
Acerca de
A veces salva mirar hacia otra parte A veces salva mirar hacia otra parte, ovillar la mirada en cualquier uso disponible o ponerla simplemente entre paréntesis. Se trata sólo de salvaciones provisorias, pero también el hombre es provisorio. Hay en cambio otras veces en que debemos hincar la mirada como un clavo, aunque sospechemos del espesor en que se clava, porque la salvación parece estar en la fijeza. Pero hay también un momento en que la única salvación es cambiar la mirada, remplazarla por otra, como se cambia una palabra en un texto o quizá la mano con que se escribe. Y ni siquiera sirve entonces llevar una mirada de repuesto o comprar alguna en el mer