Una mujer encontró consuelo en la compra de una computadora después de la muerte de su esposo. Usando su nueva computadora, conoció a un hombre vasco a través de correo electrónico y se enamoraron. Después de conversar durante meses, decidieron conocerse en persona en Madrid. Pasaron una semana maravillosa juntos en Cuenca y han continuado visitándose y manteniendo su relación a pesar de la distancia durante los últimos dos años.