El documento discute los grandes costos financieros de las guerras recientes y cómo esos fondos podrían haberse usado mejor para programas educativos y de salud. También señala que los recortes a estos programas empujan a los jóvenes a unirse al ejército, y que los bancos se benefician de las guerras a través de préstamos abusivos a miembros del ejército. Se pide al alcalde de Nueva York que recorte los contratos con los bancos para destinar esos fondos