El barómetro de la política de marzo de 2015 revela un estancamiento significativo en la percepción del país, con un 54% de chilenos considerando que está estancado, y una caída en la aprobación del gobierno de Bachelet del 46% al 37%. La corrupción ha emergido como un problema central, aumentando su importancia del 4% al 26% en el mismo período, superando problemas tradicionales como la delincuencia. Además, la credibilidad de la presidenta ha disminuido, con un 39% de la población que afirma no creerle nada.