Diane, una estudiante cristiana, caminó sola a su casa tarde en la noche y se sintió nerviosa al ver a un hombre esperándola al final de un callejón; sin embargo, sintió una sensación de tranquilidad y llegó a salvo. Al día siguiente, leyó que una chica había sido violada en ese mismo callejón poco después. Cuando identificó al hombre, éste confesó, y dijo que no la atacó porque vio que iba acompañada por dos hombres invisibles.