El poema anima al lector a no rendirse cuando las cosas se ponen difíciles y a mantener la esperanza de que mejorarán. Aconseja dejar que el alma vuele libre a lugares de amor para encontrar fuerza y estímulo. Finalmente, dice que aunque no podemos cambiarlo todo, podemos mirar el mundo con ojos de amor y saber que los problemas se resolverán como el sol que se pone cada noche para renacer.