El poema describe que los verdaderos favoritos de Dios son los pobres, marginados y oprimidos de la sociedad como los drogadictos y prostitutas. Afirma que estos grupos necesitan amor, esperanza y apoyo espiritual más que nadie. Hace un llamado a compartir el pan, el vino, la luz y el espíritu con aquellos que sueñan con la salvación.