Tres bombas de gas lacrimógeno fueron lanzadas en la Universidad Fermín Toro durante tres jueves distintos en 2014, causando sufrimiento a cientos de estudiantes expuestos al gas. Aunque los responsables fueron identificados, continuaron caminando libremente por la universidad meses después. El documento pide que la universidad sea un lugar sagrado de paz y aprendizaje, libre de vandalismo y destrucción.