celebra o anuncia? –interrumpió curioso Mario a supadre en este punto de la historia.-Pues cuando aprendas a querer a las flores, de vez en cuando verás al-guna que te guste más que las otras; en ese momento lo entenderás.Saber si es porque celebras algo es fácil pero, ¿cómo es eso del anuncio?Si en tu interior sientes una especie de mariposa juguetona aleteando 3
  5. 5. sin cesar, seguramente es que va a pasar algo en tu vida que a la largaserá bueno para ti, aunque a veces te cueste entenderlo.Ángel observaba a su hijo, que estaba muy atento a sus palabras. El niñoaprovechó la pausa para preguntar de nuevo: -Papá, ¿y para qué sirvenesos cajones? ¿Cómo funcionan? ¿Cómo los abren las flores?-No es sencillo. Es una tarea muy organizada e importante. Veamos…“Cuando una de las flores de este mágico jardín sabe que debe nacer unanueva flor aquí abajo, sacude ligeramente el primer pétalo y hace que seabra un pequeño cajón de forma redonda. De su interior flota hacia arri-ba una pequeña esfera que recuerda a un mapamundi y en la que se ilu-mina el nombre del lugar exacto donde deberá caer la semilla de la nue-va flor.El segundo pétalo contiene el cajón de los nombres y de él saldrá el nom-bre del niño o niña que dará nombre a la flor. Este cajoncito es cuadradoy cuando se abre, salen disparadas hacia arriba las letras que componenel nombre que llevará la nueva flor. Y es que cada flor también tiene supropio nombre, como todos los niños, para que su familia y amigos lospuedan reconocer. Recuérdalo cuando quieras jugar al Taca-tum. Luego,esas letras, comienzan a caer como si fueran una fina lluvia de plata yvan desvaneciéndose mientras caen.El cajón del tercer pétalo es el que decide qué color tendrá la flor; por esolas flores del jardín sabio son blancas, porque sus colores están ahí guar-dados y concentrados para dar a las nuevas flores las más atractivas to-nalidades. Este cajón consiste en una fina lámina que se desplaza haciaadelante y en la que lucen con gran intensidad los colores de la nuevaflor.El cuarto cajón contiene las semillas de la flor. También es un cajón re-dondo, pero éste gira sobre sí mismo, como lo haría un bombo de lotería, 4
  6. 6. hasta que cae la semilla y desciende hasta el lugar donde la nueva plantadebe nacer.Y, por último, el quinto pétalo empuja su curioso cajón, que se abre alrevés; es decir, cuando el pétalo lo empuja hacia fuera, puedes ver queestá abierto por debajo (y no por arriba como cualquier otro cajón) y deél se desprende un fino polvillo de oro que va cayendo y que es el abonoque logrará que la flor llegue a arraigar donde después deberá crecer.”-¿Y cómo sabe la flor que ya es hora de comenzar a abrir esos cajonestan raros? –interrumpió de nuevo Mario a su padre asombrado ante laposibilidad de que pudiera haber algo así.-Pues por eso se llama el jardín sabio. Su jardinero habla cada día con susflores, las cuida, las alimenta y se ocupa de que tengan luz y calor. Y,como ya estás viendo, esas flores son muy especiales. Gracias a los es-merados cuidados del mágico jardinero, sus estambres (esa especie deantenitas que hay en el centro de la flor) han desarrollado una especiede radar y captan todo lo bueno que pasa en el mundo de los niños ytambién intuyen lo bueno que les va a ocurrir. No se les escapa nada. Yesos cajoncitos que llamas raros son preciosos y mágicos y muy diferen-tes a cualquier cosa que puedas imaginar. Pero espera, que todavía nohemos terminado.“Cuando acaba el proceso, la mágica y sabia flor se despereza, como sisaliera de un largo trance y, después de estirarse bien, se vuelve hacia eljardinero que, satisfecho, la acaricia con cariño, cierra con cuidado suspequeños cajones y la deja descansar. Uno casi puede ver que la flor son-ríe con el orgullo y la satisfacción del trabajo bien hecho, del deber cum-plido.”-Papá, yo quiero buscar una de esas flores especiales. ¿Tú crees que poraquí habrá caído alguna? 5
  7. 7. -Vamos a verlo. Caminemos un poco, a ver qué pasa.Ambos se dirigieron hacia el paseo de las flores, en aquel precioso par-que al lado de casa, donde hacía un momento el niño jugaba a pisotear-las. El padre le observaba con ternura; disfrutaba mucho inventando pa-ra él historias que, aunque fantásticas, o quizá por eso mismo, le hacíanpensar y aprender algo nuevo y, en este caso, el respeto a la vida bienmerecía un fantástico relato.De repente Mario se detuvo y se agachó con cuidado. Cuando su padrese acercó estaba muy concentrado observando un pequeño mímulus decolor rojo intenso.- ¡Mira, papá, ésta es mi flor! –exclamó de repente.-¿Tú crees?-Estoy seguro. Es chula ¿verdad?-Sí que lo es. ¿Y por qué estás tan seguro de que es tu flor, Mario?-Porque cuando me he acercado y la he mirado, se ha movido hacia mí,como si me llamara. Y, además, es de mi color favorito.-Si tú crees que es tu flor, entonces lo es.-Papá –le dijo Mario frunciendo el ceño-, ¿y qué cosa buena crees queme va a pasar?-Tal vez ya te haya pasado; puede que esa flor sea para celebrar algobueno.-Yo no he hecho nada bueno ahora. Además, estaba pisando las flores yeso no es bueno, ahora me doy cuenta. Pero ya no voy a jugar al Taca-tum, no quiero pisar más las flores.-Mario, ¿no crees que es probable que esta flor celebre eso mismo? Talvez lo bueno que ha ocurrido es que has empezado a quererla en lugarde aplastarla para comprobar si sigues siendo el más rápido… 6
  8. 8. Mario se quedó pensativo ante las palabras de su padre y asintió con lacabeza. –Pero… -añadió- si la dejo aquí, tal vez mañana cuando vuelva yala haya pisado otro niño.-Es posible –le respondió Ángel con comprensión-. Pero hoy has podidover a tu flor, acariciarla y quererla y eso es algo que permanecerá parasiempre dentro de ti.Mario miró por última vez a su maravillosa flor y se despidió de ella. Talvez mañana no estuviera, pero seguiría buscando otras flores con sunombre y, para encontrarlas, su pequeña cabecita iba pensando, mien-tras caminaba de vuelta a casa agarrado de la mano de su padre, que lomejor sería hacer cosas buenas. Así encontraría muchas flores a las quequerer y que tuvieran su nombre. “El Jardín Sabio” Por M.Paz Pérez-Campanero Marzo 2011 Obra bajo licencia de Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 3.0 España License. 7

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