Amanda Todd, una adolescente canadiense, se convirtió en víctima de ciberacoso y chantaje tras compartir imágenes privadas con un hombre conocido en línea, lo que culminó en su suicidio en 2012. Su caso atrajo la atención pública y llevó a la primera ministra de Columbia Británica a abogar por medidas contra el ciberacoso y la educación sobre acoso escolar en las escuelas. El video que Todd publicó antes de su muerte ha sido visto por más de 3 millones de personas, destacando la gravedad del ciberbullying.