El cuento trata de un niño llamado Guille que no paraba de comer. Su madre le encerró en su cuarto para que dejara de comer, pero Guille se escapó por la ventana y fue al bosque donde comió muchas frutas, incluyendo noventa y ocho manzanas. Cuando regresó a casa con veinte piezas de fruta adicionales, su madre le dijo que no debía haberse comido toda la comida porque ahora le dolía la barriga.