HISTORIA MILITAR

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HISTORIA MILITAR DEL ECUADOR
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HISTORIA MILITAR

  1. 1. HISTORIA MILITAR La historia del Ejército ecuatoriano va de la mano con la gesta imperecedera del 10 de Agosto de 1809, cuando al albor de la libertad, nace el Ejército ecuatoriano, cuya labor en más de dos siglos ha contribuido indiscutiblemente a la edificación del Ecuador democrático y soberano. Las campañas independentistas fueron el preámbulo de una organización y de una estructura militar más coherente y cercana a lo que debía ser un ejército. Es innegable que el nivel de poder y autonomía económica que paulatinamente fueron logrando los criollos les hacía imposible convivir bajo la tutela de una corona española, de por sí ya convertida en una amenaza a ese gran grupo de poder, anhelante de caminar de manera libre y soberana por todo el continente. Las ideas progresistas del quiteño Javier Eugenio de Santa Cruz y Espejo, fiel representante de la Ilustración en América, del influjo del espíritu de la Revolución Francesa y de la independencia de los Estados Unidos, fue el ente motivador para que luego, en la fecha épica del 10 de Agosto de 1809, naciera no solo una nueva etapa para Quito y el continente, sino el inicio de lo que hoy conocemos como el Ejército ecuatoriano. Uno de los próceres del 10 de Agosto, el capitán Juan Salinas, merecidamente reconocido como el primer comandante del Ejército ecuatoriano, fue un noble oficial, sensible e instruido; maestro en filosofía y estudios en jurisprudencia, supo percibir las necesidades del pueblo, sobre todo de los más pobres. El jueves 9 de agosto de 1809 Salinas fue ascendido al grado de coronel y se le encargó el mando de la “Falange de Quito”, conduciendo acciones militares en contra de la corona española. Salinas, también ha pasado a la historia por ser la persona comisionada por la Junta Suprema para elaborar el llamado: “Plan de defensa de Quito y sus provincias”, que involucró redefinir los ámbitos político, económico y militar de la nueva nación que en ciernes emergía. La Falange Quiteña se reorganizó y retomó fuerza, a raíz de la masacre de los héroes el 2 de Agosto de 1810, con el retorno del coronel Carlos Montúfar, nombrado comandante de las fuerzas de Quito. Luego del triunfo en contra de las fuerzas realistas en Pasto en 1811, se inicia una etapa de la cual no habría marcha atrás. El 9 de Octubre de 1820 el Ejército nacional, al mando del coronel Luis Urdaneta, hace que
  2. 2. Guayaquil proclame su independencia; días más tarde, el 3 de noviembre, lo hace Cuenca, bajo el liderazgo del teniente José Ordóñez. Dentro de ese contexto, América ve emerger a Simón Bolívar, aquel insigne hombre que emprende su campaña libertaria junto a un joven general de 26 años, Antonio José de Sucre, delegado por el Libertador para que integre las tierras de la Real Audiencia de Quito a Colombia. El 21 de abril de 1821 con la victoria de Tapi, en Riobamba, se abre el camino para que Sucre, ponga el sello final en la Batalla de Pichincha, el 24 de Mayo de 1822, donde entrega su vida el joven Abdón Calderón, otro de los héroes del Ejército ecuatoriano. Tiempo después, en el Portete de Tarqui, el 27 de febrero de 1829, cuando cuatro mil soldados grancolombianos vencieran a ocho mil peruanos, se consolida la libertad de nuestro país y toma forma el Ejército ecuatoriano, como parte de las fuerzas grancolombianas. Hoy, esa fecha, a más de ser establecida como Día Clásico del Ejército ecuatoriano, ha sido motivo para celebrar el Día del Civismo y de la Unidad Nacional. La formación del Ecuador como república en 1830 afirma la identidad del Ejército y lo formaliza como un ente con espíritu constitucional, cuando en Riobamba, el 11 de septiembre de 1830, al albor de la primera Carta Magna, queda establecido en el artículo 35, 4to inciso, lo siguiente: “Disponer de una milicia nacional para la seguridad interior, y del Ejército para la defensa del país…”. “Art. 51. El destino de la fuerza armada es defender la independencia de la Patria, sostener sus leyes y mantener el orden público. Los individuos del ejército y armada están sujetos en sus juicios a sus peculiares ordenanzas”. El Ejército nace constitucionalmente mediante mandato de la primera Constitución de la República. Poco a poco la evolución institucional toma forma en el tiempo. Vicente Rocafuerte crea en 1838 el Colegio Militar, luego en 1861 nace la Escuela Regimentaria de Artillería. Bajo Gabriel García Moreno aparece la Escuela Práctica de Cadetes. En 1888 se reabre el Colegio Militar, durante el período de Antonio Flores Jijón. La Revolución Liberal de 1895 marcó a no dudarlo un antes y después en la República; el general Eloy Alfaro, el Viejo luchador, incansable reformista, es uno de los artífices en perfilar un Ejército innovador y moderno. Alfaro se esfuerza para que el Colegio Militar definitivamente, y sin intermitencias, pueda desarrollarse en el tiempo; desde allí jamás ha dejado de funcionar, hasta la presente. Otra acción destacable de la administración liberal, dirigida a consolidar el Ejército como institución profesional, fue la presencia de la primera misión de oficiales chilenos en 1899, la cual influyó indiscutiblemente para la profesionalización de la institución. En 1922 arriba al país otra misión militar, esta vez la italiana, que aporta significativamente a la conformación de un Ejército cada vez más profesional y actualizado. Fruto de ello fue el nacimiento de la Escuela de Ingenieros Civiles y de la Academia de Guerra del Ejército, el 15 de abril de 1923. La misión italiana tuvo un influjo importante en la ideología progresista de varios jóvenes oficiales, un grupo de ellos quienes fueron a la larga los artífices para que el 9 de julio de 1925 se diera la
  3. 3. Revolución Juliana, un hito de cambio nunca antes visto, que elevó de la “Edad Media” al siglo XX al Estado ecuatoriano. En 1928, bajo la administración del doctor Isidro Ayora, se crea el Servicio Geográfico Militar, erigido en 1947 por el doctor José María Velasco Ibarra a la condición de Instituto. La labor del Ejército en este ámbito ha sido innumerable y meritoria, propendiendo al desarrollo científico, al levantamiento de la Cartografía Nacional y del archivo de datos geográficos, como demás aportes en bien del desarrollo del país. El conflicto de 1941 encontró a un Ejército poco operativo, que lamentablemente por intereses políticos no pudo repeler la acción de un enemigo mejor armado. Los hechos a posterior de este acontecimiento han sido juzgados por la historia, pero sin menoscabo de la acción valiente y heroica de sus soldados que ofrendaron sus vidas por la defensa de nuestra territorialidad, y que décadas más tarde sería reivindicada por el triunfo en el Alto Cenepa. Han quedado como ejemplo de heroísmo de 1941 los nombres del capitán Galo Molina, del teniente Carlos Díaz Terán, del teniente César Chiriboga, del subteniente Hugo Ortiz y del cabo Luis Minacho. En 1944 se da la Revolución de Mayo, también llamada la Gloriosa, que quiso rehacer la amarga decepción de 1941; sin embargo, este y otros hechos, como el de 1941, no impidieron que el país siga avanzando, sobre todo gracias al advenimiento del boom del banano, el que permitió cambios visibles en la sociedad ecuatoriana. Bajo la presidencia del doctor Velasco Ibarra el Ejército vivió una transformación interesante, se comenzó a equipar de mejor manera, con armamento moderno e innovador para esa época. El tiempo avanzó y en 1956 arribó al Ecuador la segunda misión militar chilena, en la cual constaba el mayor Augusto Pinochet, quien a la postre sería Presidente de la República de Chile. Este grupo de oficiales apoyaron sobremanera en la parte docente en la Academia de Guerra del Ejército. Ese mismo año, el por ese entonces capitán Alejandro Romo, realiza el primer salto en paracaídas, dando inicio al grupo élite, el de fuerzas especiales del Ejército. Doce años más tarde, en 1968, por decreto del presidente Velasco Ibarra, se crea el Cuerpo de Ingenieros del Ejército, cuya gestión dirigida a la obra pública ha beneficiado al país en más de cuarenta años. Ya en la década de los años setenta se inicia la era petrolera, actividad impulsada por el Gobierno Militar de ese entonces. El oro negro cambiaría la faz del país como nunca antes. Un año después, el 19 de octubre de 1973, nace la Dirección de Industrias del Ejército, grupo empresarial dirigido a ámbitos de la defensa, el cual ha colaborado indiscutible y decididamente en el desarrollo socio-económico del país. El aparecimiento de un nuevo conflicto de envergadura con el vecino del sur tuvo que esperar varios años, hasta 1981, cuando la invasión peruana fue repelida por el Ejército ecuatoriano, quedando escrito este acontecimiento en la historia institucional, asociado hasta hoy a los campos perennes de Paquisha, Mayaycu y Machinaza y de las vidas del cabo Nicolás Quiroz y el soldado Daniel de Jesús Martínez. No obstante, no fue hasta el año de 1995, cuando las Fuerzas Armadas y
  4. 4. su Ejército logran el triunfo histórico e indiscutible en el Alto Cenepa, constituyéndose en el hecho de más gloria del siglo XX. Héroes de esta épica victoria y que siempre serán recordados son el capitán Geovanni Calles, el sargento primero Luis Hernández, el cabo segundo Héctor Pilco y demás voluntarios que ofrendaron sus vidas en bien de la patria. El Cenepa es un acontecimiento único, que elevó la autoestima de lo ecuatorianos, los unió y marcó, paradójicamente, el inicio de una nueva época en las relaciones bilaterales entre ambos pueblos, construida esta vez bajo las armas de la paz, la armonía y la mutua convivencia. “Cenepa gloria de la patria”, es un eslogan que hoy se incluye merecidamente y por siempre en el escudo de armas del Ejército. A partir de 1995 se demostró que el Ejército es una institución diferente, sólida, férreamente cohesionada, con visión de futuro; preparada en el nuevo milenio para enfrentar con éxito los retos que el Ecuador y el mundo obligan. Ya en siglo XXI, el Ejército ecuatoriano es considerado un referente de los ejércitos del continente, modernizándonos de manera permanente y procurando la mayor operatividad posible. El plan estratégico institucional vigente permite articular nuevos objetivos, estrategias, indicadores, proyectos y programas, dentro de un marco estructurado y coherente con la Agenda Política de Defensa Nacional y con los escenarios geopolíticos y estratégicos internacionales, proyectándolo de manera ordenada, sistemática y planificada. Se puede decir que hoy se han institucionalizado muchas actividades estructurales, como el liderazgo proactivo e innovador, la gestión, bajo un estilo transparente y dinámico, en procura siempre de la rendición de cuentas. En cuanto a la normativa legal el Ejército la está actualizando, en concordancia con la Constitución aprobada en el año 2008, atendiendo a la equidad de género, respetando los méritos, la estabilidad y la profesionalización de sus miembros; continuando con mayor ahínco en el ejercicio de su misión fundamental, que es la defensa de la soberanía e integridad territorial. FILOSOFÍA CORPORATIVA DEL EJÉRCITO ECUATORIANO Misión Desarrollar el poder terrestre para la consecución de los objetivos institucionales, que garanticen la defensa, contribuyan con la seguridad y desarrollo de la nación, a fin de alcanzar los objetivos derivados de la planificación estratégica militar. (Art. 26 Ley Orgánica de la Defensa Nacional).
  5. 5. NUESTRA HISTORIA Nuestra historia militar Tiempo de lectura: 3' 2'' No. de palabras: 477 Rodrigo Fierro Benítez Jueves 16/06/2011 Cuando la Academia Nacional de Historia Militar, fundada en el 2009, dirigida por el Gral. F. Dobronski, se impuso la tarea de escribir la Historia militar del Ecuador, respondía a la necesidad que teníamos de contar con un cuerpo de conocimientos que vinieran a sumarse a la Historia General de un pequeño país, cien veces invadido, al que inclusive se le discutió las razones de su existencia y sin embargo logró mantener su identidad y un espacio geográfico. Misión cumplida: “Historia militar del Ecuador” (Quito, 2010). Buen formato, pulcritud editorial. En la contratapa, una estupenda reproducción del mapa del P. Fritz sobre “El gran río Marañón o Amazonas”, 1707: documento fundamental de la obra civilizadora de la Real Audiencia de Quito con su brazo ejecutor los misioneros jesuitas. Sus autores: dos civiles y 14 militares desde generales hasta un suboficial, y una capitana Rosita Chacón. Todos ellos bien informados, familiarizados con el ejercicio de leer y escribir, ciudadanos cultos. Quienes organizaron el índice temático de la historia militar de nuestro país tuvieron la lucidez de comenzar por esas evidencias de una nacionalidad ya definida: Atahualpa, el emperador quiteño; Rumiñahui, el plebeyo general quiteño; la columna vertebral de las tropas quiteñas: los ‘guaguacunas’, los hijos de los degollados en Yahuarcocha. Nada de mentes afiebradas: los soldados quiteños imponiéndose hasta llegar al
  6. 6. Cusco a paso de vencedores. Mi atención se concentró en los capítulos relacionados con la derrota del 41 y la victoria del Alto Cenepa de 1995, pasando por la frustración de Paquisha en 1981. Sus autores, los generales Paco Moncayo y José Gallardo; objetivos, de comentarios sin concesiones, de razonamientos rigurosos. Luces y sombras. El final: las FF.AA. de un pequeño país que se habían preparado para resistir otra invasión y se impuso a la hora de la verdad. Un final, digo yo, que nos permitió llegar a la paz con la cara limpia, respetables ante nosotros mismos. En esa historia militar, incluidos capítulos de nuestra historia diplomática, lo que no encontré por ninguna parte es la respuesta que debimos darle al canciller brasileño Aranha cuando estábamos por firmar el Protocolo de Río de Janeiro. “¿Qué actos de posesión han hecho ustedes durante cien años en los territorios que reclaman?”. ¡Rocafuerte, señor!, a orillas del Napo cuando es plenamente navegable. Hasta una escuelita tenía para los hijos de los colonos que se dedicaban a la agricultura y ganadería y sus productos llegaban a Iquitos y Manaos. Conservo fotos, documentales, tomadas por mi padre cuando estuvo en Rocafuerte como médico del Batallón Vencedores, unidad enviada con el propósito de hacernos valer en ese puesto crucial de la línea de frontera, cuando el statu quo de 1936. Los edificios que albergan actualmente el Instituto de Historia y Cultura Militar se encuentran limitados por las calles de Ferraz, Moret, Martín de los Heros y Romero Robledo. Se localiza en una zona (actual barrio de Argüelles) cuya urbanización no se preveía en el Plan Castro de 1859. No obstante, la urbanización de la Montaña del Príncipe Pío y terrenos
  7. 7. aledaños fue temprana [12], aunque su ocupación y construcción se produjeron de manera lenta, de suerte que en 1900 [13] se puede apreciar una densidad aún muy baja. El solar aparece denominado como Plaza de la Justicia, a espaldas de la Cárcel Modelo. En 1910 [14] la situación es aún muy similar. Ya en 1904 se había redactado un proyecto de distribución de edificios militares en este solar, una vez desechada la idea de constrir dicha Plaza y tras una permuta entre el Ministerio de la Guerra y el de Gracia y Justicia [15]. El proyecto incluía un cuartel para un regimiento de Artillería, otro para un batallón de Infantería y una reserva de espacio para Prisiones Militares. En el mismo año se redacta un anteproyecto de los edificios a construir [16], aprobado a 28 de octubre. Este anteproyecto ofrece variaciones respecto al tanteo anterior, siendo la más interesante la disposición de una fila de pabellones de residencia en el frente de la calle de Ferraz. Figura como autor de este proyecto, y probablemente lo es del tanteo, Julián Gil Clemente. Se trata de un solar con una fuerte pendiente, que en el caso de la calle de Moret llega al seis y medio por ciento. Esta circunstancia, además de dificultar la composición de los alzados dentro de los esquemas clasicistas habitualmente empleados, motiva la creación de una plataforma horizontal a la cota del acceso, a modo de basamento sobre el que distribuir los distintos pabellones. Descripción del edificio en general. Análisis de soluciones. Como ya se ha dicho, se reconoce a Sanchiz la posibilidad de elección entre el cuartel de bloque o el de pabellones aislados. A la hora de justificar su opción por este último tipo, a lo cual dedica un apartado de la memoria, presenta el autor un análisis de las distintas soluciones posibles, enumerando sus inconvenientes para este solar concreto. Se contemplan las siguientes posibilidades: Se trata básicamente de los mismos edificios, con distintas disposiciones, por lo cual el coste en superestructura habría de ser el mismo. Sólo el tercer tipo (cuartel de bloque) presentaría problemas por ser los edificios de longitud considerablemente mayor. En este caso, se repiten además los problemas de orientación señalados para el de bloque. Por tanto, la comparación se extiende efectivamente a los dos últimos tipos, realmente uno sólo, cuartel de pabellones que puede o no incluír la galería de comunicaciones que configura un patio cerrado de carácter más tradicional. Ambos tipos cuentan con las mismas ventajas principales que son: Por tanto, el cuartel queda conformado por un bloque de dependencias generales que constituye la fachada al Paseo de Moret y cinco pabellones más, de dormitorios, paralelos entre sí y perpendiculares al primero. Cada uno de estos bloques tiene tres plantas. Entre los de
  8. 8. dormitorios y el principal se dispone una explanada-patio de formaciones de cuarenta metros de fondo. Entre cada dos bloques de dormitorio se dejan calles de quince metros de ancho (diez metros las extremas). Otros pabellones para usos diversos (cocinas, cuadras, talleres) se reparten por el solar, que se aísla por medio de la tapia de cerca preceptiva. Se declara como base general del diseño la agrupación de los edificios en forma que el oficial de guardia pueda de una ojeada abarcar el conjunto de los edificios habitados. Modo en que se satisface el programa de necesidades La plantilla para la que se proyecta el edificio es la recogida por Real Orden de 11 de enero de 1919, que para un regimiento de dos batallones en activo, dos compañías de ametralladoras, batallón en cuadro y plana mayor suma un total de mil noventa y ocho hombres (mas la música), trece caballos, treinta mulos de carga y doce de tiro. Pabellones de dormitorio Se trata de cinco edificios exteriormente idénticos, con pequeñas diferenciaciones en cuanto a la distribución interior. La planta baja se destina en todos ellos a servicios varios (desde repuestos generales o almacenes a academia y comedores), disponiéndose los dormitorios en las dos superiores. La escalera es del tipo denominado imperial, con un tramo inicial que desemboca en un primer rellano desde el cual se despliegan dos nuevos tramos, simétricos y paralelos al primero. Se sitúa en el centro de la planta de manera que divide a ésta en dos mitades independientes pero conectadas. Así se puede alojar en cada planta a una compañía con todas sus dependencias, en dos dormitorios de a cincuenta hombres. Los dormitorios, grandes naves de diecisiete con setenta y dos metros de largo por doce con ochenta metros de ancho, divididos en dos crujías por una hilera central de pilares metálicos, se ubican inmediatos a la escalera, ocupando el tramo final de la planta las dependencias accesorias (dormitorios de sargentos, aseos y servicios nocturnos, almacenes y oficinas). Con esta distribución se aprovecha mejor la posibilidad de ventilar estos locales a través de los testeros del edificio, aunque se pierde el control que en otros cuarteles se conseguía disponiéndolos como paso hacia la escalera. El pabellón número 3 se destina a dos compañías de ametralladoras en planta primera y con dormitorios independientes, y plana mayor (música, tercer batallón en cuadro, y secciones de obreros y explosivos), lo que motiva que la distribución interior de la planta segunda varíe, al independizarse cada uno de los dormitorios. La variedad de los usos dispuestos en planta baja se traduce en una disposición distinta de sus huecos en cada pabellón, única diferencia en cuanto al exterior. Materiales de construcción y su empleo En el segundo capítulo de la memoria se realiza una detallada descripción de los materiales y métodos constructivos. Además, se analizan en él los aspectos relacionados con la definición formal, el estilo, la ornamentación...
  9. 9. En cuanto a la naturaleza de los diversos materiales a emplear, la ficha publicada por el Memorial de Ingenieros, tomada de la publicación de 1920 [19], detalla los siguientes: Cimientos: hormigón de piedra partida con mortero hidráulico o no, a juicio del Ingeniero, enrasado con fábrica de ladrillo escafilado. Fachadas y muros exteriores: fábrica de ladrillo de ribera o de mesa trasdosada con ordinario. Muros interiores: fábrica de ladrillo recocho con mortero ordinario. Abultados de fachadas y elementos de ornamentación: de revoco sobre ladrillo hueco o piedra artificial; caballetes y vierteaguas, vidriados rectos o curvos. Muros de sostenimiento: de mampostería careada y concertada con fábrica de ladrillo recocho. Pisos: de viguetas doble T con bovedillas de dos roscas y plano; cielo raso y faldones de cubierta, forjado de un tablero de rasilla; cubiertas de teja plana sobre yeso, tomando las dos hiladas inferiores con cemento. Pies derechos, jácenas, cargaderos y entramados de cubierta, de hierro laminado. Limas, vierte aguas, goterones, tapajuntas y buzones de chapa de plomo de la Real Compañía Asturiana de Minas; calderetas de zinc; hierro forjado con adornos de calamina o bronce en escaleras, antepechos y balcones. Baldosín de cemento ranurado sobre capa de hormigón en aceras; adoquín de cemento sobre hormigón en pasos de mucho tránsito; en interiores, mosaico hidráulico gris o con dibujos. Empedrados de cuadra con pedrusco de plano sobre hormigón, tomadas las juntas con lechada de cemento. Sillería granítica en zócalos exteriores, quicios de puertas de carros, batientes, canales de cuadra, losas y tapas de registro. Además se señalan en la memoria los materiales específicos para carpintería, saneamiento, escaleras, zócalos y decoración interior y accesorios (pesebres, vallas, garitas...). Entre las condiciones arquitectónicas e higiénicas a satisfacer, el autor reseña cómo el holgado cumplimiento de las normativas en cuanto a superficie de huecos y capacidad de los diferentes locales, junto a la orientación dada a los edificios (calles principales en dirección NE-SO) habrán de garantizar unas adecuadas condiciones de iluminación y ventilación. Destaca las óptimas condiciones del solar, expuesto a los vientos de la sierra de Madrid. El proyecto fue aprobado por R.O. de 30 de agosto de 1919 (D.O. nº 195). La documentación incluye el expediente de subasta pública y local. La subasta se declaró desierta en dos ocasiones, por lo que se recurrió al sistema de gestión directa.
  10. 10. La ceremonia de colocación de la primera piedra se realizó como parte de los actos conmemorativos de la fiesta de San Fernando del año 1920. La revista La Construcción Moderna publica en su número de 15 de junio una completa reseña del acto, al que se le concedió cierta solemnidad por tratarse del primero de los cuarteles proyectados dentro de las medidas promovidas por la ley de 1918. Asistieron Sus Majestades y bendijo la primera piedra el obispo de Sión. El cuartel tomó el nombre de Infante Don Juan a petición del propio Cuerpo de Ingenieros, como agradecimiento a la distinción que supuso el que el infante fuera filiado en el primer regimiento de ferrocarriles [20]. El edificio comenzó a utilizarse en el año 1925, sin que hayamos podido localizar la fecha concreta. Estado actual En los pabellones de tropa se aprecian mayores diferencias entre lo proyectado y lo finalmente construido que las observadas en el edificio principal. Estas diferencias se centran en los alzados, construidos con mayor sobriedad que los dibujados por Sanchiz, en los cuales los paños de ladrillo se animaban por el empleo de diseños ornamentales habituales en el neomudéjar, como paneles de rombos, y de otros más personales, como el motivo casi floral que habría ocupado la parte superior de los testeros. Gran parte de estos motivos desaparecieron en la fase de construcción, en especial los de los testeros, o bien se simplificaron. Los alzados son sobrios en su carácter fabril y en ellos cobra gran importancia el diseño de los huecos y la discreta bicromía entre el ladrillo rojo y los motivos ornamentales pétreos o de imitación, como cadenas en los esquinazos, zócalo y dinteles. También el perfil del testero de cada pabellón sufrió un cambio importante, al abandonarse el perfil escalonado proyectado, muy característico de la arquitectura cuartelera previa. Se dotó a los testeros de un perfil mixtilíneo, trasdosando en parte la pendiente de los faldones del tejado. Sólo en el tramo central se eleva un paño, a modo de frontón recto, en el cual se inscribe un óculo. La imagen de los edificios remite a la arquitectura de carácter industrial, campo en el que la combinación de la tecnología del hierro en estructuras y los alzados de ladrillo visto, bien en la línea neomudéjar o asumiendo motivos de carácter modernista, venía siendo habitual. Si bien podría juzgarse como poco innovador [21], el resultado final resulta correcto y responde con dignidad a las intenciones formales del proyectista. Destaca la disposición de las ventanas de las plantas de dormitorio, agrupadas de dos en dos, reforzando tal vez un carácter intencionadamente anticlásico, que también se plasmaría en la proporción horizontal de los propios huecos y contribuiría así a diferenciar los edificios meramente utilitarios del representativo. Como en aquél, se enfatiza el eje de acceso empleando huecos tripartitos, que en contra de lo que cabría esperar resultan en los pabellones de tropa menos modernos, al ser más alto el hueco central y estar enlazadas las tres ventanas por medio de un dintel de línea quebrada resaltado en
  11. 11. piedra artificial. El alzado de ingreso se remata por medio de un discreto frontón recto apenas resaltado sobre la línea de cornisa. La distribución interior de los edificios sí ha sufrido cambios, debido a las lógicas y sucesivas adaptaciones funcionales. Prevalece, sin embargo, la idea de nave, con una línea interior de pilares metálicos exentos y la caja de escalera en posición central. Se trata de una escalera de tipo imperial, de proporciones holgadas y bien iluminada. En 1988, a raíz de la controvertida cesión de la sede del Museo del Ejército para la ampliación del Museo del Prado, el Ministerio de Defensa convocó un concurso encaminado a la elección de un proyecto para la construcción de un ambicioso Centro Cultural de la Defensa. Para tal efecto se dispuso del solar que ocupa el cuartel. Se valoraban así las grandes cualidades intrínsecas de su ubicación, como son la facilidad de comunicaciones por transporte público, la cercanía del parque del Oeste y, sobre todo, la vecindad con la Ciudad Universitaria. Cualidades que, sin duda, deberían llamar la atención sobre el solar. Sin embargo, las bases del concurso parecían tomar en consideración solamente el valor de la gran superficie de terreno disponible, alrededor de veinticinco mil metros cuadrados, y proponían la demolición total de los edificios. Hemos comentado ya cómo este edificio supone un momento importante en la evolución de los cuarteles de tropa del Ejército español, imponiéndose como uno de los más depurados ejemplos del block system característico de los del siglo XX. Es también un interesante ejemplo de las realizaciones de los ingenieros militares de principios de siglo, tanto en su faceta utilitaria, que les obligaba a plegarse a rígidos condicionantes en cuanto a programa, reglamentaciones, presupuesto, como en la artística, derivada de la situación en una zona tan principal de la ciudad. Por tanto, consideramos que el edificio en sí reúne las suficientes condiciones objetivas para incorporarse a ese patrimonio histórico-artístico e incluso documental tutelado por el Ejército. Las propias condiciones arquitectónicas de los pabellones permitirían sin duda su adaptación a funciones diversas. Se trata, no olvidemos, de bloques de tres alturas, con dos salas completamente diáfanas por planta, enlazadas por una importante escalera en posición central. Cada una de esas salas cuenta con unas dimensiones aproximadas de veinticinco por doce metros, sumándose en total más de dos mil quinientos metros cuadrados por cada uno de los cinco pabellones de tropa. A esa superficie habría que añadirle la de la antigua residencia de oficiales y el cine. Antes de esta ubicación el IHCM estaba en C/ Martires de Alcalá edificio que perteneció desde 1730 a los Jesuitas. El 17 de Julio de 1.731, se colocó la primera piedra del edificio que sería el Seminario de Nobles y que abrió sus puertas en 1.735, trasladándose además a este edificio el Colegio Imperial que desde 1.727 impartía su docencia en la Calle Toledo. Estuvo funcionando como tal Seminario de Nobles, hasta el año 1.767, en que fueron expulsados los Jesuitas, quedando casi abandonado. Después de diversas vicisitudes, se produce la primera restauración de los Jesuitas en 1.817 y en 1827 su reorganización. El
  12. 12. Colegio fue definitivamente clausurado en 1.834. En 1.841 pasó el edificio al Ramo de la Guerra, que lo convirtió en Hospital Militar y posteriormente en Cuartel de Caballería, hasta que un incendio en febrero de 1.889, dejó el edificio prácticamente destruido, reedificándose con la fábrica actual. En 1.905 se trasladó el Real Museo del Cuerpo de Ingenieros del Palacio de San Juan a los Almacenes de Material de Ingenieros Ingenieros situados en este edificio de Mártires de Alcalá. El primer antecedente como Servicio Histórico Militar se remonta al 9 de Junio de 1.810, con la misión inicial de conservar la documentación histórica, geográfica y topográfica en diversas secciones a las cuales se le fueron añadiendo otras nuevas a lo largo del tiempo. El 8 de noviembre de 1.939 se crea el Servicio Histórico Militar, como sucesor y continuador de las misiones encomendadas hasta entonces, así como la asignación de nuevos cometidos. Actualmente Instituto de Historia y Cultura Militar creado por Orden Ministerial 220/1997 de noviembre (BOE Nº 278, de 20 de noviembre de 1997) NORMA GENERAL 05/01: "Estructura y cometidos provisionales del Instituto de Historia y Cultura Militar" (Madrid 2 Mayo 2001) BOD. núm. 80 de 26 de abril de 2005 Actualmente, Instituto de Historia y Cultura Militar creado por Orden Ministerial 220/1997 de noviembre (BOE Nº 278, de 20 de noviembre de 1997) NORMA GENERAL 05/01: "Estructura y cometidos provisionales del Instituto de Historia y Cultura Militar" ( Madrid 2 Mayo 2001) BOD. núm. 80 de 26 de abril de 2005

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