El primer párrafo describe apasionadamente el cuerpo de una mujer como una diosa, reina y soberana de los sueños del autor. Aunque no puede tocarla físicamente, la posee en sus fantasías cada noche. El segundo párrafo expresa la tristeza del autor al nunca haber conocido a Jorge Luis Borges, cuya voz e imagen lo inspiran pero también lo hacen sentirse limitado e incapaz frente a la grandeza de Borges. Grita su nombre pidiendo ayuda pero no puede encontrar su voz.