El documento critica la construcción de monumentos en Perú, resaltando su falta de relevancia cultural y el despilfarro de recursos en un contexto de crisis de identidad. Muchos de estos proyectos, financiados con sumas millonarias, carecen de planeamiento adecuado y se levantan en lugares que necesitan infraestructura básica. La situación refleja una bonanza económica mal gestionada y un desinterés por la verdadera expresión cultural de las comunidades.