Dios le habla directamente al lector llamándolo "hijo mío" y expresando que conoce su nombre y lo ama incondicionalmente. Dios desea construir su reino junto al lector y que siempre siga su voluntad de ser feliz. Pide compartir el pan con los demás y perdonar a quienes les ofenden, mientras que Él siempre perdonará sus ofensas. Dios promete darle fuerza para liberarse del mal y estar siempre a su lado con paz y amor eternos.