El documento argumenta que la sociedad ha ido alejando a Dios de las escuelas y el gobierno, permitiendo comportamientos dañinos como la violencia, las drogas y el sexo ilícito. Ahora nos preguntamos por qué los niños no pueden distinguir el bien del mal cuando lo que hemos sembrado es lo que estamos cosechando como resultado de alejar a Dios y promover lo malo.