El activo corriente o circulante es aquel activo líquido o convertible en dinero dentro de los doce meses siguientes al cierre del ejercicio. También se consideran corrientes aquellos activos aplicados para cancelar un pasivo corriente o que evitan erogaciones durante el ejercicio. Los activos corrientes pueden incluir efectivo, cuentas por cobrar, inventarios y otros activos de corto plazo.