La Aduana Australiana es un servicio público encargado de controlar las fronteras del país para evitar la introducción de plagas y enfermedades. Sus más de 5500 agentes inspeccionan a viajeros y equipaje en aeropuertos y puertos para proteger a Australia de narcotraficantes, inmigrantes ilegales y amenazas a la salud. La Aduana utiliza sistemas electrónicos para procesar declaraciones de importación y exportación y cuenta con oficinas en varias ciudades alrededor del mundo.