El 1 de mayo marca el vigésimo aniversario de la muerte de Ayrton Senna, uno de los más grandes pilotos en la historia de la Fórmula 1, fallecido en un trágico accidente en Imola. Su legado va más allá del automovilismo, simbolizando el orgullo y la felicidad para el pueblo brasileño en tiempos difíciles. La profunda admiración por Senna aún perdura, reforzando su estatus como un ícono nacional que unió a su país en momentos de celebración.