El documento propone soluciones ciudadanas a varios problemas de Ecuador, como el robo de camiones, la venta ambulante ilegal, la mendicidad, la basura en las calles, la reventa de entradas y la criminalidad. Argumenta que si los ciudadanos cumplen las leyes y pagan impuestos, se puede mejorar la educación y prevenir la delincuencia. Concluye que el cambio debe venir de los propios ciudadanos, no de los políticos, y que si no se participa activamente, no se debe quejar del estado del país.