El niño no le gustaba vestirse cuando se lo pedían sus padres y prefería hacerlo de forma más extraña y tardando más tiempo. Sus padres se dieron cuenta de que esto no era normal, así que empezaron a ponerle más atención a su comportamiento y establecieron algunas normas. Con el tiempo, el niño fue asimilando la enseñanza de sus padres y se convirtió en un niño ordenado, obediente y más querido por ellos.