El documento describe el Estadio Olímpico de Beijing que se utilizará para las ceremonias de apertura y clausura de los Juegos Olímpicos de 2008. Costará 500 millones de dólares y estará diseñado con una estructura de malla metálica que recuerda a un nido, dotando al espacio público de intimidad. Los arquitectos consideran que representa un desafío estético y estructural.