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  1. 1. Silvia Giménez Rodríguez - 142 - a. Grupo de Perth (Australia) La biofísica Eleni Papadopulos-Eleopulos, y su grupo de investigación del Hospital Real de Perth, en el occidente de Australia, fueron los primeros científicos en mencionar el hecho de que el VIH nunca había sido aislado. Tal como explica Roberto Giraldo (2002:95-96) el procedimiento consensuado de aislamiento de retrovirus desde 1973 consistía en lo siguiente: “1.- Encontrar en las células de cultivo infectadas partículas con un diámetro de 100-120 nM, que contengan los denominados cuerpos internos o coraza y que su superficie se encuentre cubierta de espículas. 2.- Estas partículas han de formar una banda de sedimentación a una densidad de 1.16 g/ml de sucrosa. 3.- En la banda de densidad de 1.16 g/ml no debe haber nada diferente a las partículas con las características morfológicas de una partícula retroviral. 4.- Las partículas deben contener sólo ARN y no ADN, y el ARN debe tener consistentemente el mismo tamaño y composición, no importando las veces que el experimento se repita. 5.- Cuando las partículas son introducidas en cultivos secundarios, ellas son tomadas por las células del cultivo, el ARN es transcrito en forma reversa a cADN y este es insertado en el ADN celular y luego el ARN es transcrito a ARN entonces traducido en proteínas. 6.- Como resultado, las células de estos cultivos secundarios liberan partículas al medio de cultivo. 7.- Las partículas liberadas al medio de cultivo secundario deben tener exactamente las mismas características de la partícula original, y por lo tanto deben ser morfológicamente idénticas, sedimentar a 1.16 g/ml y deben contener las mismas proteínas y el mismo ARN que la partícula original” .
  2. 2. Silvia Giménez Rodríguez - 143 - El grupo de Perth en sus investigaciones considera que ninguno de estos pasos se ha seguido en el caso del VIH, los investigadores que afirman haber aislado al VIH: Montagnier, Gallo, Levy, no han mostrado la presencia de partículas con las características morfológicas de retrovirus y que hayan sedimentado a 1.16 g/ml de sucrosa, lo que no demuestra un aislamiento ni de partículas del VIH ni de otro virus. De esta manera, la existencia del VIH podría haber sido establecida en forma indirecta: por la presencia en los co-cultivos de sangre de individuos con SIDA o de sangre de individuos "VIH positivos", proteínas presuntamente pertenecientes al VIH como gp160/150, gp120, gp45/41/40, p34/32, p24/25 y p18/17, por la presencia de enzimas tales como la transcriptasa inversa que supuestamente pertenece al VIH, y por la presencia de fragmentos de ARN o de ADN que supuestamente también pertenecen al VIH. Sin embargo, nunca se ha demostrado que alguna de estas sustancias forme parte del VIH. No es posible demostrar que las sustancias encontradas en los cultivos pertenezcan a una partícula viral que jamás ha sido vista a una densidad de 1.16g/ml. Para demostrar que estas sustancias forman parte de un retrovirus denominado VIH, es absolutamente necesario que dicho retrovirus haya sido previamente aislado o separado de cualquiera otra cosa. Esto jamás ha ocurrido en el caso del VIH. Es interesante destacar que las sustancias enumeradas anteriormente, se considera que aparecen exclusivamente cuando se co-cultiva sangre supuestamente infectada con el VIH y células anormales de pacientes leucémicos o linfocitos del cordón umbilical. El problema surgiría en el caso de que las mismas sustancias se pudieran obtener de los mismos cultivos en ausencia de la sangre supuestamente infectada con el VIH. Y esto puede ocurrir, ya que los cultivos donde se encuentran las sustancias arriba descritas, son cultivos que han sido intensamente estimulados con fitohemaglutinina, interleukina 2, antisuero contra interferon humano y con otros agentes oxidantes. Así, cultivos de linfocitos de personas normales, siempre y cuando estos sean estimulados por estos agentes estresantes, podrán obtener las sustancias consideradas prueba de la infección por VIH. Como no existe evidencia científica alguna de que las denominadas proteínas o antígenos del VIH (gp160/150, gp120, gp41/45/40, p34/32, p24/25, p18/17) sean constituyentes
  3. 3. Silvia Giménez Rodríguez - 144 - del VIH, de una partícula retroviral o que al menos sean parte de una partícula viral cualquiera, podrían ser las proteínas y antígenos provenientes de cultivos estresantemente estimulados, los que constituyen la base para las pruebas de anticuerpos del VIH: ELISA y Western blot. Los fragmentos de ARN provenientes de cultivos estimulados constituyen el fundamento de la prueba de la carga viral del VIH. Por ello, el grupo de Perth considera que las pruebas utilizadas para la detección de anticuerpos del VIH no son específicas. (Papadopulos-Elenopulos, et. al., 1996) Gallo y demás científicos pro hipótesis vírica del SIDA, aseguran que el sobrenadante libre de células de los cultivos "infectados" contiene ADN del VIH. Sin embargo, los retrovirus por definición, son partículas infecciosas que contienen sólo ARN. Cuando los retrovirus entran en la célula, su ARN es transcrito en forma inversa a ADN, el cual es a su vez integrado al ADN celular como un provirus, lo cual significa que el "ADN del VIH" sólo puede estar presente dentro de la célula huésped y no en ninguna otra parte. En definitiva, desde este punto de vista, los investigadores que hasta el momento aseguran haber aislado el VIH, no único que pueden haber encontrado son restos celulares. Se ha propuesto que todas aquellas sustancias que indican indirectamente la existencia del VIH, al no constatarse el material viral, son sustancias inducidas por los agentes a los cuales las personas seropositivas, los enfermos de SIDA o los cultivos se han expuesto. Cuando se encuentran en las personas, estas sustancias forman parte de los efectos químicos regulares de la respuesta al estrés, secundarios a las exposiciones a agentes estresantes de origen químico, físico, biológico, mental y nutricional. Es por lo tanto posible concluir que todo el modelo del SIDA como una enfermedad infecciosa, viral y contagiosa, tiene su base en un organismo inexistente. Es decir, que los fundamentos científicos de toda la concepción viral del SIDA se desmontan por su propia base (Giraldo, 2002:95-99)
  4. 4. Silvia Giménez Rodríguez - 145 - b. Stefan Lanka Los virus son paquetes de información genética recubiertos de proteínas y solo pueden reproducirse infectando a una célula y apropiándose de su organización química. Cada especie de virus tiene sus proteínas que son las que transportan la información genética sin dañarla. Existen otras partículas parecidas al virus pero sin serlo, las llamadas partículas “viruslike”. Estas se suelen encontrar en las placentas y en el ambiente artificial de cultivos de células en el laboratorio. El problema es que estás partículas han sido identificadas como virus, sin serlo. En la teoría clásica, el ADN codifica el material genético de la herencia, el cuál es transcrito en el mensajero ARN, encargado de especificar el ensamblaje de aminoácidos en la construcción de proteínas de los seres vivos. En 1970 se descubrió una enzima llamada transcriptasa inversa que lo que hacía era conseguir que el mecanismo fuera bidireccional: cuando el ADN se transcribía a la sustancia mensajera del ARN y ésta hacía lo mismo en la proteína, la actividad siguiente transformaba el ARN nuevamente en ADN, algo que antes se consideraba imposible. Los científicos de la época creyeron haber descubierto la explicación del cáncer y una manera de localizar virus nuevos, los retrovius. Sin embargo, 6 años después se demostró que esa actividad era normal en las células de cualquier ser vivo y no era exclusiva de los retrovirus. Hoy en día, ciertos virólogos afirman que si hay transcriptasa inversa es porque existen virus, pero es algo que la ciencia ya superó. En opinión del Dr. Lanka (1995), Gallo cuando declaró haber descubierto un virus, lo que había hecho era demostrar la actividad de la transcriptasa inversa y hacer públicas unas partículas celulares, que no eran virus. c. Kary Mullis Si bien Kary Mullis en un principio solo mostraba su disidencia con la hipótesis vírica del SIDA al considerar que el VIH no era la causa de la enfermedad, finalmente, ha llegado a la conclusión de que si no existe prueba documental de su aislamiento que lo avale, el VIH ni siquiera existe. A continuación se muestra la transcripción del prefacio del libro del Dr. Duesberg, “Inventando el virus del SIDA” que el Premio Nobel Kary Mullis escribió y donde resume el porqué de su punto de vista: Anterior Inicio Siguiente

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