WOLF ERLBRUCH

EE pato 3713; muerte
Sistema de clasificación Melvíl Dewey DGME

 
 
  

  

Erlbruch,  Wolf
El pata y la muerte /  Wolf Erlbruch;  trad.  de Mo...
El pato y la muerte

BARBARA
F I O R E
EDITORA

OCEANO

WOLF ERLBRUCH

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Libros del Rincón
Desde hacía tiempo,  el pato notaba algo extraño. 
—¿Quién eres?  ¿Por qué me sigues tan de cerca y
sin hacer ruido? 

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La muerte le contestó: 

—Me alegro de que por fin me hayas visto. 
Soy la muerte.
El pato se asustó. 
Quién no lo habría hecho. 
—¿Ya vienes a buscarme? 

  

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—¿Pusi acaso?  —preguntó el pato.
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—De los accidentes se encarga la Vida;  de los resfriados y del

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—¿Tienes frío?  —preguntó el pato—.  ¿Quieres que te caliente? 
Nunca nadie se había ofrecido a hacer algo así por ella.
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El pato y la muerte wolf erlbruch

  1. 1. WOLF ERLBRUCH EE pato 3713; muerte
  2. 2. Sistema de clasificación Melvíl Dewey DGME Erlbruch, Wolf El pata y la muerte / Wolf Erlbruch; trad. de Moka Seco Reeg. — México : SEP : Barbara Fiore Editora : Océano, 2007. 32 p. : il. - (Libros del Rincón) ISBN: 973968-01-0992-0 SEP l. Literatura alemana. 2. Cuento. 3. Muerte — Relato. 4. literatura infantil. Ï. Seco Recg, Moka, tr. Il. t. III. Ser. Título original: Ente, tad und Iulpe Traducción: Moka Seco Recg © Del texto y las ilustraciones: Wolf Erlbruch, 2007 © De la edición original: Verlag Amje Kunsmnann GMBH, 2007 © Barbara Fiore Editora, 2007 Primera edición SEP / Barbara Fiore Editora / Editorial Océano de México, 2007 D. R_ © Editorial Océano de México, SA. de C. V., 2007 Boulevard Manuel Ávila Camacho 76, 10° piso, col. Lomas de Chapultepec, 11000, México, DJ’. D. R. © Secretaría de Educación Pública, 2007 Argentina 28, Centro, 06020, México, D. F. ISBN: 978-970-777-378-3 Editorial Océano de México ISBN: 978-968-01-0992-0 ser Prohibida su reproducción por cualquier medio mecánico o elecLrónico sin la autorización escrita de los coeditores. Impreso en Nléxico DISTRIBUCIÓN GRATUITA-PROHIBIDA SU WTNTA Elpata y la muerte se imprimió por encargo de la Comisión de Libros de Texto Gratuitos en los > EDAMSA Impresiones, SA de C. '. , con - u = Av. Hidalgo lll, Col. Fnac - San Nicolás Tolentino, Iztapalapa, 09850. . ' en el mes de diciembre EltirqjefiJede96079 '
  3. 3. El pato y la muerte BARBARA F I O R E EDITORA OCEANO WOLF ERLBRUCH / °/) Libros del Rincón
  4. 4. Desde hacía tiempo, el pato notaba algo extraño. —¿Quién eres? ¿Por qué me sigues tan de cerca y sin hacer ruido? . .vinil: i.te, ¡aisliïifsnïiïraïxxsïriígíiyszlrwufirSui (¿rïsérl alilss. iliisiaxss 53.. .. kiií. ,?I1würxi. .t52.1taíifiïilazïilsyagáasf. .auttRtnïlgrirz. Eilliliitalsellliiiitiiitilwl . ... . 311.1.. .) ¡»IiíálilláiliiïlllljxtlltIÍÏÏÏÏÍQÉELIIÉLlÉIrÏIFP, Jill li. ¡Irc ‘llull 5. i , . l , . xr x
  5. 5. La muerte le contestó: —Me alegro de que por fin me hayas visto. Soy la muerte.
  6. 6. El pato se asustó. Quién no lo habría hecho. —¿Ya vienes a buscarme? Wu‘ &v». r y _ r, -s
  7. 7. {animando ti dede el día en que naciste. .. por si acaso. —¿Pusi acaso? —preguntó el pato.
  8. 8. —Sí, por si te pasaba algo. Un resfriado serio, un accidente. .. ¡nunca se sabe! —¿Ahora te encargas de eso? l g p, É ¿‘L ' ‘:7 “ «Í ‘A M, f: l» 2;}, N ‘
  9. 9. —De los accidentes se encarga la Vida; de los resfriados y del resto de las cosas que os pueden pasar a los patos de vez en cuando, también. Sólo diré una: el zorro. El pato no quería ni imaginárselo. Se le ponía la carne de gallina.
  10. 10. , hasta resultaba simpática;
  11. 11. —¿Te apetece ir al estanque? —preguntó el pato. La muerte ya se lo había temido. ..
  12. 12. Después de un rato, la muerte tuvo que admitir que su pasión por zambullirse tenía límites: —Perdóname, por favor —dijo—. Necesito salir de este lugar tan húmedo.
  13. 13. —¿Tienes frío? —preguntó el pato—. ¿Quieres que te caliente? Nunca nadie se había ofrecido a hacer algo así por ella.
  14. 14. A la mañana siguiente, muy temprano, el pato fue el primero en despertarse. “¡No me he muerto! ”, pensó. w . á 3 Q s
  15. 15. Le dio a la muerte un golpecito en el costado: —¡No me he muerto! —graznó henchido de felicidad. La muerte levantó la cabeza: —Me alegro por ti —dijo desperezándose. —¿Y si me hubiera muerto. ..? —Entonces no habría podido descansar tan bien —contestó la muerte bostezando. ¡"N- “Esa respuesta no ha sido nada simpática", pensó el pato.
  16. 16. A pesar de que el pato se había propuesto, a partir de ese momento, no volver a decir nada más, no aguantó mucho tiempo callado: —Algunos patos dicen que te conviertes en ángel. Te sientas en una nube y desde ahí puedes mirar la tierra. -—Es posible —la muerte se incorporó—, pero de todas maneras tú ya tienes alas. , ____, ... ..a / / c‘ l. r : H8‘ - 4 . x " 4 i ¡Í 5 ‘n: j l 5 Í‘ i. r *' i. ._, ,7 l‘ gl “ s , " l ' i‘ ' Ï ¿’ii- . i i] / 1/ l f v‘ gif / "l a“: ‘, i‘:
  17. 17. —Algunos patos también dicen que en las profundidades de la tierra hay un infierno en el que te asan si no fuiste un pato bueno. —Es asombroso todo lo que se cuenta entre los patos, pero quién sabe. .. —¿Entonces tú tampoco lo sabes? —graznó el pato. La muerte sólo le miró.
  18. 18. —¿Qué hacemos hoy? —preguntó de buen humor. —Hoy no iremos al estanque —exclamó el pato—. ¿Qué te parece si hacemos algo verdaderamente emocionante? La muerte se sintió aliviada. —¿Subirnos a un árbol? —preguntó burlonamente. — Ïí , ';. — .1» r- ‘t "Cvfüi r r: a,
  19. 19. “ "-"-—-—. _.. ..
  20. 20. » El estanque se veía muy, muy abajo. Ahí estaba, tan silencioso. .. y solitario. “Así que eso es lo que pasará cuando muera”, pensó el pato. “El estanque quedará. .. desierto. Sin mi. ”
  21. 21. Aveces, la muerte podía leer los pensamientos. —Cuando estés muerto el estanque también desaparecerá; al menos para ti. —¿Estás segura? —preguntó el pato desconcertado. —Tan segura como seguros estamos de lo que sabemos —dijo la muerte. A —Me consuela, así no podré echarlo de menos cuando. .. hayas muerto —terminó la muerte. Le resultaba tan fácil hablar sobre la muerte. —¿Por qué no bajamos? —le pidió el pato un poco después—. Subido a los árboles se piensan cosas muy extrañas. y. - , /**'
  22. 22. Durante las siguientes semanas, fueron cada vez menos al estanque. Se quedaban sentados en cualquier lugar que tuviera hierba y casi no hablaban. Hasta que un día, una ráfaga de aire fresco despeinó las plumas del pato y éste sintió frío por primera vez. —Tengo frío —dijo una noche—. ¿Te importaría calentarme un poco?
  23. 23. La nieve caía. Los copos eran tan finos que se quedaban suspendidos en el aire. Algo había ocurrido. La muerte miró al pato. Había dejado de respirar. Se había quedado muy quieto.
  24. 24. ‘m;
  25. 25. Le acarició para colocar un par de plumas ligeramente alborotadas, lo cogió en. brazos y se lo llevó al gran río.
  26. 26. Allí, lo acostó con mucho cuidado sobre el agua y le dio un su empujoncito.
  27. 27. Se quedó mucho tiempo mirando cómo se alejaba. Cuando le perdió de vista, la muerte se sintió incluso un poco triste. Pero así era la vida. tx. ‘
  28. 28. llllllllllllllllllllll 9 789680 109920 HACIA UN PAÍS DE LECTORES El pato que aparece en las páginas de este libro ha comenzado a notar algo muy extraño. Un misterioso personaje, vestido con un traje a cua‘ dros y con una flor negra en la mano, lo sigue a todas partes. Al final el pato se harta y le pregunta al desconocido: “¿Quién eres? ¿Por qué me sigues tan de cerca y sin hacer ruidOP". El sujeto se aproxima y dice: “Me alegro de que por fin me hayas visto. Soy la muerte”. Así inician Lina conmovedora conversación que le permite al pato comprender no sólo la muerte, sino sobre todo la vida. El alemán Wo/ ¡‘Erlbruch nació en 1948. Es diseñador gráfico, pintor y profesor de ilustración en la Universidad Bergischen en Wuppertal, Ale- mania. Fue ganador del premio Andersen, llamado el premio Nobel de la literatura para niños y jóvenes, además de otros reconocimientos en Alemania y el extranjero. COMISIÓN NACIONAL . ‘ DELIBROS . DETEXTO GRATUITOS I BARBARA F 1 o R E EDITORA . «°°"“*«¿j l 2223.2: OCEANO lectura

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