La directiva europea de ecodiseño (ERP) y la de etiquetado energético entraron en vigor el 26 de septiembre de 2015, afectando a productos como calderas y acumuladores. Esta normativa establece requisitos mínimos de eficiencia energética y clasificaciones gráficas para facilitar la comparación por parte de los consumidores. Los productos que no cumplan con estos estándares no podrán ser comercializados, haciendo que, eventualmente, solo tecnologías de condensación estén disponibles en el mercado.