El documento es un llamado desesperado a la acción contra lo que se describe como torturas y masacres en Canadá y Noruega, donde el autor cuestiona si este sufrimiento es considerado un deporte. Se pide ayuda y solidaridad, enfatizando la impotencia de los afectados y el riesgo de complicidad a través del silencio. El mensaje busca crear conciencia y movilizar a otros para detener estos actos de violencia.