La propulsión a reacción es un procedimiento que utiliza la expulsión de gases a alta presión producidos por un motor para impulsar un vehículo hacia adelante mediante la tercera ley de Newton. Se utiliza principalmente en naves espaciales y proyectiles, donde la expulsión de parte de la masa de la nave crea una fuerza opuesta que la impulsa. Un ejemplo sencillo es la propulsión de un globo cuando se suelta el aire en su interior.