Este himno expresa la certeza de que nada puede separar a los creyentes de Cristo, su Redentor, incluidas las pruebas, dolores o tentaciones. Recuerda cómo Jesús sufrió azotes y fue crucificado por los pecados humanos, a pesar de lo cual ofreció su vida por la salvación de la humanidad. Concluye preguntando si, después de tanto amor, los creyentes podrían alejarse de Aquel que los ama.