El documento contrasta las capacidades de los seres humanos y los ordenadores. Los seres humanos son inteligentes, libres y capaces de tomar sus propias decisiones, mientras que los ordenadores solo pueden seguir las órdenes que reciben. El documento también sugiere que los seres humanos pueden perfeccionarse o deteriorarse dependiendo de las decisiones que tomen, y ofrece algunos valores positivos y negativos entre los que pueden elegir.