Tal vez nuestra mirada no está educada
para ver lo bello.
O ve lo bello
de un cierto sector
de la vida humana y natural
¿Por qué?
Porque no hemos educado el alma.
Para los ojos de Dios
que ha creado todas las cosas...
¿Será más hermoso el niño
que te mira con ojos inocentes, tan
semejantes a la naturaleza límpida, y tan
vivos...
…o la
jovencita
que
deslumbra
como
la lozanía
de una flor
apenas
abierta...
o el viejo marchito, encanecido,
encorvado,
casi del todo inhábil,
quizás sólo a la espera de la
muerte?
El grano de
trigo, tan
prometedor
cuando, más
tenue que un
tallito de
hierba,
agarrado a los granos
hermanos, arracimado,
formando la espiga, espera
madurar y desgajarse solo
e
independiente, es bello y
lleno de esperanza.
Pero también lo es cuando, ya
maduro, es escogido entre los
otros por ser mejor, para se
enterrado y dar vida a otras
espigas
El contiene ahora la vida.
Es bello.
Es el elegido para las futuras
generaciones de mieses
Pero, cuando enterrado,
marchitándose, reduce su ser a
poca cosa, más concentrada. Y,
lentamente muere, pudriéndose,
para dar vida a una plantita,
distinta de él, pero que de él
recibe la vida,
tal vez es más bello todavía.
Bellezas
distintas
Una más bella que la o
Y la última, la más bella
¿Dios
verá así
las
cosas?
Esas arrugas que
surcan la frente de
la viejecita
ese andar curvo y tembloroso
esas pocas
palabras
llenas de
experienci
a y
sabiduría,
esa mirada
dulce,
es una
belleza que
nosotros no
conocemos.
Es el grano
de trigo que
apagándose,
está a punto
de
encenderse a
una nueva
vida,
distinta de
la primera,
en cielos
nuevos
Yo pienso que Dios ve
así las cosas
y que el aproximarse al Cielo sea
muchísimo más atrayente que las
distintas etapas del largo camino de
la Vida…
que, en el fondo,
sólo sirven
para abrir
Aquella Puerta .
Chiara

Quizás más bello aún

Notas del editor