El documento describe la vida de Mercedes, la hija de San Martín, desde su nacimiento en 1812 hasta 1825 cuando San Martín escribió unas máximas para reeducarla. Creció sin su padre y con sus abuelos, lo que la hizo caprichosa. En 1824 se embarcaron juntos a Europa y en Francia, San Martín se ocupó de enseñarle valores como el respeto a las religiones, la amabilidad, el aseo y la solidaridad con los pobres. Aunque han pasado años, los padres siguen transmitiendo estas