Las bolsas desechables de plástico son responsables de la contaminación marina y representan más del 10% de los residuos en las costas de EE. UU., afectando a la vida silvestre y la salud del entorno. Menos del 1% de estas bolsas se recicla, y su producción y descomposición generan impactos ambientales severos. A nivel mundial, diversas naciones han comenzado a prohibir o gravar su uso para mitigar estos efectos negativos.