Una empresa andaluza recibió una multa del ayuntamiento de Castellgali (Barcelona) en catalán. El gerente respondió a la carta en andaluz exagerado para ilustrar lo absurdo de la comunicación en un idioma que no entienden. Pide amablemente que en el futuro se comuniquen en castellano para evitar malentendidos y facilitar la comprensión. Firma la carta de forma cordial.