Las escuelas técnicas enseñan materias académicas tradicionales y asignaturas de oficios, lo que aumenta la carga horaria y a veces los años de estudio. Graduarse de un colegio técnico permite acceder rápidamente al mercado laboral y desarrollar habilidades prácticas para resolver problemas específicos de un área como contabilidad, informática, banca o salud ocupacional.