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Un prado
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barrio de Valdocco dc Turín.  ...
TEscribe en sentido horizontal la respuesta a las definiciones.  poniendo una letra en
cada casilla.  Leyendo en orden las...
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Bosco se dirige hacia cl Oratoria
de Valdocco.  Apenas lo ...
í Para cada pregunta se te proponen tres posibles respuestas.  pero solo una de ellas es
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«Los espero a todos
en el Paraíso»

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¡agua-matan

Colección ABBA

Planes y materiales para...
Dieciséis narraciones sencillas para dejarse
atraer por la simpatía de Don Bosco. 

Dieciséis estampas para acercarse a la...
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  1. 1. n , ,“| ‘¡un-nn- ¡un . a n. ¡.1¡k' ’ o
  2. 2. JUEGA Y PINTA CON DON BOSCO
  3. 3. C col cu: c i ó ro fx RICCARDO DAVICO É@É%fiï Ffiüfiïfi fififi fififififi u“ “E”. ¡a ’ ¿uxIWFÑ-"a, EDITORIAL EEE
  4. 4. Un pequeño caserío íamonte, agosto de 1815. Unas po- cas casas forman «I BCCCllÍ», un pequeño caserío en el campo, cer- ca de Castelmtoxro de Asti. El caserío rc- posa cn una colina y, en su ClCITDCIOI‘, has- ta donde puede llegar la vista, hay otras colinas con bosques, viñas y prados. Nlás lejos. hundido cn cl bochorno del verano, se encuentra Turín. El día 16, un hecho felíz lleva la sonrí- sa a los rostros dc los que viven en l Bec- chi. La aldea se anima con la noticia del nacimiento de Juan. e] hijo de Margarita Occhiena y de Flancisco Bosco, emplea- do en la granja delos señores Bíglione. El padre, Francisco, está feliz. Juan es su tercer hijo. l. ’ na boca más que llenar en la familia no asusta; más aún, aumenta su decisión dc independizarse. De poder llegar un día a cultivar tierras propias. Con los ahorros que ha ido haciendo ha connprado un trocito de tierra y un poco de viña. ‘¡ambien ha comprado, con un Crédito, una casucha un poco deteriorada, pero aún aprovechable, para tener en el estable algunos animales. Con su trabajo calcula que podrá pagar pronto la deuda. Francisco, el padre, está lleno de proyectos para el futuro, pero en el centro de todos sus pensamientos está su encantadora familia. Cuando acaba la jornada de trabajo. vuelve a casa alegre y lc hace feliz tomar en brazos al hijo más pequeño o a José, nacido dos años antes que Juan, o escuchar a Antonio, el mayor. nacido de su primera mujer, Inuerta pocos años después de haberse casado. Pero una tarde de mayo de 1817, al volver empapado en sudor, entra en la fría bodega del dueño. Una grave im- prudencia. Regresa a casa sacudido por los escalofríos que le provoca una fiebre muy alta. Se llama inmediatamente al médico. Las esperanzas de que se cure son po- cas; se trata de una pulmonía. Acude cl párroco. que cortlïcsa al cnlenno, lc da la comunión y después la Unción dc los enfermos. Juan está alhfial lado. No quiere ale- jarse de papá. Sigue ¡nirando fijamente su pálido tiostro. Después su madre lo es- trecha contra sí y, entre lágrimas, susu- rra: «Pobre hijo mío. ya no tienes papá».
  5. 5. Forma parejas con los dibujos, uniendo las imágenes con una línea. Comprobarás que las figuras de cada pareja tienen un número y unas letras. Si escribes las letras en las casillas de la solución. según el número de referencia. aparecerá el nombre de la ma- dre de juan Bosco. Colorea a tu gusto los dibujos. MA SOLUCIÓN i 2 3 ,4 fl. »
  6. 6. Mamá Margarita amá Margarita que ahora le tocará a ella, sola, ocupar- se de los tres hijos. L0 prime- m que debe hacer es arreglar la casucha que el marido había comprado. Saca dos habitaciones pequeñas para dormir en la planta de arriba, que es la buhar- dilla. Al lado y en el mismo nivel está el _ pajar. En la parte baja, en cambio, se ha encontrado sitio para la cocina, al lado del estable. Es la casa más pobre de los alrededores. Para Mamá Margarita la jomada em- pieza muy de mañana, porque son mu- chas las cosas que hay que hacer. Hay que trabajar en el campo, en el esta- blo con algún anima] al que atender, la casa. .. las comidas que preparar, la ropa que lavar. las habitaciones que tener en orden. los pantalones que remendar. Y, sin embargo. y a pesar de tantos traba- jos, no se (ilvida nunca de ser, antes de nada, una «madre». Y por eso aque- llas manos agrietadas por el duro trabajo se hacen suaves cuando acarician a sus hijos, los consuelan y los llenan de amor. Desde pequeños escu- chan de su voz las mara- villas que ha creado Dios para los hombres. Cuando las estrellas se iluminan en el cielo por la noche, las señala a sus hijos diciendo: «¡Mirad qué bonitas son! Dios las ha he- cho para nosotros». Juntos observan las flores del campo, los racimos de uvas maduras, la lluvia que sacia la sed de la tierra. .. cada oca- sión es una alabanza de agradecimiento al Padre amoroso que está en los cielos y no se olvida nunca de nadie. «Dios ha sido bueno con nosotros, nos ha dado el pan dc cada día», rectierda a sus hijos al final de una buena cosecha de trigo. También cuando el granizo destroza las vides, dañando la uva ya madura para la vendimia, en sus palabras no hay enfa- do, sino una totaiaceptación de lo ocu- rrido: «El Señor lo ha dado. e] Señor lo ha quitado. Él sabe por qué». De ella aprenden las primeras oracio- nes. Juntos re7an el rosario.
  7. 7. D Las palabras de la lista se refieren al relato de la creación, que cuenta el libro del Génesis (Gén | ,|-3|). Están incluidas en el recuadro. Trata de encontrarlas todas y traza una Ii’- nea alrededor de cada palabra. Cuando las encuentres todas, con las letras que sobren podrás formar el nombre de una oración que se repite muchas veces durante el rezo l del rosario. Colorca los dibujos. M l l i J O O É E E L R —mom<mm>zm bmmmmmmczfi IA U ACIEL NMUND iNoCH MAPEC ATARD LARBO EEMAD SHQMB MANAN A una LlSTA DE PALABRAS (Horizontal o Vertical) CIELO PECES Dios HOMBRE ANIMALES NUBES DÍA MUJER MAR ARBOLES MAÑANA TARDE MUNDO NOCHE
  8. 8. uan tiene nueve años cuando una noche sueña que se encuentra jun- to a un montón de chicos. Unos jue- gan. otros ríen, otros se pegan y blasle- man. Al oír que olendeii’ al Señor, Juan no se contiene y se lanza contra ellos a puñetazos. La gresca está creciendo en violencia cuando aparece un Hom- bre de rostro tan luminoso, que no se le puede mirar: «No con golpes, sino con manscdumbrcs y caridad deberás con- quistar a esos amigos tuyos», le dice. «¿Cómo voy a hacerlo? Yo soy un pobre Elsueño ignorantcmn, pregunta Juan asustado y Confuso. «Esta es tu Maestra», lc responde el Hombre, scñalándole una Señora dc as- pecto majestuoso que aparece a su lado. La bella Señora le hace señas para que se acerque, le toma de la mano: «Mira», le dice. En lugar de los muchachos, aho- ra hay un tropel de cabras, perros, gatos, osos y otros muchos animales. «Ese es tu campo de trabajo. Tendrás que transformar a estos animales ru- gientes en mansos corderos», añade se- ñalando aquclla chusma. Juan se echa a llorar. No logra enten- der el significado de lo que ha visto ni las palabras que le han dirigido. «A su tiempo lo comprenderás todo», le consuela la hermosa Señora, ponién- dole la mano sobre la cabeza. Después un ruido fuerte e inesperado lo despierta. Todo lo que estaba viendo desaparece. Por la mañana, Juan cuenta el sueño a la familia. Cada uno da su interpreta- ción. Antonio lo imagina ya como jefe de una banda de malhechores, José piensa que será. .. pastor, mientras que la abuela comenta: «No hay que creer en sueños». En cambio, mamá Margarita le dice: «¿Quién sabe si llegarás a ser sacerdote? »
  9. 9. Colorca los dibujos cuyo nombre comienza con una dc las ¡otras que están dentro del círculo. Escribe en el lugar de la solución el número que tienen más cerca los dibuios que no has coloreado y. haciendo una sencilla operación dc sumar. aparecerá el nú- mero de años que tenía juan Bosco cuando soñó con un grupo de muchachos y con la Señora de aspecto majestuoso. LISTA DE PALABRAS 5..
  10. 10. Elpan más bueno amá Margarita, apenas lo cree conveniente. empie7a a con- liar a Juan pequeños encargos: descascarar legumbres, partir ramas se- cas para el fogón, vigilar la cocción del pan. .. Son trabajos fáciles, pero también útiles, ponque permiten a la madre dedi- carse a otras cosas. Por otra parte, tam- bién él debe contribuir, como hacen ya sus hennanos, en las necesidades de la familia. Pero apenas ha cumplido con su deber. com: en busca de sus amigos. .. ¡Es la hora de jugar! Cuando, con muchos sacrificios, mamá Margarita logra comprar una vaca, aun- que vieja y cnclcnqtic. le confía a Juan llevarla a pacer al prado cercano que tie- nen alquilado. Por eso después dc comer, va hacia el valle llevando del cabcslro a la vaca y llevándose la merienda: un pa- necillci de trigo. En el prado encuentra siempre a un muchachito que trabaja en una granja cercana. Tiene la misma edad y también él cuida a las vacas. Los dos muchachos hacen amigos, charlan y, mientras tanto, dan cuenta de su merienda. Pero el pan que tiene en sus ma- nos el vaquerillo es diferente del que ha pre- parado mamá Margarita: es oscuro y tiene un sabor áspero. La merienda de Juan, cn cambio, es una auténtica golosinas. Y, sin embargo, con enorme sorpresa, aquel zagalillo oye que se lc ofrece un cambio: «¿Quieres cambiar tu pan por el mío? Yo prefiero ese que tienes tú», le dice todo serio Juan. Y el pastorcillo acepta encantado. Desde aquel momento y durante dos prirnaveras. cuando se encuentran cn cl prado sc cambian siempre el pan. Hasta muchos años mas tarde aquel muchachi- to, ya adulto, pensando en aquel hecho, no comprende el gesto de finura que se escondía en el cambio de la merienda.
  11. 11. Las siluetas que aparecen sombreadas se parecen al dibujo gran- de de! pastorcillo con el que juan Bosco cambxaba el pan. La pala- bra sobre la cual esta la sombra que es igual que cl dibujo, indica una cualidad que caracteriza el comportamiento de juan Bosco. Colorea a tu gusto el dibujo. Í ENVIDIA le ¡ Z/ vruiááb/ d‘ ¡ i CELOS ri PEREZA Z AVARICIA g GENEROSIDAD W . I x
  12. 12. Un saltimbanqui especial e vez en cuando Juan piensa en el sueño: en la muchedumbre de animales gmñones convertidos en corderos. Y en las palabras de la madre: «Quién sabe si llegaras a ser sacerdote». A muchos de los muchachos que viven en las granjas y cn las casas eentanas a l Becchi, los «tonos; - Juan. Algunos son bue- nos, otros abusones y sin muchos mila- mientos, siempre dispuestos a portarse mal. Él se entretiene con todos: es un mu- chacho alegre y eso hace que le quie- ran. Les gusta su compañía, pero no es siempre fácil estar de acuerdo con los más egoístas. ¿Qué podía hacer para que se portasen mejor? Desde hace tiempo Juan busca una solución cuando. .. Para la fiesta patronal han llegado al pueblo unos sziltimbanquis. La gen- ‘ te acude para verlos. Sus exhibiciones dejan x con la boca abierta a los más pequeños y arrancan aplausos a los mayores. ¡Ü También Juan está entre los espectadores. Obsc-rva con atención los ejercicios, tratando de descubrir los trucos de los prestidigita- 4' y * o y, dores y los secretos de los cquilibrisms. Lo ha decidido ya: se hará saltimban- qui para divertir a sus amigos y apartados del ma] comportamiento. Despues de meses de ejercicio, de caí - das y de maratones, ya está preparado para cl primer espectáculo. Es verano. En las horas frescas de la tarde, Juan comienza a apañarse tenien- do en equilibrio, en la punta de. la nariz, cacharros y cacerolas; despues camina por una cuerda atada a dos árboles. A un pequeño espectador le hace abrir la boca y saca dos bolitas de colores. des- pués echa mano de la «varita mágica». .. y logra otras maravillas más. Pero Juan es un saltimbanqtti especial. Antes de acabar el espectáculo se arrodilla e invi- ta a todos a rezar: ese es el «billete» que pide a su público que pague. l!
  13. 13. Coloca en el recuadro el grupo de letras. encontrando la posición correcta. Leyendo las letras que se formen. sabrás cuál era el «billete especial» que debían pagar los es- pectadores que asistían a los juegos malabares que hacía juan Bosco. El primer grupo de letras es el que está señalado con D. 5 > . c) ____T__—_« I3
  14. 14. los muchachos que viven. como Juan, en pequeños caseríos en el mp0, no les es fácil ir a la escue- la. Él tiene nueve años cuando empieza la primera clase elemental. Al año siguien- te pasa también la segunda. Pero cuando tiene que empezar la tercera, encuentra la oposición de Antonio, el hermano tnayor «¿Para qué perder tiempo estudian- do? Agana una azada como hice yo», oye que le dice en tono tajante. Un día esta Juan leyendo un libro que ha puesto sobre la ntesa. Eso fastidia al hermano y poco después estalla el con- flicto. Antonio se lanza sobre Juan y la emprende a bofetadas. Mamá Marga- Lejos de casa rita está preocupada. teme que antes o después pueda sucederle algo grave a su hijo pequeño. De modo que una ma- ñana le da a Juan una mochila con dos camisas, dos libros y una pieza de pan. «Es mejor que te vayas de casa. Antonio podría hacerte daño. Vete a la granja de los Moglia y pide que te admitan como ayudante», le dice con el corazón lleno de tristem. Juan tiene solo l l años. En el umbral de la casa, Margarita se queda mirando la pequeña silueta que se aleja, hasta que desaparece en la niebla que envuelve la campiña. Durante tres años Juan trabaja para la familia Moglja. Sus patronos están contentos con su trabajo y le tratan bien, pero el deseo de seguir los estudios es fuerte. «De acuerdo. volvamos a casa enton- ces», le dice su tío Miguel, un día que pasa por la granja para verle. Pero en casa, Antonio se opone nue- vamente a la idea del estudio. la dis- cusión sube dciono. Pero esta ver. está también el tío, que apoya a Juan, y selle- ga a un acuerdo. Antonio no tendrá que contribuir con su trabajo a costear los estudios de Juan. l4
  15. 15. Escribe el nombre de cada dibujo. poniendo una letra en cada casilla. Después, en la solución. escribe las letras que corresponden a las casillas numeradas. Cuando termi- nes. aparecerá uno de los mayores deseos de Juan Bosco cuando era niño. L
  16. 16. Un anciano sacerdote n noviembre de i829 se hace cn Buttigliera, un pueblo no lejos de I Bccchí, una predicación excep- cional a la que asiste también Juan. Ya de vuelta a casa, un sacerdote, al verlo solo, empiem a charlar con el: «¡Quién sabe lo que habrás entendido de la predicación con todas esas palabras en latín! Si me dices cuatro palabras de lo que se ha dicho, te doy cuatro reales». Juan, sin titubeos, repite todo el semión como si lo leyese en un libro. El ancia- no sacerdote queda impresionado por su capacidad y lc pregunta a qué escuela va. a. .. Después tuve que interrumpir los estudios porque mi hermano no queria saber nada de eso. Ahora quema volver a estudiar, pem no quién podrá ayu- darme», le cuenta Juan. «¿Y por qué querfias estudiar? » «Para haccnnc sacerdote». «Di a tu madre que venga a hablar conmigo. Tal vez pueda ayudarte». Juan acaba dc conocer a su nuevo maestro. F5 don Juan Calossci, el ancia- no capellán de Morialdo, un caserío no lejos de I Bccchi. Bajo su dirección hace grandes progresos en los estudios y en el camino espiritual, cuando. .. «Juan, don CaJosso se ha sentido mal. Vete a verlo», le informa una persona. «¡Ve corriendo! ¡Vete deprisa! » Juan, que en aquel momento está en casa, deja todo y con el corazón en vilo, se precipita hacia la casa del sacerdote. El estado de don Juan es grave. Tiene dificultad para hablar. Pero logra darle la llave de una arqueta donde hay seis mil liras. Los que están junto al enfermo cn- tienden que sutleseo es que Juan tome el dinero, que le servirá para estudiar. En cambio. Juan entrega la llave a los herederos. No quiere nada de lo que hay‘ en la arqueta- |6
  17. 17. Averigua cuál es el «cartel» que está unido al dibujo del niño mediante una cinta. Así l sabrás lo que juan Bosco quería llegar a ser. » 7 {m 1 H 1 IViARINERO Í iFONIANERO ("i TPANADERO | % SACERDOTE |7
  18. 18. 15?. fS"Í’F‘. "-9?fi. ’8’ü? &"s‘¿""37 a? " iciembre de 1830. Juan acude a Dia escuela pública de Castelnuo- vo de Asti. En la clase se encuen- tra con estudiantes de 10 y ll años. Su estatura y su ropa modesta le convierten en blanco de las bromas y las ocurren- cias de sus compañeros, que empiezan a llamarle «el tiaquero de l Becchi». Aunque sufre, Juan se concentra en las materias de estudio y obtiene resultados brillantes y la admiración de don J. Vira- no. su maestro, que lo aprecia mucho. Pero en primavera nombran a don J. Virano párroco de Mondonio y deja la El «vaquero de I Becchi» enseñama. En su lugar llega un profesor anciano, que no logra obtener disciplina en la clase. Sus explicaciones se pierden entre los alborolos de los estudiantes. Convencído de que esa indisciplina la provocan los estudiantes de más edad, la toma también con Juan, mortiiicán- dolo siempre que puede. Juan habla de la difícil situación que se ha creado en la escuela con mamá Margarita. Con su consentimiento, dc- cide ir. al año siguiente, a la escuela de Chieri, una ciudad de cierta importan- cia, a unos diez kilómetros de Turín. En los meses que pasó en Castelnuovo, Juan no se dedica solo a estudiar. En la sasnería del señor Juan Robeno, en la que se aloja, aprende a cortar y coser la tela, convirtiéndose en un llabllÍLlOSO ayudante. llasta le llega a proponer el sastre, admirado de la habilidad del joven en la confección de los trajes: «¿Por qué no dejas de estudiar y vienes a trabajar‘ conmigo? » Además, dado que el señor Roberto entiende de música, le enseña a leer las notas musicales y a tocar cl órga- no en la iglesia: --- Y mientras, en el taller de un herrero, Juan empieza también a modelar el me- tal en la forja y a ¡manejar la lima y el martillo.
  19. 19. Escribe. dentro del recuadro y en sentido horizontal. cl nombre de las figuras según el número de referencia. Leyendo en orden las letras de las casillas de color gris, podrás saber el nombre de uno de los oficios que juan Bosco desempeñó durante los años de estudiante. Colorea los dibujos. ‘l 00 xiovcnboom I9
  20. 20. El árbol de la cucaña errninadcis los meses de escuela en Castclnuovo de Asti, Juan va a la casa que tiene su hermano José en una granja alquilada con un amigo. Con José se ha ido a vivir mamá Marga- rita. Hay muchos trabajos que hacer en el campo en los meses de verano y tam- bién él hace lo que se le asigna desde las primeras ltoms de la mañana. Además. gracias a lo que ha aprendido en el taller del herrero, resulta muy útil reparando los aperos del trabajo. Apenas puede, sigue estudiando por su cuenta: no quiere encontrarse con dificultades cuando vaya a la escuela de Chicri. Precisamente. pensar en los li- bros que debe comprar y cn los gastos que tendrá su familia por su estancia le- jos de casa, le llevan a ingeniárselas para empezar a ahorrar algo de dinero. Cuando se entera de que, con ocasión de una fiesta patronal, han montado «el árbol de la cucaña», con buenos premios colgados arriba, entre los que hay una bolsa con 20 liras. decide ir para ver. «Una cantidad que me iría muy‘ bien para los estudios», razona para sí Juan, mientras con la nariz en alto mira a los que intentan alcanzar los premios pues- tos a tiro. Todos comienzan la subida con ímpetu, pero, después de pocos me- tros, se sienten sin fuerzas y bajan entre las del público. Juan decide intentarlo. Una brazada tras otra le hacen subir despacio, admi- nistrando las fuerzas. Alguno hasta se burla cuando intemtmpe la subida para tomar aliento. Pcno metro a metro se pone cada vez más aniba- Ahora la gen- te le mira animándnle con gritos. Todos se han convertido en admiradores suyos. ¡Ya está en lo alto! Alarga el brazo y toma la bolsa con el dinero, después desata un salchichón y un pañuelo. Entre los aplausos de los espectado- res desciende, sonriendo, hasta el suelo. 20
  21. 21. í Dentro de los saquitos hay varias letras, pero solo una de ellas está repetida tres veces. Escribe la letra repetida en la cuadrícula de la solución, según el número de referencia. Aparecerá el premio que ganó juan Bosco en una fiesta patronal. 2|
  22. 22. La «Sociedad de la alegría» sus estudios. Un dia, durante la clase de latín, se da cuenta de que no ha traído el libro que debía. Para que no le riña el profesor, pone en la mesa otro li- bro y con atención sigue la explicación. Los compañeros se dan cuenta de la es- tratagema y empiezan a cuchichcar cn- tre sí y a hacerse señales. Hasta que, al daise cuenta del desorden que hay alre- dedor de Juan, el profesor le pide que rc- pita todo lo que se ha explicado. Juan está en Chicri para continuar Juan se pone de pie y fingiendo que lee el texto del libro que tiene sobre cl pupitre, repite de memoria el párrafo que el profesor había leído y comentado. Al terminar, los compañeros no saben contenerse y. .. le aplauden por la proeza que ha realizado. «Te perdono por tu feliz memoria. Eres afor- tunado. Trata siempre de hacer buen uso de ella», ¿¿ le dice el profesor cuando 7 sabe lo sticedido. Y des- pués la clase sigue con la atención de todos. Los óptimos resulta- dos que obtiene Juan en la escuela despienan la admiración de sus compañeros. Muchos lc piden que les ayude en el estudio. en hacer los deberes o. .. también solo para charlar, para cscucharlc sus relatos, para pasar juntos el tiempo libre. En POCO tiempo se forma a su alrededor un grupo unido por una bonita amistad. Y el nú- mero de los muchachos que se van aña- diendo sigue creciendo. Un día Juan propone crear la «So- ciedad de la alegría». Pero el que quiere entrar debe obligarse a respetar algunas reglas: l) Ningún acto. ninguna conversa- ción que pueda avcrgomar a un cristiano. 2) Cumplir los deberes escolares y re- ligiosos. 3) Estar alegres. 22
  23. 23. i Escribe en cada cuadrado la letra correspondiente a cada simbolo que se indica. Apa- recerá una de las normas que debían cumplir todos los que querian formar parte de la «Sociedad» fundada por juan Bosco. Colorea el dibujo. gisÏA DE SIMBOLOS 23
  24. 24. Una serie de retos l domingo por la tarde Juan va con sus amigos a la catequesis que los Jesuitas tienen en la iglesia de San Antonio en Chien. Pem un día, ines- peradamente, llega un saltimbanqtli por la tarde y provoca con sus exhibiciones un notable descenso en la asistencia en los bancos de la catequesis. «Si sigue ac- tuando, Ia "Sociedad de la alegría" com: el riesgo de perder a sus socios», comen- ta Juan con sus amigos. Hay que encon- trar una solución. ¿Por qué no desafiarle a una apues1a cn una camera? Si pierde. tiene que irse a om) sitio. Se acepta cl de- safío. Como premio hay 20 liras. En el primer tramo del recorrido Juan queda rcragado. FJ otro competidor es sin duda más veloz, pero a medida que se avama, va perdiendo terreno. Poco a poco Juan llega a alcanzado. lo supera y gana. FJ vencido pide la revancha. Sc dobla la cifra del premio. llay que saltar más allá de un riachuelo limitado en tma orilla por un murete. El que caiga en el agua queda dcscalificado. El acróbata logra llegar por los pelos. Parece imposible ganarle. Juan no se desanima. Toma can-orilla y salta apoyando las manos sobre el mu- rete, de modo que aumenta la fuer/ a del salto adelante. Otra vez él es el vencedor. La rabia y la humillación le llevan al hombre a apostar todo lo que tiene. El saltimbanqui señala un árbol cercano: vence el que logre poner los pies lo más alto posible. Empieza primero el hombre, que lle- ga muy alto. Ahora le toca a Juan. Tam- bién él alcanm el mismo punto que el contrincante. lr más arriba cs imposi- ble: el árbol podría ceden Pero al llegar a esc punto, Juan se apoya en el delgado tronco, lo aprieta con fuerza con las dos manos y eleva el cuerpo en vertical, con la cabeza hacia abajo y los pics cn alto mucho más arriba del punto alcanmdci por el adversario. El hombre presencia desconsolado las fiestas que sus amigos le hacen a Juan. Está arruinado: Ha perdido todo su di- nero. Pero Juan no quiere que se amninc y le devuelve el premio de la apuesta. Le basta la palabra dada por el hombre: irá a exhibirse a otro lugar. 24
  25. 25. según ese orden (de mayor a menor) y conocerás el nombre de una de las competi- ciones de juan Bosco con el saltimbanqui. Colorea el dibujo. IQOrdena los circulos de mayor a menor. Escribe en las casillas las letras de los círculos. (pg; i DE jr . __} 4¡ é s13) 54:7, SOLUCIÓN " l 25
  26. 26. Consejos preciosos arzo de 1834. Los estudios en Chieri están temiinando. Juan tiene que tomar una decisión importante: entrar en la Orden dc los Franciscanos o vestir la Solana de semi- narista entrando en cl seminario. Un ami- go le aconseja que hable con don José Ca- fasso, un joven sacerdote del que se habla muy bien. Apenas se le presenta ocasión, Juan va a Turín y confia sus incertidum- bres a este sacerdote dc 23 años. El 30 dc octubre de 1835, Juan entra en el semina- rio, donde se prepara para ser sacerdote. Otros seis años de estudios intensos. El 5 de junio de 1841, en la capilla del Arzo- bispado de Turín. recibe cl sacramento del Orden y se convierto cn «Don Bosco». ¿Y qué debe hacer ahora? Podría es- coger uno de los empleos que se le ofre- cen inmediatamente y que lc garantiza- n'a una vida tranquila y un buen sueldo, pero Don Bosco, después de haberse aconsejado con don Calasso una vez más, decide otra cosa: se quedará cn Tu- n'n para perfeccionar los estudios y. .. mirar alrededor. Así tiene la posibilidad de conocer la realidad dc la ciudad, la miseria de algunos barrios en los que los jóvenes vagan por las calles, sin trabajo, sin esperanzas hacia el futuro, dispues- tos para cualquier tmpelía. Hay también muchos muchachos, hijos de familias con dificultades o huérfanos, que traba- jan como peones en las fábricas. en los talleres, en la constmcción de la ciudad, con mucha frecuencia mal pagados. cx- plotados y muchas veces, victimas dc desgracias en el trabajo. Además, con don Cafasso, capellán dc las cárceles de Turín, visita a los reclu- sos. Descubre que hay muchos presos jo- vencísitnos. Don Bosco siente que debe hacer algo para evitar que muchachos tan jóvenes acaben en la cárcel. Una idea si que iba a tener. Cnear un oratorio, un lugar abierto todos los días‘ dela semana en el que los jóvenes sc puedan encon- trar para jugar y rezar, en cl que encuen- tren amistad. atención c instrucción. Un lugar en cl que crezcan como «buenos cristianos y honrados ciudadanos». 26
  27. 27. rí—"”‘—’-—— Encuentra el camino que debe recorrer Don Bosco para llegar hasta donde están los muchachos. En ese camino encontrarás varias letras. Si las lees en orden. podrás conocer el nombre del sacerdote que acompañó a Don Bosco en la visita a la cárcel para ver a los ¡óvenes internos. Colorea los dibujos.
  28. 28. «¿Sabes silbar? » unn, 1841. Fiesta dc la Inmacula- da. Don Bosco se prepara para ce- lebrar la Misa en la iglesia de San Francisco de Asís. En esto se da cuenta de que el Sacristán está echando con ma- los modos a un muchacho, creyendo que es un ladrón. «¿Porqué lo trata 351?. ” Es amigo mín. Puede quedarse», interviene Don Bosco. Después, apenas acaba la Misa, se dirige a él y se entretiene hablando con él. Sc llama Bartolomé Garclli. 'Tenc 16 años y viene de Aetí. Sus padres han muerto. «¿Sabes leer y cscribirh, le pregunta Don Bosco. «No». «¿Sabes cantar? » «No». «¿Sabes silbar? » «¡Oh, sil», y una son- risa ilumina el rostro del joven. Don Bosco sc informa también de su preparación cfistiana. Bartolomé acep- taría venir a la catequesis, pero, dada su edad. tiene miedo dc que se rían dc él los compañeros más pequeños. «Si te diese la catequesis aparte, solo a ti, ¿vcndríasïhn le sigue preguntando Don Bosco. «Encantado». «¿Ahora mismo? » «Con mucho gusto», es la respuesta del joven. Antes de irse, Bartolomé promete volver‘. «Pero no vengas solo. Trae contigo a tus amigos», le dice Don Bosco. Bartolomé mantiene la promesa. mana tras semana, los muchachos que vienen a estar con aquel joven sacerdote son cada vez más. En la Residencia sacer- dotal donde vive Don Bosco, el pequeño patio se transforma en campo de juego, mientras que la iglesia que está al lado, los acoge para la hora de la catequesis. El número de los muchachos sigue creciendo, son ya un centenar Hay que encontrar sitio donde acogcrlos. Pero el mido de tantos muchachos juntos m0- lesta a los vecinos que protestan. Don Bosco se vc obligado a trasladar su ora- torio dc un sitio a otro de la ciudad. Na- die los quiere. 28
  29. 29. ‘ Completa las palabras con las letras que están dentro de los círculos. Cuando termi- nes. quedarán letras de sobra. Si las ordenas correctamente y las escribes en la cua- drícula de la soluciómaparecerá el nombre de uno de los meses del año |84| en que tuvo lugar el encuentro de Don Bosco con Bartolomé Garelli. Es también el mes en el que la Iglesia celebra la solemnidad de la Inmaculada Concepción de IaVirgen María. T E L E TL rs I ó N Ïns A u» J íM o VI L LA d" ¿‘como CHOCOÜETE / : ÏLiï1LÍu p ¡A N Ü [j 1' A N 0:} CUADERÍIW ¿o x_, ¡BBB/ su M E R 3 u L A D A r uc [ : r« ¿ff ‘ A Ñ‘ ‘ - J l‘ '| SOLUCIÓN 29 Ill 4"“. h, u‘. u ‘un. f/ J ¡".1 ‘HI ‘-». __ g I '- — -' l | I 2* " ’-. __ ‘r ‘Í ¿jíjíficéífiï VI s‘ B l C D L E TA JcÏÍÏ; Ï,ÍíVJvL" IÏ TOXRÍÏ? n > - _ JE, IV 5' l l’. C I u"
  30. 30. Un prado y un techado s solo un cobenizo apoyado en Ela casa del señor Pinardi, en el barrio de Valdocco dc Turín. Al- rededor todos son sembrados y prados. El propietario, Francisco Pinartli, está dispuesto a dcjársclo en alquiler con un poco de temeno donde puedan jugar los muchachos. Don Bosco acepta. Los días siguientes se dedican a los trabajos para transformar aquel techado de IS metms por 6, en una iglcsita para el oratorio que acoger-á a sus jóvenes. El l2 de abril de 1846, domingo de Pascua, centenares de muchachos acu- den donde Don Bosco a Valdocco. Lle- nan el espacio dedicado a capilla, la franja de terreno de al lado y los prados de alrededor. Don Bosco cclebm la Misa rodeado por sus muchachos: finalmente tienen una casa «solo para ellos». Des- pués, y una vez que les reparten un pa- necillo a cada uno, llega el momento de los juegos y las can-eras. ¡Qué fiesta! Pero cs una alegría que parece que se va a desxianecer pronto. .. Primer domingo dc julio. Durante todo el día Don Bosco ha estado cn mc- dio de los muchachos, sin preocupar- se dcl cansancio y del calor dcl verano. Cuando va a entrar en su casa sc desma- ya. Lo llevan enseguida a su habitación y llaman al médico. Su estado de salud se presenta grave. Sc lc da la Unción de los enfermos. Su vida está cn peligro. En un instante la noticia se propaga entre sus jóvenes, que acuden ensegui- da. Con la mirada llena de miedo pcn- sando en Don Bosco moribundo, se re- únen en grupos cerca dc su cuartito. Por orden del médico, no le visita nadie. Los ¡muchachos están desesperados, lloran y rezan. En el Santuario de la Consolata hay siempre alguno de ellos dc rodillas, pidiendo a la Virgen que Don Bosco no se muera. Durante las horas de trabajo cn el calor dcl verano, hay alguno que no bebe ni un sorbo de agua, ofreciendo ese sacrificio al Señor por la curación del «sacerdote dc los jóvenes». 30
  31. 31. TEscribe en sentido horizontal la respuesta a las definiciones. poniendo una letra en cada casilla. Leyendo en orden las letras de las casillas dc color grisaparecerá el nom- bre del lugar de Turín en el que Don Bosco puso su Oratorio para los muchachos. Colorea el dibujo. Definiciones: 1) Va delante del veintiuno. 2) Aparece en el cielo cuando llueve y hace sol. ) 3) Sirve para clavar los clavos. d} El día festivo de cada semana. 5] Un anmal que pasa tiempo en letargo (dormrdo). 5] Es el fruto del olivo. 7] Se encuentran entre la arena de la orilla del mar. B] Sirve para saber los días, las semanas, los ¡meses y los años.
  32. 32. omingo último de julio de i846. Apoyándose en un bastón, Don Bosco se dirige hacia cl Oratoria de Valdocco. Apenas lo ven aparecer, los muchachos se lanzan a su encuentro co- niendo y gritando de alegría. Cientos de brazos se tienden hacia él en un abrazo de hijos al padre. Los mayores le hacen sentarse en un sillón, que levantan sobre sus hombros y lo llevan así en triunfo hasta el patio. «¡Don Bosco! ¡Don Bos- coln, le llaman de todas partes. Y su mi- rada sc dirige aquí y allá encontrando los OjOS húmedos de lágrimas de sus peque- ños amigos. Y también él llora. Después entran en la capilla, que se llena de mu- chachos y, juntos, dan gracias al Señor. «Mi vida os la debo a vosotros. Pero cstad seguros de que de ahora en ade- «Mi vida os la debo a vosotros» lante la gastará toda por vosotrosn. dice Don Bosco emocionado. Los médicos han prescrito algunos meses de convalecencizi, pues su físico debilitado tiene necesidad dc absoluto reposo. Decide entonces volver con su familia, en l Becchi, pero antes prome- te a los muchachos: «Apenas empiecen a caerse la hojas, estaré de nuevo aquí, con vosotros». El aire del campo, la buena comida que le prepara mamá Margarita y los soscgados paseos entre los prados y las viñas de I Becchi, le permiten recuperar las fuerzas. Y con ellas, nuevos proyec- tos ocupan su mente. Después de haber regresado a ‘furín, piensa ir a vivir al Oratorio cn una de las tres habitaciones dc la casa Pinardi toma- da en alquiler desde hace algún tiempo. Un día mamá Margarita oye quc le pregunta: «¿vendría conmigo a Valdoc- co? » Es una propuesta que le produce una enorme sorpresa. Queda un monten- to pensativa y después: «Si crees que esa es la voluntad del Señor, estoy dispuesta a ir». dice sin pensarlo más. A la llegada ‘del otoño. Don Bcosco se encamina a pie hacia Turín. Con él va también mamá Margarita: será la madre de cientos de muchachos que en Valdoc- co encontrarán el calor de un hogar. 32
  33. 33. í Para cada pregunta se te proponen tres posibles respuestas. pero solo una de ellas es ' la correcta. Copia en las casillas de la solución la letra (o las letras) que acompañan a la respuesta correcta en cada caso. Escribe una letra en cada casilla. Aparecerá el nombre de la persona a la que Don Bosco dedicó el Santuario que hizo construir en Valdocco. ¡unto al Oratoria. 1. ¿Qué día nació Juan Bosco? 3 3 de abril de 1934 (RI) Cl 16 de agosto de 1815 (MA) J 31 de enero de 1888 (LE) 2. ¿Qué gran ciudad está muy cerca del lugar donde nació Juan Bosco? 3 Turín (RI) Il Bolonia (BE) '. .l Trieste (CC) 3. ¿Cómo se llamaba Ia mamá de Juan Bosco? ¡ Ü Teresa (U) s Cl Francisca (0) i Cl Margarita (A) 4. ¿Cuántos años tenía Juan Bosco cuan- do soñó con un grupo de muchachos y una Señora de aspecto majestuoso? LI Once (CE) Ü Nueve (AU) Ü Veinte (El) 5. ¿Qué cambiaba Juan Bosco con el io- ven pastor? l l - | J El pan (Xi) 3 El bastón (DA) J Lagorra (PE) l l l l SOLUCIÓN [Éïü 6. ¿Cuál era el «billete especial» que Juan Bosco hacia pagar a los que asistían a su i espectáculo? D Diez caramelos (ON) L) Una moneda de plata (IZ) Ü Rezar alguna oración (Ll) 7. ¿Cuáles fueron los dos oficios que Juan Bosco desempeñó mientras es- tudiaba en Castelnuevo d'Asti? El Sastre y Herrero (A) Ü Electricista y Fontanero (L) D Veterinario y Camarero (G) 8. Con sus compañeros de Chieri, Juan Bosco creó la. .. Ü Banda musical (E) Ü Sociedad de la Alegria (D) Ü Compañía de la Inmaculada (A) 9. ¿Con quién tuvo Juan Bosco un en- cuentro el día 8 de diciembre de 1841? Ü Bartolomé Garelli (OR) D Domingo Savio (RD) Ü Mamá Margarita (SL) 10. ¿Quién dijo: «Dile a mis muchachos que los espero a todos en el Paraiso»? El San José Calasso (MI) U San Juan Bosco (A) D San Francisco de Asís (BO)
  34. 34. «Los espero a todos en el Paraíso» na noche, en que la lluvia cae ce- rrada. Don Bosco y mamá Mar- gatita oyen llamar a la puerta. Es un muchacho huérfano llegado de la Valsesia. El poco dinero que tenía lo ha gastado en vivir nríentras buscaba un trabajo, por desgracia sin ningún resul- tado. No sabe adónde ir. «Por favor, no me rechaceis», gusurm entre lágrimas. «Dejadme pasarla noche aquí». «Ponte junto a la chimenea. Así po- drás calentarte y secarte la ropa», le sonríe Don Bosco, mientras mamá Mar- garita ha empezado a moverse para pre- pamrle un poco de cena. Después Don Bosco toma el jergón de su lecho y lo coloca sobre algunas tablas que ha puesto en el suelo de la cocina: «Dormirás aquí mientras tengas nece- sidad. Don Bosco no te echará nunca». Después de varios meses, los muchachos acogidos son siete. Pasados algunos años serán cientos. La obra de Valdocco cre- ce. Además del oratorio. ahora hay un internado con comedores y dormitorios: después se construyen las aulas para dar clase y los talleres. Don Bosco no se preocupa solo de la formación cristiana de sus muchachos sino también de su instrucción. Sabe SOLUCIONES DE LOS JUEGOS que un joven analfabeto difícilmente pt)- drá mejorar su nivel en el trabajo; esta- blece, por tanto. cursos escolares de cla- ses noctumas. Después crea los talleres para enseñar un olicio o fomrar hábiles artesanos: Sastres, zapatems, herreros, carpinteros, impresores. . . Él solo no logra ya atender a tantas ac- tividades. Pide a algunos de sus jóvenes que le ayuden. seguirán sus estudios pre- panindose pam ser sacerdotes. El 18 de di- ciembre de 1859 un grupo de estos jóvenes acepta la propuesta de Don Bosco de unir- en la «Congregación Salesiana» para dedicar su vida a los muchachos pobres. Algún año más tarde, en 1864. Val- docco está de fiesta. Don Bosco pone la primera piedra para la construcción del Santuario de María Auxiliadora. Bajo la protección de la Virgen, las obras sale- sianas: colegios, oratorios, escuelas y talleres para los jóvenes, se difunden en todo el mundo. «¡Hagamos el bien a todos, mal a nin- guno! ... Decid a mis muchachos que los espero a todos en el Paraíso». son las úl- timas palabras de Don Bosco antes de morir. Es el alba del 3| de enero de 1888. El papa Pío XI lo declara santo el día de Pascua de 1934. woavnotnv mm rec milita ‘ooooow/ x : u: cuidad ‘SBBWBIOIO sz muñeca ‘ossvavo asor zza 9U'5.9d ‘vuauuvo ao Notouaawoo isa muñeca "aaoaw un -s3 tez ewfiw ‘OUEINIG ïlZ eufied ‘ouauuau ¿El eufied ‘atoauaovs tu unifica ‘montse 391 wified ‘Nocovuo vnnsw uvzau 2st 945% ‘avoisousnao ti l eusñea ‘BIBON :6 muñeca viavw SAV tz Móra vuuveww ‘s 9W5Bd 34
  35. 35. 3 S Fi Z IS. |6 |7 IB. l9. 20. 2|. 22. 23. 24. 25. 26. 27 ¡agua-matan Colección ABBA Planes y materiales para la catequesis y la educación a lo largo de la primera infancia . Talleres de catequesis l: 5ra c: loa; rufs: .vzjz. Victoria Delquiú - Anne Gravier. Talleres de catequesis {T bro ce! anihïadrj-FÏL Victoria Delquié — Anne Gravier. . Despertar o la fe l l. Enriqueta Capdevila. . Despertar o la fe l 2. Enriqueta Capdevila. . Las raíces de nuestra fe en pasatiempos. Rosa Mac-Mahon. . Los salmos de la liturgia para niños. María josé Alés. . Una Biblia, muchos juegos! l. Claire Musatti y otras autoras. Una Biblia, muchos juegos l 2. Claire Musauj y otras autoras. Una Biblia, muchos juegos l 3. Claire Musaui y otras autoras. . Una Biblia. muchos juegos l Guía pedagógica. Claire Musatti. . 72 domingos y fiestas con las dos manos. Ciclo B [i ynzï»). Anne Gravier. . 72 domingos y flestas con las dos manos. Ciclo B {CUP-Jiltwïïfli. Anne Gravier. . Descubra a jesús. Idea de Cécile Duff. . Historia de Navidad. Bárbara Bwrtos, Imágenes y actividades para Adviento y Navidad. josé joaquin Gómez Palacios. . Ganatiempos. Rosa Mac-Mahon. . María de Nazaret. José Real Navarro. Pasatiempos y juegos para la clase de Religión. Riccardo Davico - Rosa Mac-Mahón. Brotes de vida. Cuaresma l Semana Santo l Pascua. josé Joaquín Gómez Palacios. El cuentaparúbolas de lesús. josé Real Navarro. Cuéntame cómo es Dlos. Laura Lattughini - Franco Scaramuccia. Nacer a la vida l l. Gula para los catequistas. Yvon Métras. Nacer o la vida l 2. Cuaderno de padres e hijos. Yvon Métras. La Misa en imágenes. Ora-su: Mcndolia (coord. ). San Pablo en pasatiempos. Rosa Mac-Mahon. También yo voy a Misa. Álvaro Ginel (texto) - Franca Vitali (ilustraciones). . juega y plata con Don Bosco. Riccardo Davico.
  36. 36. Dieciséis narraciones sencillas para dejarse atraer por la simpatía de Don Bosco. Dieciséis estampas para acercarse a la vida ï y espiritualidad del Santo que tenia como l pasión de su vida la salvación de los niños y los jóvenes. Los destinatarios de estas narraciones son principalmente los niños. A cada narración le acompaña un juego que permite descubrir las palabras más importantes de la aventura de la vida de Don Bosco. k EDITORIAL : v‘ l ‘Z ‘V 7 Alcalá. 166 / 29029 MADRID y _ ‘¡T Di 7?5 70 C0 ¡“"1 91 726 25 70 wn-nmdvicrialccmcaw f emma '. ar 19a1.com "a J -' l J il i r 9 raaaeawauna __ . ,7 133517864 E04? Tim

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